Una revuelta de presos desnuda el hacinamiento en cárceles y comisarías bonaerenses

Una revuelta de presos desnuda el hacinamiento en cárceles y comisarías bonaerenses

Una revuelta de presos que duró casi tres horas en una seccional policial volvió a instalar una problemática sin solución en territorio bonaerense: el continuo hacinamiento de detenidos en cárceles y comisarías.

Sebastián Berho

Todo comenzó durante la madrugada del miércoles en el destacamento de Libertad ubicado en la calle Colombia 21 en el partido de Merlo. El preso José Aníbal Brizuela Nuñez, detenido por robo a mano armada y tentativa de homicidio, había sido trasladado hasta la comisaría 2da de Hurlingham pero no lograron alojarlo allí. No había lugar. Brizuela Nuñez regresó a los calabozos de la seccional de Libertad. Y un grupo de presos se negó a recibirlo. Allí comenzó el motín.

La comisaría de Libertad tiene alojados 38 detenidos por distintos delitos que van desde la portación ilegal de arma de fuego y robo hasta homicidio y secuestro. Pero la capacidad real de los calabozos es para 18 personas.

Indignados con la situación, los reclusos colocaron colchones en la segunda puerta de acceso que se dirige a las celdas y trabaron con un cable de televisión el ingreso a una de las puertas. Luego, se grabaron con un celular mostrando las facas, la barricada e insultando a los policías de la seccional.

En tanto, en la calle un grupo de familiares de los presos también amenazaba a los uniformados que intentaban calmar los ánimos dentro de la comisaría.

La situación termino cerca de las 2 de la mañana luego que el Grupo de Apoyo Departamental (GAD) entrara con escudos a los calabozos para controlar el motín.

En los tres últimos meses los episodios de violencia en comisarías de la provincia de Buenos Aires se multiplicaron. Hace una semana un grupo de bomberos voluntarios de Luján fue convocado de urgencia para sofocar un incendio en la zona de los calabozos. El fuego había sido iniciado por los presos de la Comisaría Primera de Luján. El motín fue controlado rápidamente antes que escalara más en las otras celdas. Los reclusos reclamaban mejores condiciones de detención.

En octubre, la comisaría primera de Moreno también vivió horas de tensión. Alrededor de una treintena de detenidos se amotinó en dos calabozos. La negociación con los fiscales de Moreno duró dos horas. La seccional tenía capacidad para 15 personas. Había más 30 presos hacinados en el lugar con un solo baño.

La situación en la provincia de Buenos Aires vuelve a estar al límite. Hay 4210 presos en comisarías. Algunos jueces resolvieron clausurar distintas seccionales policiales por el estado de precariedad y abandono de las celdas.

En las cárceles bonaerenses la situación no es mucho mejor. Hoy la población de detenidos supera los 51.000. El sistema del Servicio Penitenciario Bonaerense tiene una capacidad de 30.000 plazas.

Durante la gestión de la entonces gobernadora María Eugenia Vidal la cifra trepó a 57.000 presos. Los números descendieron pero, de todos modos, siguen siendo preocupantes. El gobierno de Axel Kicillof anunció la creación de nuevas cárceles y también alcaidías para descomprimir el hacinamiento en comisarías que muchas veces derivan en motines como el de Libertad o fugas masivas con la sospecha de connivencia policial.

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