Arte y cultura

Rogelio Yrurtia: “El canto al trabajo”

Dos domingos atrás recurrimos a la obra cumbre de Ernesto de la Cárcova, “Sin pan y sin trabajo”, a fin de bregar por la recuperación de los valores esenciales de la República. El consultor de arte, Carlos Pinasco expone en MDZ.

Carlos María Pinasco
Carlos María Pinasco domingo, 27 de agosto de 2023 · 07:00 hs
Rogelio Yrurtia: “El canto al trabajo”
"El canto al trabajo" de Rogelio Yrurtia, foto de Aldo Sessa. Foto: Aldo Sessa.

En la misma línea y conscientes que la tarea será larga apelamos hoy al capo- lavoro de otro artista excepcional. Lo hacemos de la mano del gran fotógrafo argentino Aldo Sessa (1939) quien veinticinco años atrás publicó un libro extraordinario con un centenar de fotografías de las esculturas de Yrurtia que son también verdaderas obras de arte. Yrurtia nació en Buenos Aires. Se había formado como escultor en el taller del artista argentino Lucio Correa Morales. En 1899 obtuvo una beca que le permitió continuar sus estudios en Italia y Francia.

Sus obras fueron muy elogiadas en los salones de arte de París y en la Exposición Internacional de Saint Louis (Estados Unidos, 1904), donde con “Las Pecadoras” alcanzó el Gran Premio de Honor en la sección de escultura. En octubre de 1905 expuso por primera vez en Buenos Aires, en el Salón Costa.

"El canto al trabajo" de Rogelio Yrurtia, foto de Aldo Sessa.

La ciudad de Buenos Aires, de la mano de su intendente Carlos T. de Alvear encaró a principios de siglo pasado una tarea de embellecimiento de sus espacios públicos. Fue así qué, en el marco de la celebración del centenario de la Revolución de Mayo, se encargó al joven Yrurtia, (de tan solo 28 años de edad), una obra, que en principio se llamaba “El triunfo del trabajo” y sería en mármol.

"El canto al trabajo" de Rogelio Yrurtia, foto de Aldo Sessa.

En 1907, tras la aprobación del proyecto presentado por el artista, se firma la contratación y se estipula la entrega para marzo de 1910. Distintas vicisitudes y contratiempos postergan y modifican la obra hasta que en agosto de 1922 queda finalmente inaugurada en el salón principal del Museo Nacional de Bellas Artes, que por entonces tenía sede en la Plaza San Martín. Cinco años más tarde, al mudarse el museo, la obra se emplazó en la plazoleta sobre la Avenida Paseo Colón, frente a la Facultad de Ingeniería
dónde hoy se puede admirar.

"El canto al trabajo" de Rogelio Yrurtia, foto de Aldo Sessa.

Rogelio Yrurtia modeló “El Canto al Trabajo” en París y fue fundida en bronce, a la cera perdida en los talleres de Alexis Rudier.
Integrado por catorce figuras humanas, que evidencian un excelente conocimiento anatómico, un eximio dominio de la técnica y una marcada influencia de August Rodin, la obra alude al esfuerzo humano con una idea evolutiva de progreso. 

"El canto al trabajo" de Rogelio Yrurtia, foto de Aldo Sessa.

Hay además una alusión a la tarea colectiva y mancomunada y una exaltación a la familia incluida la participación igualitaria de la mujer en ella. En palabras de Erika Loiácono que ha profundizado en el análisis de la obra: “El monumento se encuentra articulado por dos grupos de figuras y una gigantesca piedra que equilibra plásticamente la composición.

Las cinco primeras figuras representan una familia encabezada por el padre de actitud serena y pasos firmes y una madre que, con la mirada posada en el futuro, avanza protegiendo a sus tres infantes. Un segundo grupo de hombres, detrás de las anteriores, jalan una cuerda atada a una enorme roca que se desliza sobre un rodillo” En palabras de Rogelio Yrurtia: Su verdadero significado es un canto al amor, una representación de lo que la mujer significa en la vida de los hombres, como sostén, como alegría y esperanza en la lucha”

Para nosotros, hoy, más que nunca la obra trasciende su incuestionable valor artístico para convertirse en una contundente apelación a retomar la cultura del trabajo que nunca debíamos haber abandonado.

Carlos María Pinasco es consultor de arte.

carlosmpinasco@gmail.com

Archivado en