Armar el arbolito en familia

Armar el arbolito en familia

Cada 8 de diciembre cada familia se une para armar el árbol de navidad que estará presente en cada hogar hasta el 6 de enero, Lucrecia Sáenz nos describe tips para armarlo en nuestro entorno.

Lucrecia Sáenz de Santa María

Había una vez una niña, de tan solo seis años. Viene su mamá y le dice:
- Luli, ¿me ayudas a armar el arbolito de navidad?
-Siiii mamá, ya voy. (saltando)
-Aquí está todo, ayúdame a que quede muy lindo.
-Podemos ponerle muchos colores, hacer adornos, ponerle luces. Me encanta mamá, me encanta.

Lo recuerdo como si fuera hoy. Se me viene la imagen a la cabeza y comienzo a saltar, como si fuera una niña otra vez. Siempre era la encargada de ayudarla. ¡Me encantaba! Armar el arbolito cada 8 de diciembre era algo mágico en mi infancia, lo vivía con mucha ilusión. Era un momento de encuentro, de compartir.

Hoy me encuentro como madre, y ese día sigue siendo mágico, único. Desde un lugar distinto, pero con la ilusión intacta. Me sorprendí, ya con niñas más grandes, una adolescente, al preguntar:
-Voy a armar el arbolito ¿Quién me ayuda?
- Yooooo- Respondieron las 4 al unísono y dejaron de hacer lo que estaban haciendo. Apartaron hasta los celulares. Se ve que logré transmitirles algo de mi amor por este día.

Rosario la más pequeña me consultó:
-Mamá, porque se arma el arbolito el 8 de diciembre?
- Mira mi amor, el armado del arbolito es una herencia de generaciones. Los celtas tenían la costumbre de adornar un roble cada 8 de diciembre por la llegada del invierno, para asegurarse el regreso de Frey, dios del sol y la fertilidad. Luego el armado del arbolito de navidad emergió como una representación del amor de Dios y su forma triangular se asocia a la Santísima Trinidad. Se arma el 8 de diciembre porque es el día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.

-Gracias ma. Me encanta armar el arbolito.
Rosario quedó satisfecha con la respuesta, y puede verme en ella. Verme a mis seis años, tan llena de vida, de alegría, de esa ilusión. Saltando, igual que lo hacía yo. Al armar el arbolito logramos unirnos en familia. Compartimos un momento único, mágico. Hubo risas, encuentros, y alguna disputa por la estrella, como nos pasa a todos. La navidad es para nosotros una de las celebraciones más importantes del año. La llegada del niño Jesús, el nuevo nacimiento. Es una verdadera fiesta. Poder compartir
estos momentos en familia nos ayuda mucho a crecer, a encontrarnos, a respetarnos y a trabajar en equipo. Más allá de la navidad, vernos hacer esto en conjunto, con un mismo fin y celebrando, es maravilloso.

Vernos como papás, reflejados en ellos, recordar nuestra infancia. "La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría alrededor nuestro, precisamos que toda familia viva feliz" (Madre Teresa de Calcuta).

* Lucrecia Sáenz de Santa María
Psicopedagoga – Especialista en Crianza
@mejumaro.crianza.
mlsantamaria@gmail.com

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