El índice que las empresas ocultan y podría llevar al planeta a un punto de no retorno

El índice que las empresas ocultan y podría llevar al planeta a un punto de no retorno

Un nuevo informe revela que las mayores empresas y países productores de carne y productos lácteos están haciendo poco o nada para reducir las emisiones de metano, uno de los gases que más potencia el calentamiento global.

Candelaria Reinoso

Los climatólogos han confirmado que será decisivo centrarse en las emisiones de metano al mismo tiempo que en medidas para reducir las emisiones de dióxido de carbono para determinar si el calentamiento del planeta se puede mantener por debajo de 1,5 °C (conforme al Acuerdo de París de 2015) y si se puede evitar alcanzar puntos de inflexión climático.

Aunque el metano no es el gas de efecto invernadero más abundante, es uno de los más poderosos, con un potencial de calentamiento global que es 86 veces superior por unidad de masa que el dióxido de carbono en un período de 20 años.

Si bien el sector ganadero es, con diferencia, el mayor contribuyente de emisiones de metano producidas por la actividad humana, el informe elaborado por los grupos ecologistas Changing Markets Foundation y Feedback pone de manifiesto que tanto los principales países como las corporaciones productoras de carnes y lácteos, industria con niveles más altos de metano, permanecen ajenos al problema.

El informe clasificó los objetivos climáticos y las acciones de las 20 mayores empresas cárnicas y lácteas, centrándose en el metano. Incluso la empresa Nestlé, que ocupa el primer puesto, sólo obtuvo un 34,6%, mientras que la francesa Groupe Bigard, propietaria de marcas como Charal, ocupó el último lugar con un 0%. 

Luego de Nestlé, Danone ocupó el segundo puesto, con una puntuación ligeramente superior al 30%, mientras que todas las demás empresas obtuvieron menos del 20%. 

El informe reveló que seis de las veinte empresas obtuvieron una puntuación inferior al 5%, entre ellas la estadounidense OSI Group, que suministra a cadenas de comida rápida como McDonalds; el productor de carne holandés Vion y las empresas lácteas chinas Yili y Mengniu.

Ninguna de las empresas informa sobre sus emisiones de metano ni tiene objetivos o planes concretos para reducirlas. Nestlé es la que más se acerca, pero sus planes se basan en cambios en la alimentación de los animales que aún no han demostrado que funcionen a gran escala. De las 20 empresas, 18 han invertido en alternativas a la carne, pero esto representa una fracción de su gasto total. La brasileña JBS, el mayor procesador de carne del mundo, gastó 409 millones de dólares en la compra de la empresa de alimentos de origen vegetal Vivera en 2021, pero gastó 1.400 millones de dólares en la adquisición de empresas de carne y pescado.

Solo tres empresas (Nestlé, Danone y Dairy Farmers of America) tienen objetivos que incluyen las emisiones de las cadenas de suministro.

El análisis también revela que sólo 2 de los 18 mayores países productores de carne y lácteos tienen objetivos o planes para reducir el metano de su sector ganadero. Ningún país ha realizado recortes significativos en las emisiones de metano de la agricultura en los últimos 5 años y algunos, como los Países Bajos y Brasil, han visto aumentar las emisiones.

Sin embargo, a diferencia del CO2, que permanece en la atmósfera durante siglos o incluso milenios, el metano tiene un tiempo de respuesta climática de solo 12 años. Estas propiedades singulares del metano brindan la oportunidad de utilizar las reducciones de emisiones de metano como una solución provisional fundamental durante la transición a más largo plazo hacia sociedades de emisión cero.

La COP26, que tendrá lugar en noviembre de 2021, ofrece una oportunidad real para establecer compromisos firmes para reducir las emisiones de metano. Con vista a la conferencia, la Unión Europea y los EE.UU. publicaron el Compromiso Global sobre el Metano, con el objetivo de “reducir las emisiones globales de metano en al menos un 30% para 2030, con respecto a los niveles de 2020, y avanzar hacia el uso de las mejores metodologías de inventario disponibles para cuantificar las emisiones de metano”.

Sin embargo, el compromiso no coincide con el informe de la Evaluación Global de Metano, que aboga por una reducción del 45% de las emisiones de metano en todos los sectores para el 2030. El informe concluye que las medidas técnicas específicas, que ya están disponibles, podrían reducir las emisiones en el sector de la ganadería rumiante en alrededor de 30 millones de toneladas por año para 2030.

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