Nueva etapa

Sergio Massa se suma a la ola del "cambio" intentando ser el que era antes

Finalmente, parece que el cambio es el camino. No sólo se podría dar a través de la "motosierra" ahora manejada por Mauricio Macri, sino que el propio Massa lo propone como el camino a seguir.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare sábado, 28 de octubre de 2023 · 22:00 hs
Sergio Massa se suma a la ola del "cambio" intentando ser el que era antes
Foto: Prensa Sergio Massa

"El Cambio se hace generando trabajo", dice, simple y simbólicamente a la vez, el nuevo afiche de Sergio Massa con el que su equipo de campaña está empapelando toda la provincia de Buenos Aires.

La palabra "Cambio" aparece sutilmente con un color diferenciado. Y tiene que ver con la nueva etapa de la campaña en la que, se entiende, pretenderá encarar un verdadero despegue de la gestión que lo tiene como ministro, candidato y presidente en funciones.

Sólo, vuelve a los orígenes de los tiempos donde representaba precisamente eso: un cambio y una renovación dentro del peronismo, representado por el Frente Renovador. Después, no le alcanzó.

Volver con los victimarios de los que se había desprendido, fundamentalmente intendentes de la provincia de Buenos Aires a los que les había ganado y dejado en la obligación de volver con la cola entre las piernas, y su deseo de representar al peronismo en su conjunto. Eso le privó del triunfo con la creación de Mauricio Macri, Cambiemos, quien amplió al PRO e incorporó a los radicales que ahora denosta y a Elisa Carrió.

Ahora, si su mensaje no es claro, podría tropezar nuevamente con otra piedra, Javier Milei. La ventaja que tiene Sergio Massa en esta oportunidad es que su rival en el mata-mata no transmite tranquilidad ni racionalidad. Solo un deseo irrefrenable de romper con un status quo provocado por 50 años de decadencia, aunque los métodos y las herramientas a utilizar estén en tela de juicio permanente.

El apoyo de Mauricio Macri al libertario, además de su tirria contra el actual ministro-candidato y presidente en funciones, tiene que ver con un pensamiento anterior que tenía el expresidente sobre lo que debía hacer Juntos por el Cambio desde hace tiempo. No sólo era incorporar a José Luis Espert, que quedó casi como un moderado, sino, además, sumar al más irreverente a competir contra los candidatos preexistentes de la que era la principal fuerza opositora.

"Macri termina actuando como Luis Barrionuevo. No tiene donde ir y se suma a las Fuerzas del Cielo", ironizó un amigo massista que cree que todo lo que nace desde la bronca termina perdiendo.

Si bien está claro que "Massa no es Alberto", y que no le temblará el pulso para ir adonde quiere ir con tal de hacer "la mejor Presidencia", las dudas siempre están. Muchos a los que llamó y convocó en los últimos días, antiguos aliados y amigos, piensan en aceptar esta nueva etapa de apertura.

El nuevo afiche de Massa en Tigre, donde todo empezó. 

"Efectivamente que quiere ir por el bronce y no por el oro", dice quien habló con él el martes pasado. Partícipe en algún momento del Frente Renovador, este dirigente cree que si "Cristina Fernández de Kirchner se enoja con el camino que Sergio quiere encarar, a Massa mucho no le va a molestar aunque intentará, siempre, no romper". Habrá que verlo.

La posibilidad de que el kirchnerismo cristinista domine la Cámara de Diputados de la Nación a través de Máximo Kirchner y el Senado con Wado De Pedro es más que factible. Y en la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof no ha dado muestras, hasta el momento, de querer cambiar o abrirse a nuevos compañeros de ruta. El dogmatismo que lo llevó hasta acá, al cual le suma una percepción de honestidad poco común en estos ámbitos, lo ayudan a no tener que dar demasiadas explicaciones.

A su favor, Sergio Massa cuenta con la necesidad conductiva que tiene la mayoría del peronismo, siempre a gusto con un jefe que ordene antes que la discusión interna horizontal, tan propia de los radicales o del mismísimo PRO desde que Mauricio Macri se alejó de la conducción.

Como ejemplo queda el peronismo republicano, que termina siendo un híbrido que no sabe dónde colocarse ante esta nueva instancia, aunque no le falten razones. No quiere volver de donde se fue porque recuerda por qué huyó de ahí, pero descree de las emociones que pueden venir de un anticasta que no entiende de los matices institucionales, el diálogo y el consenso. "Finalmente, Pichetto tenía razón. El candidato debía ser Mauricio", repite alguien que lo quiere y admira.

Sergio Massa vuelve a estar a pleno. La campaña la maneja él directamente y todos le destacan su capacidad de trabajo 24 por 7. Quizás por eso le sacó la ventaja que le sacó a los mismísimos herederos de poder K. 

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