La hazaña de un argentino en la montaña más alta de Norteamérica

La hazaña de un argentino en la montaña más alta de Norteamérica

En el último campo, situado a 5.200 metros, la temperatura llega a alcanzar los 40 grados bajo cero como norma general. La historia de vida y sensaciones de un amante de la montaña.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

Manuel Stahringer, más conocido como Nanika, es un guía de montaña mendocino que desde los 18 años eligió la naturaleza y los desafíos de altura como forma de vida. Hace una semana llegó a Mendoza luego de hacer cumbre en el monte Denali o Mc Kinley, el más alto de Norteamérica y una de las montañas más difíciles de los seis continentes debido a las bajas temperaturas que pueden alcanzar los 40 grados bajo cero.

El monte Denali tiene 6.192 metros de altura representa un reto de grandes dimensiones al ser la montaña más fría fuera del continente antártico. Una de las principales dificultades que tiene el acceso son las temperaturas extremas que alcanza incluso mucho más bajas que una montaña de 8 mil metros de altura debido a su cercanía con el círculo polar ártico. "En el último campo, que está situado a 5.200 metros, la temperatura llega a alcanzar los 40 grados bajo cero como norma general" dijo Stahringer.

La expedición guiada a la cumbre del Denali se llevó a cabo por la ruta del espolón oeste (West Buttress), donde se encuentran las rutas más asequibles a esta montaña. La realizaron en 17 días en total debido a que el clima fue óptimo. "Normalmente es una montaña que presenta complicaciones desde lo climático y es normal tener que esperar en la carpa entre 5/7 días, realmente fuimos muy afortunados" contó Nanika quien viajó junto con Mariano Vazquez, su gran amigo y colega.

Manuel, más conocido como Nanika, tiene 34 años y es guía de Alta Montaña. “Comencé a trabajar en el Parque Aconcagua a los 18 años. Fui cocinero, campamentero, porteador, asistente de guía y guía. Actualmente cuento con 25 cumbres al Aconcagua, donde logré ascensos poco comunes, como el guiado junto a Guillermo Fuentes, del estadounidense Kyle Maynard, sin brazos ni piernas, a la cumbre del Aconcagua, y una evacuación sin precedentes del cuerpo sin vida del también estadounidense David Reinhart, en el Glaciar de los Polacos” destacó el deportista.

El montañismo es una forma de vida, quienes lo practican explican que el respeto por la montaña es primordial al igual que el manejo de la ansiedad por conseguir los objetivos. Los cuidados y mantener la "cabeza fría" es fundamental para evitar que la ansiedad por conseguir los objetivos los lleve a tomar decisiones equivocadas.

Al ser consultado sobre los aspectos que lo sorprenden de la montaña, Nanika respondió: "Lo que me sorprende de la montaña es lo dinámico que es todo cuando estas allí, hay que adaptarse a diferentes situaciones de manera constante ya que la verdadera jefa es la naturaleza".

La naturaleza decide si las expediciones pueden realizarse o no

Quienes eligen la montaña como forma de vida tienen un respeto absoluto por la naturaleza, cada movimiento debe ser cuidadoso y responsable ya que los errores que se cometen en la altura pueden costarles la vida.

"Respetar los tiempos de la montaña muchas veces no es fácil, en ocasiones tenemos que esperar varios días dentro de una carpa muy pequeña hasta que el clima es óptimo para continuar nuestra travesía"

Los tiempos de espera en espacios pequeños y con un clima extremo pueden generar condiciones positivas pero también son un arma de doble filo. "Empezás a tener tiempo con vos mismo y la cabeza comienza a trabajar... es importante llevar la introspección hacia una actitud mental positiva y seguramente llegás a rincones de tu mente jamás explorados" dijo Stahringer.

La montaña trae aparejados muchos aprendizajes, arriba no hay preocupaciones por fuera del cuidado de uno mismo, no hay teléfono, internet o distractores. "Vivimos en un mundo donde todo es inmediato, siempre se busca la inmediatez... hay gente que está apurada por terminar la expedición e irse a su casa para seguir trabajando y eso no es compatible con el monte".

Muchos deportistas viajan por el mundo en la búsqueda de experiencias en las cimas más altas

Los tiempos en la altura no los decide el ser humano, la pachamama es quien marca los ritmos y el espacio para estar en armonía con el medio y si eso no se respeta las consecuencias pueden ser graves.

"Acá te das cuenta que hay una parte que maneja el ser humano y otra que no... me encanta eso porque sé que no puedo controlar todo y por más que a veces quisiera que un ascenso sea de una manera, la naturaleza es la que me sorprende diariamente".

Entre los aspectos negativos se encuentran las relaciones familiares o amorosas, quienes no conocen la vida en la montaña muchas veces no logran entender los sacrificios y elecciones. "Uno relega relaciones, familia, amigos/as por ir al monte. Queda todo atrás, es una elección personal en la cual la entrega es absoluta, y cuando te das cuenta que estás en ese lugar por propia elección la sensación es espectacular".

En cuanto a la concreción de los objetivos, Nanika explica que la llegada a la cima es el resultado de una planificación y logística que lleva un tiempo de preparación y evaluación. "La cima es la cereza del postre, cuando estoy ahí siento que estoy viviendo en un presente absoluto al menos por un rato, ¡porque después queda bajar!" destacó.

Ser guía de montaña le permite ayudar a otros a concretar sus sueños, son muchos los deportistas que viajan por el mundo buscando tener experiencias de altura en las cimas más altas. "Acompañar y posibilitar que otros tengan las mismas experiencias que yo disfruto me genera un placer inconmensurable. Cuando estoy ahí arriba en la cima me siento cerca de Dios y eso lo agradezco siempre. Para mí, Dios es la madre tierra la Pachamama, y si estoy ahí estoy honrando su grandeza y dando las gracias por dejarme recorrer sus caminos" agregó.

La conexión del hombre con la naturaleza es permanente y necesaria. En la montaña esas sensaciones se experimentan a diario y para los tiempos que corren es fundamental recordar que hace mucho tiempo atrás nuestros ancestros estaban muy conectados con la naturaleza.

"Mirar la luna, la puesta del sol, las nubes, sentir frío y calor son las cosas que te conectan con la naturaleza".

Por último agregó: "Creo que es fundamental que a los niños y niñas se les empiece a enseñar más sobre esto en la escuela. Esa conexión que se logra es la que genera un respeto por la madre tierra, lo cual es imprescindible para tener un mundo mejor".

El contacto con la naturaleza es pleno

Día del montañista

El 5 de agosto se celebra el Día del Montañista. La fecha coincide con la conmemoración del milagro de la Virgen de las Nieves, patrona de las actividades de Montaña y venerada por esta causa hace más de 1.600 años. En nuestro país, se recuerda a los deportistas de montaña con una celebración en el Cementerio de Puente del Inca. Todos los años se realiza una ofrenda floral en homenaje a quienes perdieron la vida en la montaña.

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