La joya mendocina que el tiempo olvidó

La joya mendocina que el tiempo olvidó

Se trata de un reloj que fue un símbolo para la provincia a finales del siglo XIX, cuando la ciudad comenzaba su reconstrucción luego del terremoto de 1861.

Gerónimo Sosa

Gerónimo Sosa

Hace más de 100 años, en la antigua plaza Cobo, actual plaza San Martín, existió una torre con un reloj que le daba la hora a todos los mendocinos. En su corta vida logró convertirse en un ícono de la ciudad. En la actualidad, se encuentra abandonado y olvidado en una conocida escuela del microcentro mendocino. 

El reloj estaba compuesto por cuatro esferas y cuatro caras que gracias intrincados mecanismos producía una música determinada. La histórica pieza mendocina posee ocho melodías distintas, aunque su sonido ha sido silenciado por el paso del tiempo. 

Foto:  ALF PONCE MERCADO / MDZ

Marcó la hora del renacer

El terremoto de 1861 fue antes y un después para Mendoza que vivió una reconstrucción arquitectónica. La provincia buscaba cambiar la imagen de una ciudad destruida.

En 1879, el gobernador de la provincia, Elías Villanueva, compró un reloj de cuatro esferas y ocho campanas para ser montada en una torre de 10 metros. 

Según archivos de la época la construcción supuso un enorme trabajo, pero gracias al esfuerzo de obreros y técnicos especializados, la obra se terminó en1884. Con el motivo de conocer más sobre esta fascinante reliquia mendocina, MDZ habló con Ariel Sevilla, profesor de Historia, quien informó sobre la pieza olvidada: "La torre tenía tres tramos y en el último se encontraba el reloj el cual tuvo un gran aprecio por la sociedad mendocina ya que, hasta ese momento, los mendocinos se regían por las campanas de la iglesia". 

Esta torre se convirtió en un símbolo de la ciudad ya que "cambio el paisaje sonoro de Mendoza y le dio altura a una ciudad que había sido destruida por el terremoto", explicó Sevilla.

Foto: Gentileza Mendoza Antigua

El tiempo del olvido

La pieza se convirtió en un atractivo para vecinos y turistas, sin embargo, la provincia tenía una deuda con el General José de San Martin, libertador de América, por lo que en 1902 se decidió demoler la torre.

"En 1903 se empieza a construir una estatua ecuestre del libertador, una similar a la que se puede encontrar en las ciudades de Buenos Aires o Rosario", explicó Sevilla. Si bien la figura de San Martín debería ser erguida en cada ciudad del país, la destrucción de la torre significó el olvido de un símbolo del resurgir de la provincia por una simple réplica.

En 1904, se inauguró la estatua lo que forzó al cambio del nombre de la plaza, que había sido denominada en honor a Juan Cobo, un eclesiástico que introdujo el álamo en Mendoza

Estatua de San Martín en la plaza que lleva su nombre

Durante varios años, hubo varios intentos de reubicar al reloj, pero esto no fue posible hasta 1915 cuando el entonces director general de Escuelas, Manuel Pacífico Antequeda, le asignó un lugar, la escuela Patricias Mendocinas, que había sido inaugurada unos meses antes. 

El reloj dio la hora por más de 50 años, pero en 1981 llegó su réquiem. Por serios problemas edilicios, se decidió demoler la escuela Patricias Mendocinas. En ese entonces, el reloj fue desmontado con la necesidad de proteger ese invaluable patrimonio mendocino. 

Con la nueva Patricias Mendocinas ya construida, en 1983, el reloj fue montado en una torre metálica con vidrios de acrílico que no dejaban ver a semejante pieza histórica. 

Durante varios años, el reloj continuó sonando, pero la falta de mantenimiento y la escasez de relojeros capacitados en la provincia hizo que su silencio definitivo llegara en la década de 1990. 

Una funcionaria de la escuela Patricias Mendocinas, que decidió permanecer en el anonimato, explicó que en 2021 expertos en relojería hicieron que la olvidada pieza sonara una vez más. 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?