Formosa: historia de un feudo

Formosa: historia de un feudo

Gildo Insfran gobierna desde 1987 con el peronismo. Fue aliado de Carlos Menem, Néstor Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández. Denuncias por represión y autoritarismo.

Pedro Paulin

Pedro Paulin

Hace 35 años que Gildo Insfrán tiene injerencia directa en la vida de los formoseños. En 1987 cuando en Argentina no existía internet y los departamentos se vendían más caros por tener un teléfono de línea enchufado a la pared, Insfrán ya era parte del ejecutivo y planificaba cómo mejorar la vida de los ciudadanos haciendo campaña con Vicente Joga tras haber sido diputado provincial con el regreso de la democracia en 1983.

Es decir, un cuarto de los argentinos vivos no habían nacido, e Insfran ya era la cabeza de la provincia. Las consecuencias del plan de Insfran para la provincia ya se conoce y es triste: Formosa reúne un triste rosario de récords hace tiempo. Cobra literalmente miles de millones (140.301.871.400 pesos en lo que va del año en coparticipación), tiene una diáspora del sector privado sin precedentes, los niveles de indigencia y pobreza tiene valores africanos y encabezan el ranking país y tiene la menor alternancia política de la historia moderna, sólo equiparable a dictaduras formales.

De hecho, Nigeria tiene estadísticas que confirman que hay menos pobres allí que en Formosa, productora de alimentos. 

Tiene un empleado privado cada 23 personas, el sector manofacturero que es el que mueve la economía local, no crece y generó en veinte años 248 empleados, pero eso no es todo, las empresas no quieren ir a Formosa: el peor desempeño nacional. Recibe altos recursos, tiene pobreza altísima y tiene un sector privado pésimo, es la radiografía de un feudo que se gobierna con mano de hierro Gildo Insfrán hace décadas.

Son 614.706 ciudadanos para 26.693 empleos, es decir, más de una veintena de formoseños por empleado. Por ejemplo, en Neuquén el promedio es un empleado cada 5.5 personas y en Chubut 6.5 personas.

Insfrán logró, con el pasar de las décadas, generar un estilo propio de conducción: fue menemista, acordó con Néstor Kirchner desde el día cero, se sentó sonriente con Mauricio Macri y Rogelio Frigerio para dar paso al histórico pacto fiscal, prestó sus diputados y senadores al macrismo en reiteradas ocasiones, aplaudió la vuelta del peronismo de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández y ahora sostiene un incómodo silencio pero sin romper lanzas con un Gobierno que lo sigue financiando a pesar del desastroso rol económico que ostenta. 

El empleo es un problema, casi todo es público y el sector privado no se siente para nada interesado en conocer Formosa. Aporta, según cifras oficiales del Ministerio de Trabajo, el 0.26 de lo producido en industrias en el país cada año, el 0.62 del comercio, el 0.37 de los servicios, lo que desemboca en un dato cruel: sólo el 0.44 de lo producido en el país viene de Formosa, a pesar de haber cobrado regalías del estado multimillonarias. 

El economista e investigador Diego Molina Gomez conversó con MDZ sobre la situación de Formosa y explicó los motivos del fracaso: “es un modelo empobrecedor, no tiene actividad privada, por ende cayó su productividad, los salarios y generó economía informal”.

Sobre los planes sociales, consideró: “Al no tener buenos salarios, hay una enorme administración pública que a su vez participa de la economía informal, lo que lleva a salarios en negro que son más bajos y sin negociaciones paritarias, es sin dudas un modelo empobrecedor”, definió.

El estado es elefantiásico y los privados no pueden competir, por lo que la dirección nacional de asuntos provinciales determinó que la caída de la generación de empleo privado en Formosa incrementó el empleado público: 63 empleados públicos cada cien habitantes. Nigeria es uno de los lugares más pobres del mundo, pero tiene menos pobres porcentuales que Formosa: el 54% de los habitantes allí son pobres, mientras que en interior de Formosa, según cifras oficiales, la pobreza rondará el 60% a fin de año, según cifras oficiales. 

La calidad institucional es otro talón de Aquiles para Formosa. Reprimió durante la pandemia a quienes no querían encerrarse, la prensa que recibe pauta oficial es la única que sobrevive y la actividad parlamentaria es sólo a piacere de los proyectos oficiales, ya que tiene mayoría automática y el poder judicial no investiga ni falla en contra del Gobierno nunca. Así, Insfrán logró hacer una provincia a su manera, arrasando en las urnas con denuncias de clientelismo y represión, síntomas de un feudo que se resiste a cambiar.

 

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