Desplastificar: una misión posible en la Ciudad

Desplastificar: una misión posible en la Ciudad

Empieza julio con el desafío de evitar utilizar y consumir plásticos. La Ciudad cumple 5 años sin bolsas plásticas y celebra esta iniciativa mundial.

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Desde el año 2011 se realiza a nivel mundial la campaña de concientización “Julio sin plástico”, la cual fue creada en Australia para reducir el consumo de plástico de un solo uso.

El 62 por ciento de la producción de plásticos se destina a productos de packaging y de un solo uso.

La ministra de Espacio Público e Higiene Urbana Clara Muzzio sostuvo que “estas campañas son una oportunidad para recordar a nivel global la importancia de reducir, reutilizar, reciclar y reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo. En la Ciudad, más de la mitad de los vecinos ya separa sus residuos. Es fundamental dar el paso”.

Por cual, desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se dispuso hace 5 años que los supermercados e hipermercados dejaran de entregar bolsas plásticas livianas del tipo camiseta (con dos manijas) en sus líneas de cajas.

En estos años se logró evitar la entrega de 2.750 millones de bolsas plásticas, sería equivalente a 4,76 veces la superficie de la Ciudad, si las colocamos una al lado de la otra.

Asimismo, con el objetivo de reducir las bolsas de plástico de un solo uso y fomentar su consumo responsable cada 3 de julio se celebra el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico.

Al estar elaboradas con materiales poliméricos derivados del petróleo las bolsas plásticas tardan muchos años para degradarse, gran parte del hidrocarburo que se produce en el planeta es destinando a su elaboración, estos materiales son muy contaminantes y dañinos para los ecosistemas, y se calcula que su degradación tarda más de cien años, aproximadamente.

Las bolsas de compras plásticas fueron una novedad en la década del 70, pero hoy en día son un producto omnipresente a nivel global. Se fabrican a razón de un billón cada año y han llegado a las profundidades de los océanos, la cima del Monte Everest y hasta los casquetes polares, creando importantes desafíos ambientales.

De acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se usan 500.000 millones de bolsas en el planeta.

En este mismo sentido, en la Ciudad desde el 22 de noviembre de 2019, se prohibió la entrega, uso y expendio de sorbetes plásticos de un solo uso.

La medida alcanza a comercios, hoteles, shoppings, galerías y centros comerciales a cielo abierto, locales con una concurrencia de más de trescientas personas por evento y establecimientos pertenecientes a una cadena comercial.

El impacto ambiental negativo fue comprobado, ya que los sorbetes suelen usarse unos pocos minutos y pueden tardar entre 150 y 400 años en descomponerse.

También, se estudió que una persona promedio podría estar ingiriendo 5 gramos por semana de estos plásticos de mínimo tamaño, es decir, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito. Los microplásticos son imperceptibles al ojo humano, y se podrían consumir a través de peces, crustáceos, y el agua potable, especialmente la embotellada.

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