Innovación educativa

Pedagogía Waldorf: una educación alternativa cada vez más elegida

Las pedagogías alternativas van encontrando un eco cada vez más fuerte en las nuevas generaciones de padres. Entre ellas, la pedagogía Waldorf, que a pesar de tener más de 100 años de antigüedad, se ha convertido en una de las opciones preferidas para quienes se animan a probar algo diferente.

Ángeles Reig
Ángeles Reig lunes, 24 de abril de 2023 · 07:01 hs
Pedagogía Waldorf: una educación alternativa cada vez más elegida
Las Escuelas Waldorf, cada vez más buscadas. Foto: Gentileza Colegio La Lumbrera

Cada vez son más los padres que buscan opciones alternativas para educar a sus hijos. Los motivos son varios: experiencias personales poco satisfactorias, la sensación –o certeza- de que la escuela tradicional está desacoplada del mundo actual, que no es capaz de dar respuesta a muchos de los interrogantes, o que no genera las habilidades necesarias para insertarse en un mundo tan cambiante e incierto, pueden ser algunos de los motivos.

Por eso, las pedagogías alternativas van encontrando un eco cada vez más fuerte en las nuevas generaciones de padres.  Entre ellas, la pedagogía Waldorf, que a pesar de tener más de 100 años de antigüedad, se ha convertido en una de las opciones preferidas para quienes se animan a probar algo diferente.

“La característica más importante de la pedagogía Waldorf es la visión que tiene sobre la persona, en este caso el niño”, afirma Micaela Klein, parte del equipo de una escuela de esta modalidad en el noroeste del conurbano bonaerense.

Ella tiene una doble experiencia, por un lado, la profesional, pero también la personal: hizo el jardín de infantes, la escuela primaria y la secundaria en escuelas Waldorf; después fue a la universidad y finalmente volvió como maestra y como madre a este modelo educativo.

La pedagogía Waldorf contempla y cultiva el desarrollo de las individualidades. “No solamente el pensar, sino también el sentir y sobre todo la voluntad”, explica Micaela.

Cómo es un día en una escuela Waldorf

La rutina escolar se parece poco a la de una escuela clásica. “La mañana empieza con movimiento, es el momento de trabajar mucho la voluntad, el pensamiento está todavía dormido”, explica la maestra. Es el momento de La Ronda: se corren los bancos, las sillas, se despeja el aula y se trabajan, por una hora, los contenidos de manera vivencial, a través del cuerpo.

-¿Me podés poner un ejemplo de cómo se enseña un contenido de forma vivencial?

- Por ejemplo, las tablas de multiplicar. En mi caso, preparé una canción y un juego o una ronda con cada tabla. En unas saltábamos a la soga, otras al elástico, otras con juegos de manos, y cada una con su canción bien pegadiza. Trabajar de esta manera produce entusiasmo, hasta teníamos algunas tablas que les decíamos “el hit” porque les encantaban.

En esta primera instancia, los niños no saben qué es lo que están aprendiendo, simplemente cantan y juegan, no se les explica nada. Después, una vez que el contenido pasó por el cuerpo y la emocionalidad, se saca el canto y queda sólo el contenido. Es entonces cuando se hace la presentación formal del tema, se empieza a trabajar, en el caso de las tablas, con cálculos mentales, y finalmente se llega al cuaderno. “El cuaderno es el final, el resultado del aprendizaje que involucró al niño completo, no sólo su pensamiento”, redondea Klein.

La pedagogía Waldorf da mucha importancia al arte y las labores manuales. Foto: Gentileza Colegio La Lumbrera

Este primer bloque de clase, el principal, dura dos horas. Después viene una merienda y el recreo. El resto de la mañana se ocupa con clases especiales tales como música, arte, inglés, tejido y euritmia. La pedagogía Waldorf le da una importancia especial tanto al arte como a las labores manuales.

Contenidos y títulos oficiales, pero con impronta propia

Las escuelas Waldorf son establecimientos de gestión privada que otorgan títulos oficiales. La mayoría de sus maestras se forma en el Instituto Superior Perito Moreno de Martínez que otorga la doble titulación, tanto de maestra tradicional como especializada en pedagogía Waldorf. En menor proporción, aquellas que se recibieron en un instituto común, pueden hacer la formación Waldorf después.

Uno de los ejes fundamentales de la pedagogía Waldorf es el trabajo de la voluntad de cada niño. Foto: Gentileza Colegio La Lumbrera

Los alumnos que asisten a una primaria de estas características, tendrán la misma maestra durante los seis años. “Se genera un vínculo que es para toda la vida”, sostiene Micaela.

Se ven todos los temas que establece el diseño curricular, aunque en distinto orden. “Otro eje de esta pedagogía afirma que la evolución de cada persona está estrechamente relacionada con la evolución de la humanidad. Por ejemplo, quinto grado es Grecia, entonces los contenidos se enseñan todos a través de esa época: la historia, la literatura; por ejemplo, en educación física está el pentatlón. Sexto grado es Roma, y los temas del currículum se adaptan a esa situación”, nos explica.

Otra particularidad es cómo se distribuyen las materias. En las escuelas Waldorf se trabaja por épocas. Durante un mes se ve matemática, después, otro mes prácticas del lenguaje, otro ciencias, y así. “Si bien se relacionan los temas siempre, se trabaja por épocas”, puntualiza Klein.

Tampoco hay evaluaciones ni calificaciones. Existen boletines pero que no se entregan a los alumnos. “Yo rendí mi primer examen a los 21 años”, cuenta la maestra, “pero me sentía preparada y de hecho lo recontra disfruté, era como que estaba esperando ese momento, todos asustados y yo feliz.”

El perfil del egresado: una persona completa

Aunque los alumnos de Micela todavía no llegaron a la facultad, sostiene que, en su experiencia, el perfil de los egresados es muy variado. “Si bien hay una mayoría que se vuelca más hacia lo artístico, tenés ingenieros, gente que estudia marketing o administración de empresas.”

El perfil del egresado Waldorf va más allá de la carrera que elija: “los reconocés", afirma, “se los ve sanos, contentos, con ganas de vivir, con un sentido, un propósito. Para mí, el sentido que tiene nuestra pedagogía es fundamental, porque cada cosa que hace la maestra, cada objeto que está en el aula, hasta el color que está pintada la pared, tiene un sentido. Y eso da al alma profundidad, sanación.”

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