"Ultimátum" de la Justicia al Gobierno de Mendoza para que provea de agua a más de mil personas

"Ultimátum" de la Justicia al Gobierno de Mendoza para que provea de agua a más de mil personas

Una resolución judicial establece la obligación del Estado para suministrar de agua en forma inmediata a más de 200 familias de un barrio de Las Heras donde los vecinos viven en una extrema situación de vulnerabilidad por no tener acceso a este derecho humano fundamental.

Zulema Usach

Zulema Usach

El Tercer Juzgado en lo Civil, Comercial y Minas del Poder Judicial de Mendoza resolvió a favor de un reclamo que desde hace al menos dos meses llevaron adelante 200 familias (en total 1500 personas) que viven en el barrio Nova Terra, ubicado en El Algarrobal (Las Heras). En concreto, lo que madres y padres venían solicitando tanto al Gobierno de la Provincia como a la Municipalidad de ese departamento, es que desde ambos frentes se arbitraran los medios necesarios para abastecerles agua potable en las cantidades y estado óptimo de saneamiento para satisfacer este derecho humano fundamental al que los habitantes de esta barriada no pueden acceder de manera adecuada.

La resolución judicial emitida este jueves, establece la obligación del Estado (provincial y municipal) para arbitrar "de forma inmediata en un plazo que no supere los dos días, los mecanismos que consideren pertinentes a fin de proveer a los habitantes del Barrio Nova Terra de agua apta para consumo humano, al menos dos veces por semana a través de camiones cisterna". La medida fue tomada luego de un extenso reclamo que los vecinos, organizados en una misma voz para hacer valer su derecho de acceder al recurso vital ante los organismos a cargo del saneamiento, distribución y control de agua que llega a las viviendas de los mendocinos que no cuentan con agua potable de red y que dependen de los servicios otorgados por consorcios o bien, por los municipios, en este caso, el de Las Heras.

El barrio Nova Terra es uno de los tantos emplazamientos de viviendas que en Mendoza carecen de un acceso adecuado y regular a los servicios básicos. Las familias, en su gran mayoría con niños pequeños, deben acarrear baldes y tachos con agua cuando el camión municipal llega a distribuir el recurso una vez a la semana. Por lo tanto, el agua que las familias destinan a consumo como así también para preparar las comidas y lavar las verduras, debe ser embotellada. Por cada persona del barrio se estima que se distribuyen solo siete litros por persona por día, en tanto que el promedio de dinero que cada una de ellas necesita para hidratarse con agua potable superaba los 8 mil pesos mensuales hace dos meses.

El camión que nunca llegó

La situación se complejizó aún más, cuando el siete de octubre el camión de distribución no pasó y las familias se quedaran sin el recurso desde el 30 de septiembre, cuando fue la última vez que el recurso llegó al barrio de manera extremadamente escasa. Si se tiene en cuenta que en promedio, el consumo de agua por persona en Mendoza supera los 400 litros diarios, la situación deja al descubierto las complejas inequidades que aún persisten en la provincia al momento de acceder a este derecho básico y fundamental para la vida: derroche y escasez extrema aparecen como dos fases de una misma problemática que los mendocinos aún no logran resolver.

El agua es trasladada a las viviendas en tachos y se debe guardar toda la semana. Solo disponen de siete litros por personas para cubrir todas las necesidades.

Justamente, la realidad de quienes desde hace años viven allí salió a la luz cuando las familias unidas en un mismo grito de ayuda revelaron las condiciones en las que se les administra el agua en el lugar, que no cuenta con pozo, ni red que distribuya el servicio hasta los hogares, ni reservorios del recurso en condiciones sanitarias adecuadas. Las enfermedades a las que se ha visto expuesta la población de este amplio terreno lasherino como consecuencia del exceso de tierra en el ambiente y la falta de agua, tanto para consumo como para realizar acciones básicas para la vida y aplacar la tierra, se hicieron evidentes en niños y niñas que llegaron a desarrollar cuadros de tipo crónico (como asma), infecciones respiratorias e intestinales y problemas de piel entre otras afecciones. Mamás de la barriada, consultadas por MDZ, reflejaron (en una nota publicada el 22 de septiembre pasado) que para llevar a sus hijos e hijas a la escuela deben llevar una muda de ropa aparte para poder realizarles un cambio de ropa al llegar a la puerta porque en el trayecto la tierra los/las cubría de pies a cabeza. De hecho, muchos se ven obligados a salir de sus casas con barbijo y si el viento Zonda sopla con fuerza, hay familias que se retiran a la casa de parientes "para no quedar tapados de polvo".

