Argentino en Francia: perdió su pasaje de vuelta a Mendoza y nunca imaginó todo lo que le esperaba allá

Argentino en Francia: perdió su pasaje de vuelta a Mendoza y nunca imaginó todo lo que le esperaba allá

Leo Peralta viajó por primera vez a Europa en 2013, lo que iba a ser un viaje por un tiempo resultó ser definitivo. Ahora vive en Marsella y sus diseños y creaciones no dejan de sorprender a los franceses.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

Leo Peralta (37) es un artista mendocino nacido en Godoy Cruz. En 2013 emigró a Europa y ahora vive en una ciudad “súper caótica, llena de grafitis y con mucho ruido”, en Marsella (Francia).

Leo es un “artista multidisciplinario”, tiene una marca ropa que lleva su etiqueta desde hace más de 10 años y se dedica a crear contenido, imágenes, performances, momentos artísticos y colecciones, atiende clientes particulares y trabaja para proyectos de teatro y ópera. 

“En Argentina hacía más o menos lo mismo que sigo haciendo ahora”, comparte Leo a MDZ desde Marsella. Sin embargo, se despertaron en él las ganas de conocer nuevos horizontes y de poner a prueba su vocación en otras tierras.

El artista cuenta que si bien tenía mucho entusiasmo por conocer ese lado del mundo, la primera vez que viajó no fue con la idea de mudarse definitivamente. “Simplemente quería conocer este lado del mundo, descubrir cómo era la movida artística y ver si podía generar algunas acciones o proyectos que me sirvieran para crecer  como persona y profesionalmente”.

Pero, al parecer, la vida tenía otros planes para él. “Los astros se alinearon, de entrada conocí mucha gente, me surgieron un montón de proyectos y como soy de seguir mi instinto, me dije: yo no me puedo volver ahora a Mendoza ahora, y decidí perder mi pasaje de vuelta y quedarme”, cuenta el mendocino.

Leo emigrar
Leo es el creador y modelo de sus colecciones.

Sus primeros pasos en Europa fueron en Barcelona. Luego, conoció Marsella y hubo algo muy particular de esta ciudad que lo atrapó por completo. “Me quedé asombrado de que me hiciera acordar tanto a algunas ciudades de Latinoamérica, puntualmente a Valparaíso”, recuerda.

En unos pocos renglones Leo intenta describir cómo es su actual ciudad: “Es súper caótica, con colinas que descienden al mar, llena de grafitis y de ruido; con una movida underground y artística muy interesante y accesible. Es como que estás en Europa, pero a veces parece que no”. Y es precisamente todo eso lo que más le gusta, además del mar Mediterráneo.

Respecto a la gente de Marsella, el artista comparte que son amigables, y que por lo general se vive un ritmo muy relajado. “Los marselleses tienen la fama de llegar tarde a todos lados, igual que los mendocinos”, compara entre risas.

Leo es inquieto, disruptivo y poseedor de una creatividad infinita, esto lo lleva a trabajar en muchos proyectos al mismo tiempo, todos con su sello distintivo. Pero hubo uno que lo marcó en su carrera, hace poco tiempo finalizó su residencia en un hospital psiquiátrico de Marsella, allí se instaló un mes para dictarles a los pacientes talleres de arteterapia y, a su vez, conocerlos en profundidad para poder diseñar el nuevo pijama de los internos.

Esta probablemente haya sido una de las experiencias más enriquecedoras. Por un lado, por lo aprendido con los profesionales y pacientes del centro médico, “el pijama en psiquiatría tiene un uso terapéutico en pacientes con determinados trastornos”, sostiene. Por el otro, porque fue su primera residencia financiada en Francia y avalada por la DRAC (Directions régionales des affaires culturelles), una institución que pertenece al Ministerio de la Cultura francés, “siento que es un gran reconocimiento a mi trabajo como artista y estoy súper agradecido”. 

Leo Peralta emigrar
El artista mendocino realizó una residencia avalada por la DRAC.

Cuando MDZ le consultó si podría diseñar como lo hace en Francia en Argentina Leo respondió que él cree que los lugares nos condicionan. “Creo que no podría diseñar igual en Argentina que acá (Marsella); pero no quiere decir que un lugar sea mejor o peor que el otro, no me gusta esa idea”, aclara el mendocino y agrega: “a mi me encantaba mi trabajo en Argentina, me iba bien y siempre tenía distintos proyectos y clientes, yo creo que soy una persona que genera vínculos y eso hace que me surjan oportunidades”.

Leo emigrar
Leo luciendo uno de sus diseños en el Parque de Marsella

Pero llegar hasta donde ha llegado no fue sencillo, implicó mucho esfuerzo, trabajo y perseverancia. “Cuando llegué a Marsella fue como empezar desde cero, aprendí la lengua, conocí gente, comencé a trabajar como costurero en un taller de confección con salario mínimo y luego fui evolucionando”, confiesa Leo y aclara: “no es que venís a Europa y te bajas del avión en alfombra roja con trabajo casa y estabilidad”. Por lo contrario, “la verdad que pase momentos de mucha inestabilidad, pero han sido cosas que seguro necesitaba vivir, que me han hecho más fuerte y de las que he aprendido”, sostiene con convicción.

Su vida allá marcha muy bien, por momentos mejor de lo que esperaba. Pero los recuerdos de sus años en Mendoza siguen intactos, “extraño esos abrazos del corazón con mi familia y mis amigos más queridos, las tortitas con mate, las media tardes improvisadas en la casa de alguien, las rondas de guitarra y las fiestas hasta las 6 de la mañana”, comparte con un poco de nostalgia.

Son esos momentos guardados como tesoros en la memoria los que lo llevan a pensar: “Siempre que haya seres queridos a los que abrazar, voy a volver a Argentina”.

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