Federalismo y educación: el dilema que plantea una propuesta de Horacio Rodríguez Larreta

Federalismo y educación: el dilema que plantea una propuesta de Horacio Rodríguez Larreta

El programa "Terminá la Secundaria" se expande a todo el país. Años atrás, cuando Mauricio Macri gobernaba la Ciudad, esta idea fue rechazada por el Consejo Federal de Educación. Las razones.

Ángeles Reig

Ángeles Reig

El jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta anunció el relanzamiento del programa “Terminá la Secundaria”, que depende del Ministerio de Educación de la Ciudad. Esta iniciativa, que existe desde 2014, tiene por objeto facilitar la finalización de los estudios secundarios para aquellos adultos mayores de 18 años que no tuvieron la oportunidad de hacerlo en tiempo y forma.

La novedad que mereció el relanzamiento es que ahora el Programa se expande a todo el país. “Cualquier persona de Ushuaia a la Quiaca puede ser alumna de la Ciudad”, afirmó Rodríguez Larreta en el acto que se llevó a cabo frente al Planetario.

Sin embargo, ¿es así? ¿Tiene la Ciudad Autónoma la potestad de otorgar títulos secundarios en otras jurisdicciones? La respuesta supone cierto nivel de controversia que acompaña a este programa desde su nacimiento, cuando Mauricio Macri gobernaba la Ciudad.

En aquel entonces, la Ciudad Autónoma ya contaba con un programa de educación a distancia para adultos denominado Adultos 2000, creado en 1998 y al que “Terminá la Secundaria” buscaba nacionalizar. Sin embargo, en ese momento, el Consejo Federal de Educación rechazó la propuesta.

Un recorrido con idas y vueltas

El Programa Adultos 2000, que sí había sido aprobado, “refiere a la Ciudad de Buenos Aires como ju­risdicción de origen y destino. Y por los documentos presentados (por el Ministerio de Educación de la Ciu­dad) no surge la implementación para todo el país”, argumentaba entonces la Comisión de Evaluación del Consejo Federal de Educación.

Este sigue siendo, sin lugar a dudas el principal obstáculo. En nuestro país, el sistema educativo es federal, siendo en cada jursidicción el gobierno provincial el responsable de regular, autorizar y supervisar los niveles inicial, primario, secundario y terciario en todas sus modalidades. Sólo las Universidades quedan fuera de esta esfera. Tanto es así que cuando el Ministerio de Educación Nacional propone alguna política para todo el país, cada provincia debe adherir a través de un convenio.

Sin embargo, es cierto también que luego del cierre prolongado de escuelas durante el 2020 y el 2021, el uso de plataformas virtuales se popularizó y los límites físicos de la educación se volvieron más difusos. ¿Contará esta vez con el apoyo suficiente?

Un detalle no menor es el de las tutorías presenciales. El jefe de Gobierno afirmó en su discurso que “para aquellos que se encuentren en la Ciudad de Buenos Aires o alrededores, además hay espacios tutoriales presenciales en diferentes lugares e instituciones”. No especificó si son todos en la CABA o alguno fuera de ella, ¿le permitirá el gobernador Axel Kicillof cruzar la General Paz con una propuesta educativa? Si se negara, la ley le daría la razón.

Accesibilidad y calidad no son lo mismo

Si bien es cierto, como afirma Larreta, que “hay mucha gente que queda a mitad de camino porque cada vez más son los chicos empujados por la situación económica … a salir a trabajar y no pueden continuar con la secundaria”, y que “al haber menos egresados nos estamos perdiendo el talento de mucha gente y se vuelve cada vez más difícil apostar al trabajo como motor de crecimiento”, también es un hecho que muchos chicos prefieren abandonar los últimos años del secundario y después anotarse en algún programa para adultos donde la obtención del título es mucho más fácil, casi un trámite.

Es lo que sucede, por ejemplo, en numerosos barrios del conurbano bonaerense, donde los alumnos abandonan el secundario en segundo o tercer año y luego de cumplir 18 años se anotan en el Plan FinEs, a través del cual obtienen el mismo título con la mitad del esfuerzo.

La inclusión y el acceso a la educación planteados en este esquema, terminan siendo un mero simulacro porque los alumnos no adquieren las capacidades necesarias y el título secundario es un papel sin valor.

Como conclusión, la pregunta de rigor en tiempos de crisis ¿deben los porteños pagar la educación de gente que vive en otras provincias? Ellos sabrán.

 

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