Wanda Nara y Mauro Icardi: sobre infidelidad y traición

Wanda Nara y Mauro Icardi: sobre infidelidad y traición

Reflexionamos frente al bombardeo de noticias de una separación entre Wanda Nara e Mauro Icardi por una tercera en discordia -la China Suárez- que invadió todos los medios de comunicación. ¿Infidelidad o traición? O ambas a la vez?

Carlos Gustavo Motta

Muchos psicólogos insisten en decir que cada ser humano es un universo en sí mismo. Somos únicos e irrepetibles. Es un enunciado imbatible pero llevarlo a la práctica provoca ruidos (utilizando el título del último libro de Daniel Kahneman), es decir, fallas en los juicios que emitimos.

La infidelidad es anterior al matrimonio, institución social que se impuso en muchas culturas. Unión que comparte derechos y obligaciones a partir del siglo I en principio entre las clases sociales altas del imperio greco-romano, matrimonios entre poderosos para resguardar bienes materiales que fuesen heredables. De allí proviene el concepto de dote, bienes de la mujer que no eran propiedad del esposo.

En las relaciones de carácter monogámico la inclusión de un tercero, interpretaciones freudianas aparte, supone un abuso y violación de un acuerdo realizado entre dos personas, mientras que son aceptadas en las relaciones llamadas hoy poliamor.

El desbarajuste mediático de estos días en todos los medios de comunicación, intentaron señalar a una mujer como “rompehogares”, dentro de adjetivos calificativos livianos que adjudicaban su “mal” comportamiento señalando “eso-no-se-hace” (juicios de carácter heteronormativos) hasta dar cuenta, sin lugar a dudas, de que ninguno de los protagonistas diferencian lo íntimo de lo privado y todo lo hacen público garantizando así un espectáculo.

Amor y deseo por momentos van juntos y el deseo puede permanecer en un vínculo construido por años pero a veces, comienza a escabullirse. Primero, en la mayoría de los casos, en la fantasía. Luego, en el acto mismo del encuentro con el otro que puede ser momentáneo. También puede alojarse en un período, un trayecto en el tiempo o puede permitir concluir con una relación afectiva que sólo parecía estable donde el nuevo encuentro resulta estimulante y en definitiva, es así como puede comenzar otra variable en una historia de amor que merece ser vivida. Un nuevo vínculo afectivo.

Toda separación es infortunada porque hay varias cuestiones que se pierden pero vivir obligado con otra persona es un perjuicio absoluta de nuestra felicidad.

El último duelo, film de Ridley Scott

El último duelo, film de Ridley Scott, con el guión de Eric Jager, Nicole Holofcner, Ben Afleck y Matt Damon (estos dos últimos también protagonistas). La ménage-à trois se produce cuando el rey Carlos VI de Francia declara que Jean de Carrouges debe zanjar un conflicto con su escudero Jacques Le Gris en defensa por la traición y el abuso cometido por él a su mujer; Marguerite de Carrouges.

Este conflicto histórico provocó en la realidad el último duelo judicial a muerte permitido por el Parlamento de París  en 1386 y Ridley Scott a la manera de Kurosawa en Rashomon,  nos muestra tres perspectivas de un mismo relato donde el espectador puede opinar sobre la verdad de un acontecimiento que en este caso  trata de salvar el honor de la dama en cuestión.

Sin hacer spoiler alguno, el famoso refrán “quien avisa no traiciona” brilla por su ausencia. La infidelidad es una traición cuando al descubrirse, el otro se siente estafado emocionalmente y en el caso del film, el machismo herido.

¿Cómo se llega a estas situaciones? ¿Quién es responsable de esto? Una conocida tríada cognitiva sobre pensamientos desarrollada por el psiquiatra Aaron Beck construye tres interrogantes para formularnos: ¿Por qué se perdió lo que se perdió? ¿Qué hice para perderlo? ¿Qué no hice para evitar la pérdida?

Mientras que verdaderamente se ame y que ese amor no sea una mera ilusión, podemos ver cómo nuestra responsabilidad se juega en una decisión por tomar. Lo contrario es cuando todo se vuelve oscuro y en el tiempo presente continúen las provocaciones que transitan desde las  redes sociales hasta el cruce interminable de cartas documentos. Todo sin tener en cuenta que alguien puede salir malherido, ser ejecutado públicamente y algunos pongan en cuestión los comportamientos de los protagonistas esgrimiendo dedo acusador o  que lo público apenas alcanza a ser un conventillo y un duelo mediático en busca del show de cada día.

*Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.

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