¿La conocés? Esta es la rara enfermedad del sombrerero loco

¿La conocés? Esta es la rara enfermedad del sombrerero loco

El excéntrico personaje de Alicia en el País de las Maravillas se destacaba por una conducta poco habitual. ¿Ficción o realidad utilizadas como recurso para esgrimirlo? Te contamos.

Cecilia Ortiz

En la historia de Lewis Carroll llamaba la atención por sus exabruptos, sus cambios de humor, su conducta infantil. El rol del sombrerero, adjetivado “loco” por el resto de los personajes, simboliza el drama de la vida cotidiana: adaptarse a los cánones de las imposiciones culturales y sociales permitiendo espasmódicas descargas de personalidad genuina.

Cuenta la historia que en la Inglaterra del siglo XVIII se usaba la frase “loco como un sombrerero” para referirse a las conductas bizarras que caracterizaban en esa época a quienes trabajaban en fábricas de sombreros y que integran los síntomas patognomónicos de una enfermedad hoy no tan frecuente: la hidrargiria.

En el proceso de fabricación de sombreros se utilizaba mercurio para ablandar los materiales (piel de conejo, cuero). Las fábricas, por lo general, eran lugares pequeños y muy mal ventilados, con lo cual, los sombrereros quedaban altamente expuestos al mercurio. Como ocurrió con tantas otras situaciones en las que se sometía a los trabajadores a peligros, ésta también era ignorada.

Lo cierto es que, con el paso del tiempo, los sombrereros comenzaban a padecer problemas neurológicos (como afectación de la visión, del habla, de la coordinación de movimientos, temblores, espasmos, euforia, irritabilidad, nerviosismo) y dermatológicos (como decoloración de la piel (mejillas y dedos de manos y pies rosados), inflamación y descamación de la piel, sensación de ardor u hormigueo).

Lewis Carroll vivía cerca de una fábrica de sombreros, con lo cual, seguramente, tuvo la oportunidad de observar lo que ocurría y, sirviéndose de su magnífica imaginación, pudo dar vida al personaje díscolo de su historia Alicia en el país de las Maravillas.

Pero muchos años antes de que el escritor inmortalizara a su loco sombrerero, también se utilizaba el mercurio desconociendo sus fatales propiedades. Cuenta la historia que el primer emperador chino, Qin Shi Huang deseaba vivir eternamente. Para ello, sus alquimistas le daban de beber un preparado a base de mercurio. Paradójicamente, se encontró de frente con aquello que le causaba aversión: la muerte, y, además, tras un prolongado período de demencia. Le siguió una larga serie de emperadores chinos que también murieron dementizados e intoxicados con la misma “medicina inmortal”. El último fue Yongzheng, en el siglo XVIII, dos mil años después de Qin Shi Huang.

El mercurio elemental y el metilmercurio son altamente tóxicos para el sistema nervioso central y periférico. Sus consecuencias son irreversibles luego de exposiciones sistemáticas, y hasta llegan a ser fatales

La toxicidad del mercurio no fue descubierta sino hasta mediados del siglo XX, cuando el doctor J. Addison Freeman realizó la primera descripción detallada de la enfermedad.

El mercurio es un metal versátil, que existe en varias formas: elemental (o metálico), inorgánico (el que se utiliza en la industria) u orgánico (como el metilmercurio, que penetra en nuestro organismo a través de la cadena alimentaria). Es altamente neurotóxico para el ser humano, además, afecta el sistema inmune, el aparato digestivo, respiratorio, renal y el sentido de la visión.

Si bien está presente en la corteza terrestre como producto de la actividad volcánica, su principal emisor es la industria, es decir, la actividad humana, ya que se utiliza en la combustión de carbón en centrales eléctricas, en la incineración de residuos, en la extracción de metales como el oro y la plata.

También estamos expuestos a través de la contaminación de algunos eslabones de la cadena alimentaria. Si el agua se contamina (metilmercurio), los peces y las plantas acuáticas se contaminan, con lo cual, el ser humano acaba intoxicándose. Según datos de la ONU, en determinadas poblaciones que subsisten de la pesca (Brasil, Canadá, China, Groenlandia) se ha observado que 17 de cada mil niños presentan síntomas de hidrargiria por consumo de pescado contaminado.

La OMS ha llamado la atención sobre la liberación incesante de mercurio como resultado de las actividades humanas. En el año 2013 los gobiernos adoptaron el Convenio de Minamata para reducir el uso de ese mineral. En Argentina, como en el resto del mundo, existe legislación al respecto.

¿Cómo reducimos el uso de mercurio? 

- Promoviendo el uso de energía limpia que no dependa de la combustión de carbón

- Acabar con el uso del mercurio en la extracción de oro y otros procesos industriales

- Eliminar progresivamente el uso de productos no esenciales (pilas, termómetros y barómetros, interruptores eléctricos en diversos aparatos, amalgamas dentales, productos para aclarar la piel y algunos productos farmacéuticos)

La ficción del sombrerero, en definitiva, tuvo su asiento en una realidad terrible y seguramente dolorosa que, aún hoy, continúa representándose en recovecos de nuestro planeta.

Lic. Cecilia C. Ortiz / Neuropsicóloga / licceciortizm@gmail.com /

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