La Vendimia como un verdadero “asunto de Estado”

La Vendimia como un verdadero “asunto de Estado”

José Niemetz es profesor de Letras, librero, productor agrícola y escritor, además de ganador del Premio Clarín de Novela, con su celebrado libro “Tú eres para mí”. Aquí, con agudeza, reflexiona acerca de la Vendimia y su valor cultural para los mendocinos.

MDZ Sociedad

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Recibo con particular alegría y optimismo el brillante trabajo de la senadora provincial Gabriela Testa en relación a la Vendimia. Por fin alguien comprende de manera cabal el concepto de “Cuestión de Estado” y lo pone en el tapete. Estoy convencido de que muchos de los colegas de la senadora deberían tomarla como un ejemplo de lucha por la justicia social que tanta falta le hace a la industria vitivinícola. 

Sin duda los cientos de productores vitícolas desangrados por la baja o nula rentabilidad de su tarea, por la inédita crisis hídrica, por los descabellados impuestos que deben tributar, por los reiterados avances de la megaminería, miran con esperanzadas expectativas la tarea febril de esta senadora. Ni qué decir de los miles de trabajadores negreados que aguardan el momento de incorporarse al sistema laboral con todos los derechos que le corresponden por ley.

Porque supongo que de esto se trata la mentada “cuestión de estado” a la que se refiere la senadora

Hablemos en serio 

Es hora de que los legisladores dejen de ocupar su tiempo y sus intereses en un vulgar concurso de belleza donde a unas pobres chicas las cubren con unas capas de súper heroínas y les colocan coronas de cuentos de princesas, las educan en una complejísima coreografía de manos para decir hola qué tal y otra para arrojar besos secos a vaya saber quién.

Es hora de que la Fiesta de la Vendimia, en nombre del “patrimonio cultural de los mendocinos”, deje de financiar esta cosificación y esta violencia simbólica que representa ese auténtico mercado de carne que son los concursos de belleza. 

Claro que no hablo de la fiesta popular… Hablo del concurso de belleza, porque no otra cosa es la elección de las reinas.

El patrimonio cultural que representa la Fiesta de la Vendimia, nada tiene que ver con ese concurso. El patrimonio cultural tiene que ver con el trabajo de miles de coterráneos en la producción de la uva, con el valor concreto y simbólico de este maravilloso producto que nos define como mendocinos, con el haber sido capaces de obtener este fruto del desierto y el manejo de los ríos. Esto es el asunto de estado, esto es el auténtico patrimonio cultural, (y no los hobbies de una adolescente inmadura a la que le dijeron que “representa al trabajo y a la producción” cuando en realidad está jugando a las princesitas). Esta es la Vendimia auténtica, la que festejamos los que la sentimos, y particularmente los que tenemos algo que ver con el trabajo vitivinícola

José Niemetz, docente y escritor que vive en Alvear. 

Y también, la que se homenajea con el invalorable trabajo de los cientos de artistas, músicos, bailarines, coreógrafos, autores, y demás que participan en ella (en las distritales, casi siempre hechas a pulmón; en las departamentales a veces con tan pocos recursos y en el ostentoso espectáculo central). 

Es una gran ironía que esta iniciativa retrógrada provenga de una senadora cuyo espacio político se muestra con la palabra “CAMBIA” en su denominación. 

Repensar lo que llamamos “patrimonio cultural”, seguramente nos hará mejores ciudadanos. Como humilde aporte, digo que el argumento de calificar como patrimonio cultural a un evento, no hace de ese evento algo necesariamente bueno, sano, importante o incuestionable. Patrimonio cultural fue la esclavitud, la tortura, la explotación, la segregación, el femicidio… y, sin embargo, la lucha de las víctimas produjo el cambio en las normativas de estos “patrimonios”.  

Las señoritas que espontáneamente se movilizaron con carteles defendiendo su derecho a ser reinas cuentan con mi sincero apoyo. Estoy de su lado, siempre y cuando el concursito de belleza se los organice alguna institución o empresa privada, no el Estado. Porque si por un lado se sostiene como real política de estado la lucha contra el racismo, contra la explotación y contra la violencia, el estado no puede al mismo tiempo estar organizando este tipo de concursos. Y por las dudas, una vez más: amo y disfruto la Fiesta de la Vendimia, no el concursito que le anexaron hace casi cien años, cuando los valores sociales eran tan diferentes. 

La señora senadora posteó: "Respecto al proceso de elección de la Reina Nacional de la Vendimia, que cubre prácticamente todo el territorio con el natural acompañamiento de los vecinos de cada distrito, le otorga a la Vendimia dos características únicas: la garantía de la federalización de la celebración y la participación popular, manifiesta en el acompañamiento de sus representantes favoritas".

Resulta muy interesante constatar el superficial concepto de “federal” que maneja la senadora. Posiblemente sería “garantía de federalización” si lo que se “federalizara” no fuera el cuerpo de las jóvenes sino los ingresos de los grandes operadores turísticos. De más está decir que la enorme mayoría de los recursos que genera la fiesta, quedan concentrados en un minúsculo sector geográfico y económico de la provincia y que el resto “la mira desde los cerros”.

Con estupor y desaliento observo que este tipo de iniciativas proviene del accionar de una mujer

Parece una paradoja, tal vez lo sea. Tal vez no. Definitivamente habrá que tomar aliento. A pesar de todos sus avances, a los distintos feminismos les queda aún mucho por recorrer. Sin duda uno de los éxitos más importantes del patriarcado es la colonización y manejo del sistema cultural de muchas de las propias mujeres a las que somete y que aceptan un lugar social tan secundario y banalizado como es el de ser destacada e incluida socialmente solo por sus supuestas cualidades carnales.

José Niemetz

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