Tuvo cáncer de mama y asegura que la enfermedad le devolvió la vida

Tuvo cáncer de mama y asegura que la enfermedad le devolvió la vida

Belén Coria tenía 36 años cuando le diagnosticaron cáncer de mama. Atravesó mastectomía, tratamiento e iba en camino a una nueva intervención cuando se enteró de que estaba embarazada. Su vida cambió radicalmente.

Florencia Rodríguez Petersen

Florencia Rodríguez Petersen

"Yo me hubiera cuidado y no hubiera tenido otro embarazo", dice la sanjuanina Belén Coria (43) en medio de una charla cargada de risas. "Tampoco me hubiera animado a dedicarme al arte como mi trabajo principal", acota. 

Belén recibió su diagnóstico en  mayo de 2014 cuando su hijo Juan Cruz tenia 5 años. Ese mismo mes le realizaron una mastectomía de la mama derecha. "Fue lo primero y lo más radical", recuerda. Luego vinieron 16 sesiones de quimioterapia, 38 de rayos y 18 dosis de Herceptin, una droga monoclonal que va directo al tumor

"La segunda mama me la sacaron a los dos años, cuando empecé el proceso de reconstrucción de mama derecha", cuenta. En el medio, hizo unas vacaciones en Cuba y venció el prejuicio de ir a la playa post mastectomía. Así vivió todo su tratamiento: sin quedarse en el dolor ni esconder lo que le pasaba. "¿Cómo me iba a estar preocupando por tapar mi cabeza rapada?", pregunta evidenciando un espíritu libre y alegre. No, no quiere que nadie piense que el tratamiento contra el cáncer es color de rosa. Pero tampoco cree que sea el final. "Hoy puedo ver el tratamiento desde otro lugar. Yo lo viví lleno de matices. Momentos hermosos y terribles", afirma. 

A pesar de que el tratamiento es duro, Belén asegura que aprendió disfrutar cada momento con intensidad.

En el proceso aprendió a disfrutar el presente y ganó en libertad. Se atrevió a romper con el mandato de tener una carrera "seria" y en vez de eso decidió hacer lo que más le gusta: pintar y convertir este hobby en un trabajo. Lo logró. Es reconocida por sus obras. Y tiene una serie cargada de sentido: Despeinadas, que empezó a bocetar justo cuando su pelo comenzaba a crecer -"todo desordenado", comenta al pasar-. 

Todavía faltaba algo más. El miedo a que el cáncer volviera estaba ahí, latente, especialmente cuando en marzo de 2018 llevaba un tiempo sintiéndose cansada y "un poco asqueada con la comida". "Me estaban por sacar los ovarios y el útero. Estaba haciendo los preoperatorios pero me sentía mal. Justo tuve que viajar a Buenos Aires por laburo y aproveché para ver a un médico y ahí me dijeron que estaba embarazada de 5 meses", dice. Larga una carcajada y agrega: "Claro, yo no menstruaba desde hacía 4 años. Cuando estás embarazada las lolas te crecen, te duelen, es un clásico... pero yo no sentía nada". 

Belén se enteró por casualidad que estaba embarazada de Lucía cuando ya llevaba 21 semanas de gestación.

El 9 de marzo de 2018 se enteró del embarazo. La fecha de la cirugía estaba prevista para el 19 de marzo. "Apareció Lucía... ya estaba de 21 semanas", comenta Belén. Tuvo que llamar al papá de Lucía, de quien se había separado en diciembre, y contarle que iban a ser padres. "Hoy tenemos una familia ensamblada hermosa". 

Su hijo mayor, Juan Cruz, tenía 9 años. Y jamás se le había cruzado por la cabeza volver a ser madre. Ni siquiera cuando recibió el diagnóstico de cáncer de mama. "Me habían preguntado si quería preservar óvulos y dije que ni loca", confiesa. Pero enseguida acota que  -paradójicamente- el cáncer le dio vida. "Puedo decir que todo lo que tengo hoy es por el cáncer. Yo me hubiera cuidado. No hubiera tenido otra hija. Y no me hubiera dedicado al arte", sentencia. 

Así garabateaba belén Coria una realidad que la atravesaba: el pelo crecía de forma desordenada y sentía la tentación de volver a raparse. 

Despeinadas: camisones para mujeres libres

"Tengo una marca de camisones que cree a partir de una serie de pinturas, despeinadas, que hice cuando me empezó a crecer el pelo", explica. "Son pinturas icónicas dentro de mi obra. Elegí hacer camisones porque la mujer que está en tratamiento oncológico pasa mucho tiempo en su casa y en camisón, pantuflas. Estas prendas son como vestiditos, piolas, pensada incluso para mujeres a las que les falta una mama o están operadas y tienen drenajes", cuenta. 

Una de las "Despeinadas" de Belén Coria.

Comprometida con la causa y consciente de lo que atraviesan las mujeres luego de ser diagnosticadas con cáncer de mama, cada 10 camisones que vende regala uno a una paciente oncológica en tratamiento. Su marca tiene un logo sintético que representa a las despeinadas: "Es el pelo de una mujer que está como descontrolado. En el centro está la cara. Cuando me empezó a crecer el pelo era caótico. Estar pelada no me hizo nada, ni lo sentí y hasta me sentí linda. Pero cuando me empezó a crecer el pelo crecía todo desordenado, un bardo, y no sabía qué hacer". Tradujo esta sensación de extrañeza respecto a su imagen a una serie de pinturas de mujeres... Despeinadas. 

 

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