Cien litros por persona y no siete 

Los vecinos del barrio Nova Terra plantearon una acción colectiva ante la Justicia mendocina (representados por el diputado provincial José Luis Ramón), de manera de solicitar su intervención para que se realicen allí las obras de infraestructura necesarias para que el agua potable llegue a las viviendas. Mientras se realizaran las obras respectivas, para garantizar la llegada del recurso vital debidamente potabilizado, las familias solicitaron que se les aseguren las condiciones necesarias para almacenar de manera segura el agua.

La tierra en las calles del barrio no puede ser aplacada. Tampoco hay vegetación y las casas presentan condiciones de vulnerabilidad. 

Se avanzó además, en la presentación de un petitorio para que se tomen las medidas precautorias necesarias, de manera que el agua llegue dos veces por semana al barrio en una proporción mínima de cien litros por día por persona, garantizando a las familias la provisión de los elementos de preservación adecuados para aquellos que no contaran con esa posibilidad. Para cumplir estos objetivos, además, las familias solicitaron que el Ministerio de Infraestructura, Vivienda y Transporte habilite las partidas presupuestarias para este fin. 

Respuestas que no convencieron 

Ni bien la Municipalidad de Las Heras fue notificada en octubre pasado a cerca de la presentación realizada por las familias del barrio Nova Terra, la respuesta no tardó en llegar. Lo primero que solicitó la comuna fue el rechazo de la medida cautelar argumentando que en realidad el municipio no tiene a su cargo la provisión de agua potable para el consumo humano, "Refiere que la zona en la que se asienta el barrio Nova Terra, carece de factibilidad de servicios, según la legislación vigente, es decir que no existe disponibilidad para la zona de servicio de agua, cloacas, gas y electricidad", dice textual el expediente y agrega que como consecuencia de la situación irregular y descontrolada en la que se construyó el barrio, no existen allí conexiones de redes domiciliarias para la distribución del servicio.

Por otro lado, desde el municipio se sostuvo que no es un operador designado para esta tarea y que la dotación de agua para servicio (no potable) es entregada de manera "no regular, gratuita y asistencial y sujeta a disponibilidad estacional". La falta de disponibilidad del recurso fue otro de los argumentos de la comuna lasherina: el agua que se distribuye en los sectores que no cuentan con el servicio procede de los pozos Dalvian (ubicado en la rotonda de avión) y el ubicado en calle Recuero. Por otro lado, la comuna fundamentó que cuenta solo con tres camiones con capacidad de diez mil litros cada uno y que a diario se recorren 70 kilómetros para entregar cerca de un millón y medio de litros de agua por semana en los barrios más vulnerables. La Municipalidad de Las Heras también sostuvo que es responsabilidad de cada vecino contar con tanques de agua o cisternas de acopio. 

Fuera de toda posibilidad de responder a esta demanda vecinal coincidente con el derecho de hacer valer la necesidad humana de acceder al agua potable, la Asociación Consorcio Agua Potable El Algarrobal, fue otra de las patas señaladas y que avanzaron en el rechazo a la medida cautelar. ¿El argumento? la prestadora advirtió que el barrio está fuera del radio de intervención del consorcio y aclaró que "no es a esta entidad a quien se le debe pedir el agua". Se adujo además, que la falta de red de agua a la zona se debe a que la Provincia no dispuso que el lugar donde está emplazado el barrio fuese destinado a loteos.

Consultado sobre el tema, el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), ( órgano contralor) basó su presentación en el rechazo a la medida, al considerar no tener responsabilidad jurídica respecto la solicitud presentada por los vecinos. Sostuvo que, "en virtud de lo prescripto en la Ley Provincial Nº 6044 y su Decreto Reglamentario, el EPAS es un ente regulador de los servicios de agua potable y cloacas en el ámbito de la provincia de Mendoza" y agregó que no es un operador del servicio de agua potable

Derecho humano inalienable

Para determinar la obligación del Estado como garante del derecho al acceso al agua como un factor inalterable y necesario para la vida humana, la Justicia de Mendoza detalló en el expediente que son los Estados los que deben garantizar a "todas las personas el acceso a una cantidad suficiente de agua potable para el uso personal y doméstico, que comprende el consumo, el saneamiento, el lavado de ropa, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica". Se cita a este derecho como un elemento fundamental de la dignidad humana y la vida privada, pero además se destaca la importancia de proteger la calidad de los suministros y los recursos de agua potable.       

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