Juan León Pallière (1823-1887), historiador gráfico de nuestras pampas

Juan León Pallière (1823-1887), historiador gráfico de nuestras pampas

Dentro de una subasta presencial en New York, dedicada al Arte Latino-americano, Christie`s puso a la venta el último viernes obras significativas de nuestra pintura.

Carlos María Pinasco

Carlos María Pinasco

De entre ellas la más destacable, por su rareza, por su calidad y por lo que significa como documento de nuestros orígenes, pertenece a uno de los artistas viajeros que visitaron la naciente república y sembraron las semillas que fructificaron más tarde en lo que Pagano llamó “el arte de los Argentinos”. Los europeos Carlos Enrique Pellegrini, Hipólito Bacle, Mauricio Rugendas, Raymond Monvoisin y Edoardo De Martino, entre muchos otros dejaron obras que en su mayoría se encuentran hoy en museos y solo excepcionalmente aparecen en el mercado.

Palliere Camino al reñidero

Estrictamente J. L. Pallière, nuestro artista de hoy, no era europeo. Nació en Río de Janeiro en el año 1823, hijo de un pintor francés de la corte del Emperador Pedro I de Brasil. Siete años más tarde su familia se muda a París y a los 13 años el joven comienza con sus lecciones de pintura. En 1848 regresa a Brasil y se inscribe en la Academia Imperial de Bellas Artes de Río de Janeiro. Dos años después, gracias a una beca, viaja a Roma, luego a Francia donde continúa estudiando. Residió en Buenos Aires de fines de 1855 a 1866. En 1864 realiza su única exposición en Argentina, en un local de la calle San Martín de Buenos Aires. En 1864 publica “Album Palliere: Escenas Americanas”, con 52 litografías de sus obras, valioso aporte a la iconografía argentina, las láminas reflejan con verismo nuestros usos y costumbres de la época. En 1866 se radica definitivamente en Francia, lugar en el que fallece en 1887.

El Payador

“El Payador”, el óleo de importantes dimensiones (100 x 140 cms) que ahora cambió de manos por la suma de algo más de 163 mil dólares, puede considerarse una obra cumbre desde que reúne todas las características que arriba apuntamos: maravillosamente pintada en su estilo romántico documenta a un personaje emblemático de nuestras pampas empilfoliado de domingo pronto a desgranar sus rimas.

Palliere La pisadora de maiz

La obra es “melliza” de “Idilio Criollo” del Museo Nacional de Bellas Artes, lo que le agrega un atractivo adicional (que no fue consignado en el catálogo del remate). Ambas pinturas son del mismo tamaño y fueron realizadas en la misma época (alrededor de
1860). Ambas muestran el mismo paisaje, el mismo rancho y, si se quiere conforman una secuencia de un asunto (la sociabilidad rural y en particular las relaciones amorosas) que impresionaron fuertemente al artista viajero. El “Idilio Criollo” pertenecía a una importante colección privada hasta el año 1958 cuando, con un subsidio del Fondo Nacional de las Artes la adquiere nuestro museo mayor. (En esa época el crítico Julio Payró era director y mi padre Juan Carlos Pinasco presidente del Organismo.)

En “Una caravana de gauchos y sus carretas cruzando las Pampas, Argentina” vendida en Londres, también por Christie`s ocho años atrás Pallière documenta una escena que luego describe en su “Diario de viaje por la América del sur” en estos términos: “Nos encontramos en plena pampa, pero con montañas en el horizonte. Lejos, delante de nosotros, marcha una fila de carretas, con tres yuntas de bueyes cada una. Detrás de ellas sigue una tropa de bueyes y algunos caballos arreados por gauchos… Cuadro soberbio. La diligencia a la izquierda, el furgón a la derecha, con los caballos desenganchados, mientras el capataz de las carretas pasa a la cabeza de la caravana, montado en una mula y con un gran poncho hasta la mitad de la montura; luego las carretas en fila, rodando con lentitud y pesadez; sus conductores, con aspecto salvaje y bizarramente vestidos, se destacan sobre un fondo obscuro, manejando de pie la inmensa lanza suspendida con que pican los bueyes más distantes. Tal espectáculo en medio de esta pradera desierta, tiene un color completamente bíblico.”

Una caravana

En “Camino al reñidero” otro Pallière del MNBA, (donación de don Antonio Santamarina y su mujer), el artista describe el desfile previo a la riña de gallos. La composición generosamente descriptiva pivotea en torno a un ombú alrededor del cual, a la izquierda
se ve un palenque con varios pingos, parte de un corral de palo a pique y un guitarrero entreteniendo a dos chinas. Por el horizonte asoman cinco jinetes. Dos chicos a caballo miran la escena que tiene su en el paisano que lleva al gallo desafiante y su séquito su
elemento esencial.

También donación Santamarina, es la acuarela “La Pisadora de maíz” del MNBA, que remite nuevamente al asunto amoroso que, como buen romántico, interesaba particularmente a este historiador gráfico de lujo.

* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

carlosmpinasco@gmail.com

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