Cómo mantener la pileta de lona o piscina y no derrochar agua mientras dura la sequía

Cómo mantener la pileta de lona o piscina y no derrochar agua mientras dura la sequía

En un contexto de escasez del recurso vital, es prioritario hacer un uso responsable en los hogares donde hay instalaciones de este tipo. Existen productos y aditivos que usados en las proporciones adecuadas extienden la vida útil del agua. Aquí, el detalle de las cantidades necesarias. Consejos.

Zulema Usach

Zulema Usach

Mientras el calor se hace sentir en el territorio argentino con temperaturas máximas que rozan los 40°C y mínimas que no bajan de los 20°C, el interés por parte de miles de personas para programar el llenado de piscinas y piletas de lona hogareñas, comienza a ser más visible. Es que si bien el pedido para ajustar al máximo el uso de agua potable ya fue expuesto por las empresas a cargo de su saneamiento y distribución, lo cierto es que miles de familias están apelando a este recurso para aliviar el calor, sobre todo, en las agobiantes tardes en camino al verano. La importancia de cuidar el agua y evitar derroches recobra aún mayor fuerza en un contexto en el que la crisis hídrica se plantea como una de las amenazas más graves hacia adelante, con los niveles de escurrimiento históricamente bajos en los principales ríos que dan vida al territorio.

La sequía y la necesidad de hacer más efectivos los sistemas de distribución del recurso vital se suman así a los desafíos que marcan prioridades en la agenda oficial. Justamente por eso, es de vital importancia efectuar un uso consciente y solidario del agua. Solo por tomar el caso de las piletas y piscinas particulares, hay que decir que existen recursos disponibles para prolongar la vida útil del agua en las condiciones adecuadas para evitar posibles infecciones y contaminación en el líquido del que van a disfrutar las familias, parejas y grupos de amigos que por estos días y en los meses de calor buscarán las fuentes de agua artificiales para hacer más llevadero el verano.

Uso eficiente en un contexto de sequía

Hay que decir en este sentido que una piscina convencional construida en fibra de vidrio u hormigón requiere para su llenado de un mínimo de 25 mil litros de agua, en tanto que las de lona necesitan de al menos 5 mil litros de agua. Si bien estas últimas necesitan un cuarto del volumen usado en las más grandes, son las que se llevan a generar una mayor cantidad de derroche de agua. Inclusive, por el mantenimiento inadecuado y el estancamiento que se produce, el recurso muchas veces se termina cambiando casi de forma diaria en una buena cantidad de hogares. Esto implica, de hecho, un gran riesgo de derroche, mientras que otro tanto de la población debe afrontar las consecuencias de los cortes de agua que a diario de plantean en casi todas las provincias argentinas.

Para evitar enfermedades es fundamental mantener la higiene adecuada del agua.

El ingeniero industrial Pablo Lavastrou, detalló en este contexto, que si el mantenimiento del agua es el adecuado, en realidad no es necesario cambiarla de manera frecuente. Esto se logra principalmente -detalla Lavastrou- con el uso adecuado de cloro (en pastillas, líquido o granulado) en las cantidades adecuadas en relación a las dimensiones de la pileta o piscina, de manera de evitar riesgos para la salud. La utilización de filtros adecuados como así también elementos para tapar las instalaciones y preferir espacios con sombra, se sumarán a los recaudos necesarios a tener en cuenta y que se sumarán al uso de otros aditivos -como alguicidas- para prevenir la proliferación de microorganismos en el agua. "La propia evaporación del agua en la piscina obligará a sumar agua nueva, por eso en el caso de las piscinas existe un recambio pequeño que no exige vaciarla", aclaró el profesional que integra los equipos de trabajo de Palagua, firma dedicada al tratamiento de aguas.

Proporciones adecuadas para cuidar la salud

Para utilizar el cloro granulado, por ejemplo, la proporción adecuada (para las piscinas) es de tres gramos por cada mil litros de agua, explica Lavastrou y aclara que para establecer las cantidades adecuadas, la empresa es la única que dispuesto un calculador al que se puede acceder on line. "Al adicionar las dosis recomendadas se matan los microorganismos y a la vez deja cloro libre, que sigue actuando, sin poner en riesgo la salud de las personas que se bañarán en la piscina", indicó el profesional y añadió que tanto el cloro líquido como el granulado duran 24 horas, pero de todas maneras esto depende de las condiciones ambientales y el uso. "Si un día la pileta es muy usada el agua, va a tener más microorganismos. En esos casos es posible que sea necesario un refuerzo con doble o triple dosis para el día siguiente", detalló y aclaró que también pueden aparecer en la pileta algas microscópicas que le dan el color verdoso al agua. "Ahí es necesario añadir un alguicida, una vez por semana. Si hay mucha materia orgánica en el lugar, podría haber cloraminas que pueden ser cancerígenas. Por eso es fundamental atender a estos factores y realizar el seguimiento adecuado", puntualizó Lavastrou.

Es fundamental evitar derroches a la hora de usar la piscina. 

En el caso del cloro liquido (hipoclorito de sodio), el ingeniero aclaró que se aplica en proporción de un litro cada cien mil litros de agua en dosis diarias. "El agua que se consume lleva una parte por millón de litros", comparó el profesional y detalló que si la pileta se tapa, la ventaja es que se evita el ingreso de microorganismos y polvo. "Pero al mismo tiempo se crea un ambiente de altas temperaturas que podrían colaborar a la formación de microorganismos. Por eso, Instalarlas a la sombra implicará entonces una mayor posibilidad de vida útil del agua en la pileta", afirmó.

Lavastrou recomendó que el cloro se agregue a la noche o en las primeras horas de la mañana para evitar la evaporación y asegurase de que la dosis aplicada sea la efectiva. Para que funcione el cloro necesita otros aditivos, como el regulador de PH (medida que aplicada para medir el nivel de acidez o alcalinidad del agua). "Si se trabaja sobre el agua muy alcalina, el cloro se activa por eso se debe mantener regulado el PH. El cloro, como así también el alguicida, el regulador del PH y el clarificante son necesarios", aclaró el profesional. Vale decir en este sentido, que el PH también se puede medir con diferentes instrumentos. 

A diferencia de las piscinas, las piletas de lona no tienen un sistema de filtrado y tampoco cuentan con una oxigenación en el agua, que en estos casos, queda estancada. Las partículas quedan en suspensión y de un día al otro, el agua aparece turbia. "Eso lleva a que muchas veces el agua se tire. En estos casos es necesario agregar aditivos para evitar infecciones y proliferación de microorganismos", indicó.

En el caso de lograr un adecuado mantenimiento y cuidado del agua, la pileta llena puede durar hasta un máximo de quince días. "Lo ideal es usar amonio cuaternario, que en este caso hace las veces de alguicida y desinfectante. Se necesitan 150 centímetros cúbicos por semana cada 5 mil litros de agua", detalla el ingeniero. 

Cómo cuidar la pileta de lona

  • Cubrir la pileta con una media sombra cuando no se usa para impedir el ingreso de hojas, polvo y cualquier otra materia orgánica.
  • Limpiar la superficie con una rejilla mosquitera, todos los días.
  • Diluir una taza de lavandina por cada mil litros de agua en una regadera y verterla por toda la superficie de la pileta los días de uso intensivo; hacerlo por la noche, ya que en el día las altas temperaturas bajan la concentración de cloro libre al hipoclorito de sodio (lavandina). 
  • El vaciado como el llenado de piletas debe realizarse en horarios nocturnos.
  • También se puede usar usar amonio cuaternario (150 centímetros cúbicos por semana cada 5 mil litros de agua).
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