La tecnología del futuro que promete revertir el cambio climático

La tecnología del futuro que promete revertir el cambio climático

Abrió sus puertas la planta más grande de captura de dióxido de carbono (CO2) del mundo para revertir el cambio climático.

Nicolás Hornos

Situada a unos kilómetros de Reikiavik, la capital de Islandia, se encuentra Orca. Es la instalación de captura de dióxido de carbono más grande del mundo que comenzó a operar en septiembre y promete capturar cada año 4.000 toneladas métricas de CO2 de la atmósfera. Mediante el uso de la tecnología de Captura Directa del Aire (DAC por sus siglas en inglés), este modelo de negocio está llamando la atención de muchas empresas para resolver el problema de su huella de carbono.

La planta fue construida por la empresa suiza Climeworks AG, con el apoyo de Microsoft, en el parque geotérmico de Hellisheidi. Cuenta con un total de ocho módulos de recolección de aire que a su vez cuentan con decenas de ventiladores para recoger el aire del entorno, filtrarlo y devolverlo a la atmósfera. Durante este proceso se retiene el CO2 para mezclarlo con agua y posteriormente bombearlo bajo tierra. Climeworks estima que la planta será capaz de retirar miles de toneladas al año. La planta de captura de aire será alimentada con energía de una central geotérmica cercana, por lo que es completamente limpia.

Orca, con sus 4.000 toneladas anuales, representa el 40% del CO2 que se extrae de la atmósfera al año utilizando este método. Sin embargo, según un reciente informe de este año, se van a necesitar más de 2.000 plantas como esta para tener un impacto positivo en el cambio climático. El método para extraer CO2 de la atmósfera de forma directa es un método con tecnologías innovadoras y Climeworks ya planea instalar otra planta en Noruega. 

Si bien permite capturar CO2 de la atmósfera, para muchos es como un parche o excusa para tapar la raíz del problema, más que una solución verdadera, ya que no convence por su eficiencia real.

Este tipo de instalaciones requieren de energía para funcionar y para obtener esta energía también se consumen recursos que de nuevo tiene un impacto en el medioambiente. A no ser que se utilicen energías totalmente renovables como la energía solar o eólica. En el caso de Orca, se aprovecha la energía geotérmica de la zona. Otro aspecto por el que genera dudas este método es por el poco CO2 que se captura. En este caso las 4.000 toneladas métricas anuales de Orca representan menos del 1% del CO2 que una planta de carbón emite actualmente.

Foto: Climeworks

La tecnología que utiliza Climeworks fue descubierta a principios de siglo y ha estado en desarrollo hasta ahora. Consiste en que el aire del ambiente entra en un recolector donde un filtro impregnado con un químico atrapa el CO2 y deja salir el resto de partículas a través de un ventilador. Una vez el filtro del recolector se encuentre lleno de partículas de carbono, éste se cierra y calienta el CO2 hasta los 100 grados. Después se mezcla con agua y es bombeado hasta el subsuelo profundo donde se mineraliza y pasa a convertirse en rocas con el largo paso de los años.

De no ser capaces de recortar drásticamente las emisiones de gases que aumentan el efecto invernadero desde este momento, las consecuencias pueden ser irreversibles para el cambio climático.

La tecnología que utiliza Climeworks aún es incipiente y costosa. Pero los desarrolladores esperan rebajar los precios considerablemente conforme más compañías y consumidores busquen con mayor vehemencia eliminar su huella de carbono.

Si bien Orca pueda ayudar a revertir el cambio climático, según lo expresado por especialistas, es un ejemplo de que la tecnología no va a solucionar la crisis climática de raíz. Una verdadera solución comienza por la adopción de nuevos hábitos, la tecnología contra el cambio climático sólo ofrece más tiempo para resolver los problemas.

 

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