El hombre que se quedó sin trabajo por culpa de Maradona

El hombre que se quedó sin trabajo por culpa de Maradona

Cómo uno de los goles más polémicos de la historia le arruinó la vida a uno de los árbitros, que falleció con mucho resentimiento acumulado hacia uno de los astros más grandes que tuvo el deporte argentino.

Pablo Vazquez

Pablo Vazquez

Hoy se cumplen 36 años de aquel maravilloso 22 de junio de 1986 en el que la Selección Argentina se enfrentó a su contraparte inglesa por los cuartos de final del Mundial disputado en México.

Aquella tarde fue un desahogo para todo el pueblo argentino, que sin saberlo estaba dando los pasos finales para conseguir la segunda estrella bordada en la camiseta de la mano de Diego Armando Maradona.

Pero, por más que pueda parecer increíble, este hecho también fue determinante de manera negativa para una vida. No la de una persona inglesa, como podría ser el caso del arquero Shilton, sino un búlgaro.

Y es que, entre todos los factores determinantes que tuvo esa tarde en el Estadio Azteca, uno de los que menos se habla es de los árbitros. Los elegidos para este partido fueron Ali Bin Nasser, como árbitro principal, nacido en Túnez, y Berny Ulloa, línea 1 de Costa Rica así como Bogdan Dotchev, línea 2, de Bulgaria. Para cualquier conocedor del fútbol esto puede parecer increíble, ya que, hoy en día es imposible que se convoque a tres árbitros de tres países distintos, que ni siquiera se sabe si hablan el mismo idioma, pero para ese Mundial todavía esto se podía hacer.

Los árbitros del Argentina-Inglaterra

A los 5 minutos del segundo tiempo, Maradona cambia lo que, hasta ese momento, era un partido normal, para hacer una genialidad digna solamente de su figura, y mete el primer gol con un "handball" como pidieron los ingleses. A los pocos minutos demostraría que ese era definitivamente el partido de su vida coronándose con el que sería, aún a día de hoy, uno de los mejores goles de la historia de la Copa del Mundo.

Luego del gol con la mano, muchos ingleses se percataron y, como si tuvieran el derecho de reclamar justicia, se quejaron con ambos árbitros. La imagen más curiosa es la del árbitro principal mirando al línea confundido, luego de haber dado por valido el gol.

Años después, Maradona declararía con su típica picardía: "Cuando yo veo que el línea corre para el medio, dije "abrácenme, abrácenme que es gol" porque claro, si dudábamos nosotros, por ahí el línea dudaba".

Pero bueno, a pesar de que para nosotros puedan ser considerados como un icono, para el resto del mundo, ellos quedaron como "los árbitros que no vieron la mano de Dios", esto les afectó de manera negativa. Entre ambos se echan la culpa: Bin Nasser declara "Él estaba en mejor posición que yo y no me avisó nada. Toda la culpa es de Dontchev" mientras que este le tira la pelota al otro lado y declara "¿Dice que la culpa fue mía? ¿Qué dirigió él en el desierto con los camellos?".

Para el árbitro búlgaro su carrera cambió rotundamente ese día, lo que generó un odio que fue creciendo poco a poco. En 2015 dijo "Nunca lo perdonaré a ese árbitro tunecino y nunca perdonaré a Maradona por lo que hizo", también catalogó al diez como "mi sepulturero".

El saludo previo al comienzo del partido entre los árbitros y los capitanes

En una de las pocas entrevistas que brindó con los años, declaró "Vi la mano, claramente. Pero los jueces de línea no podían interferir en lo que cobraba el juez. Y él no me vino a preguntar", también agregó "Esa mano es como una película, puedo recordar los segundos fatales".

Lo curioso es que ninguno de los dos árbitros involucrados en la acción fueron convocados a dirigir nunca más en ese Mundial, mientras que Ulloa, el otro línea, fue llamado para dirigir la final en la que la Selección se coronaría como campeona. El costarricense declaró "Fui juez de línea en la final Argentina-Alemania, y me encontré con Maradona en el túnel. Nos sacamos una foto".

Atormentado por este acontecimiento, el asistente búlgaro se volvió un ermitaño, y brindó solo dos entrevistas, a la prensa local. Años después declararía de manera tajante: "Maradona arruinó mi vida. Fue un gran jugador, pero, como persona, un hombre muy pequeño y sin honor".

Finalmente, Dontchev falleció en 2017, a sus 80 años en su Bulgaria natal. Hasta el final de sus días le echó la culpa al árbitro tunecino: "Bin Nasser sólo hablaba su idioma, no se podía comunicar conmigo. Si la FIFA hubiese puesto un árbitro europeo, sin dudas ese gol no se hubiera cobrado". 

Mientras tanto, la vida de Bin Nasser resultó muy diferente, ya que el árbitro se reunió con el astro argentino en 2015, en Túnez, donde Diego le entregó una camiseta firmada "Para mi amigo eterno".

Maradona con Bin Nasser

 

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