Luciana, la mendocina trans que quiere visibilizar una cruel problemática

Luciana, la mendocina trans que quiere visibilizar una cruel problemática

En el día mundial en el que se conmemoran los derechos de quienes integran el colectivo LGTBTQ+, ella comparte su experiencia en el plano laboral y profundiza en la urgencia de que existan posibilidades reales de acceso al mercado laboral para todas las personas, más allá de su sexualidad.

Zulema Usach

Zulema Usach

No hay palabra en el discurso de Luciana Carrizo que no esté cargada de comprensión y solidaridad. Cuenta, de hecho, que a esa calidez que la caracteriza para ponerse en el lugar de otras personas la forjó nada menos que a fuerza de resiliencia y mucho sufrimiento. Fue ella, quien siendo una niña tuvo que demostrar al mundo una identidad en la que nunca se sintió cómoda. La presión social, los prejuicios y la mirada externa hacia su persona formaron parte de la carga más pesada con la que lidió hasta hace tan solo unos años, cuando tomó fuerzas y decidió renacer desde la libertad y la convicción de hacer valer sus propios derechos.

Hoy es el Día Internacional de Orgullo LGTBTQ+, una jornada que a nivel mundial pone el énfasis en la concientización y visibilización de las situaciones injustas a las que las personas son sometidas en función de su orientación sexual o elección de identidad. Una oportunidad que se plantea como un llamado a la reflexión acerca de la mirada externa, el juzgamiento y la exclusión que afecta a vida y las posibilidades de desarrollo de millones de personas en el planeta.

Luciana busca traer en términos concretos y sencillos la realidad que aún pesa en la sociedad argentina y en Mendoza en particular. Es que pese a los avances logrados en materia de derechos (entre los cuales la reciente obligatoriedad de establecer el cupo laboral para personas travestis, transexuales y transgénero en el sector público), Luciana asegura que aún queda un largo camino por andar como sociedad para que la integridad y la igualdad de oportunidades para todas las personas por igual (más allá de sus elecciones y orientaciones sexuales) sea una realidad. La posibilidad de acceso al mercado laboral, explica Luciana es una de esas cuentas pendientes.

No porque ella no tenga un trabajo estable, sino porque considera que en realidad hay muchas mujeres trans que hoy están viviendo en el extremo de la marginalidad y con un profundo cercenamiento de sus derechos como consecuencia de los obstáculos que todavía persisten a la hora de incorporar herramientas que tiendan a la inclusión, a la educación y a la incorporación de habilidades que les permitan competir en el mercado laboral.

Luciana en su puesto de trabajo en un supermercado mendocino. Asegura que muchas jóvenes como ella no tienen esa posibilidad y se muestra agradecida

La trama más compleja es vivida por aquellas mujeres pobres, que se ven sometidas a las redes de explotación sexual y el mercado ilegal de drogas como consecuencia, justamente, de la escasez de oportunidades, la mirada social acusadora y la estigmatización.

"Hay muchas chicas que en realidad no quieren tener una vida marginal, que desean profundamente salir de situaciones que incluso las ponen en peligro constante. Pero no tienen las herramientas suficientes para lograrlo y para eso se necesita que haya planes de acción concretos que permitan trabajar en su inclusión, que les devuelvan la fe en sí mismas y que las revaloricen", reflexiona Luciana al traer sobre la mesa la problemática.

Cuenta que fue recién hace unos años cuando pudo sacarse esa coraza que limitaba a su verdadero yo. Claro, que no fue nada sencillo empezar a mostrar al resto de las personas que en realidad sus deseos fueron siempre los de una mujer. Se dejó crecer el pelo, comenzó a maquillarse y cambió de manera definitiva su vestimenta para dejar aquellos vestigios de la Luciana que no se identificaba al mirarse al espejo con el cabello bien corto y ropa masculina.

Para que el "mundo de iguales" deje de ser un sueño

Recuerda Luciana de aquellos momentos en que sus compañeros/as de trabajo la vieron por primera vez; así libre y feliz, conforme consigo misma. "Ellos me habían conocido con otro nombre, pero en realidad yo nunca oculté como soy. Solamente, terminé de completar mi identidad", recalca la mendocina de 39 años que trabaja en un supermercado desde hace ya varios años. Luciana no deja de agradecer por el puesto de trabajo logrado a base de mucho esfuerzo. Cuenta que una de las cosas que más le agrada es sentir que puede ser útil para otras personas. "Me imagino un mundo en el que todas las personas tuviesen la posibilidad de acceder a un trabajo digno como el que yo tengo; se necesita que haya más oportunidades", recalca Luciana, quien busca poner de relieve la "doble moral" que persiste en el entramado social y también en los discursos.

La mendocina no deja de mencionar que a diario es testigo de la necesidad existente en materia de derechos respecto de las personas que integran el colectivo LGTBTQ+. Cuenta, por ejemplo, que a veces pasan chicas trans como ella por la caja del súper y le demuestran su preocupación por las trabas existentes a la hora de acceder al mercado laboral. "Me preguntan cómo hice para conseguir este trabajo y yo les digo que hagan lo posible por buscar formas de salir de situaciones que las dejan en el extremo de la marginalidad. Porque esa es la verdad, hay miles de personas que desean emprender, salir de ese lugar estigmatizante y de extrema exposición en el que durante años la sociedad ha dejado a las personas trans", analiza Luciana.

Ahora, sus sueños están puestos en cumplir nuevas metas, en aprender e ir siempre hacia adelante para dar lo mejor de sí a la sociedad. Quiere generar conciencia, colaborar a que no haya más personas que sean víctimas del "chiste fácil", de la mirada recriminatoria y del sometimiento a ser señaladas o rotuladas por sus elecciones. Cree en la libertad y el respeto de los derechos humanos por sobre todas las cosas.

"Vivimos en una sociedad donde todavía somos menospreciadas, insultadas y humilladas. Nuestra sexualidad es expuesta como si se tratara de un objeto al que hay que maltratar. Yo sueño con que un día la mirada sea otra, desde el respeto pleno y la verdadera inclusión en todos los ámbitos de la vida social", reflexiona la mendocina que hoy eligió ser la voz de miles de mujeres en el país.

"Hay mucha gente que todavía nos asocian con la noche o piensan que si sos trans te dedicás a vender tu cuerpo como trabajadora sexual o como bailarina. Y si no, te limitan a oficios específicos", profundiza Luciana en su búsqueda por concientizar y compartir su mensaje de "no a la discriminación". 

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