Educación

Suspensión de clases: un problema del que nadie habla

Las suspensiones frecuentes de clases  representan un serio problema que afecta a muchísimas familias en todo el país. El principal obstáculo para hacer visible este fenómeno, es la falta de organicidad, ya que las suspensiones no guardan una lógica territorial, ni siquiera institucional.

Ángeles Reig
Ángeles Reig jueves, 18 de mayo de 2023 · 15:00 hs
Suspensión de clases: un problema del que nadie habla
Foto: Noticias Argentinas

Florencia vive en Banfield y su hijo está en 5to año de la Escuela Normal Superior Antonio Metruyt (ENSAM), que tiene más de 4000 alumnos. En marzo tuvo solamente 9 días de clase y en abril 12.

Lamentablemente, este no es un hecho aislado. Las suspensiones frecuentes de clases  representan un serio problema que afecta a muchísimas familias en todo el país y que, sin embargo, no encuentra el eco que debería en la agenda pública. El principal obstáculo para hacer visible este fenómeno, es la falta de organicidad, ya que las suspensiones no guardan una lógica territorial, ni siquiera institucional. Puede pasar, por ejemplo, que en una escuela haya clases, pero que un curso no tenga docente y entonces, durante varios días que a veces pueden ser semanas, ese grupo de alumnos no tiene clases.

Florencia decidió no quedarse de brazos cruzados. “Empecé a contabilizar los días de clase porque creo que hay mucha gente que no tiene ni idea de lo que está pasando”, explica a MDZ, “esto viene desde hace mucho tiempo, de antes de la pandemia, desde hace muchos años.”

En este sentido, el surgimiento de Padres Organizados durante el cierre de las escuelas por el COVID, permitió ir generando redes de padres y madres que, cansados de las suspensiones permanentes, decidieron hacer un seguimiento de los días en que efectivamente  sus hijos tienen clases y los días en que se suspenden, ya sea de forma total o parcial.

Relevamiento de marzo realizado por Florencia en el curso de su hijo.

Para Florencia, Padres Organizados y las redes sociales fueron la forma de contar y transmitir lo que estaba pasando.  “Nosotros juntamos la información de dos maneras”, explica Joaquín Gardel, uno de los encargados de relevar en provincia de Buenos Aires, “uno es mandarle a la gente que nos contacta por redes un calendario en blanco que deben completar con tres colores: rojo cuando no hay clases, amarillo cuando son parciales y verde los días que sí hay. La otra es un formulario, un poco más complejo, pero que nos permite tener información más cualitativa de los motivos por los que no hay clases.”

Nube de palabras con los motivos por los que no hubo clases en las escuelas relevadas de Buenos Aires. Fuente: Padres Organizados PBA.

En Neuquén, Marina Smoljan es la encargada de relevar los calendarios. Sobre un total de 700 escuelas, releva unas 30. “El calendario es, supuestamente, de 190 días”, explica a MDZ, “pero hay ocho jornadas institucionales que son sin clases. Ahora agregaron tres más para generar un documento sobre inclusión y discapacidad, así llegamos a once.”

La estrategia de Marina tiene algunas diferencias con la de Buenos Aires, “por un lado armamos un calendario general”, cuenta, “donde marcamos las jornadas, los asuetos y los paros que afectan a todas las escuelas. En rojo si es toda la provincia, en amarillo si es alguna localidad. Por otro lado, tenemos a los padres voluntarios que hacen los calendarios en sus escuelas.”

Días efectivos de clase en lo que va de mayo en Neuquén. Fuente: Padres Organizados Neuquén.

Como siempre, los más perjudicados son los chicos que van escuelas estatales. “Entre las jornadas, los paros y los asuetos, los chicos de las privadas ya llevan ocho días más de clase que los de las públicas, independientemente de las suspensiones en escuelas puntuales”, aclara Marina.

Según Smoljan, las escuelas técnicas tienen muchísimos problemas de infraestructura y suspenden las clases permanentemente. “La escuela técnica n°14 estuvo todo marzo sin clases y los padres, cansados, empezaron a relevar curso por curso”, cuenta.

La liviandad con que se suspenden las clases pone de manifiesto el valor que la educación tiene para sus propios responsables, pero Florencia no se resigna: “hay mucha gente, incluidos los políticos, que mientras sus hijos o sus nietos, van a un colegio privado, no se dan cuenta de lo que pasa en la escuela pública de la esquina. Que pase como si nada, que una escuela cierre las puertas por el motivo que sea, me parece terrible.” Y lo es.

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