Semana final

Sin instrumental confiable, se navega a ciegas rumbo a las elecciones

La política ingresa en la recta final de la campaña electoral sin datos empíricos confiables. Nadie se atreve a pronosticar cómo quedarán los resultados finales, sólo el primer puesto de Javier Milei.

Beto Valdez
Beto Valdez sábado, 14 de octubre de 2023 · 07:07 hs
Sin instrumental confiable, se navega a ciegas rumbo a las elecciones
La falta de encuestas confiables genera grandes incógnitas Foto: EFE

El escenario electoral, a casi una semana de las elecciones generales, luce muy confuso y con enorme desorientación en sus protagonistas. Todo parece indicar que, más allá de quien sea el triunfador, los tiempos que se avecinan van a ser muy complicados y no va a ser sencilla la construcción de gobernabilidad a partir del 10 de diciembre. Por ahora, nadie se atreve a pronosticar cómo quedarán los números finos el domingo 22 por la noche.

Evidentemente el mundo político ha ingresado en una crisis muy severa que profundiza aún más las perspectivas en materia económica y social. La mayoría de la dirigencia de Unión por la Patria y Juntos por el Cambio se ha quedado navegando sin luces y sólo se obsesionan por evitar que se difundan encuestas que los dan terceros. Mientras tanto, Javier Milei se exhibe como un virtual presidente electo, intentado así instalar que es el favorito para ganar en primera vuelta sin tener que esperar al balotaje.

A su vez, encuestadores y referentes políticos aseguran que cada vez resulta más competitivo el duelo ente Patricia Bullrich y Sergio Massa por el segundo puesto. Como nadie en el mundo de la política discute el primer lugar de Javier Milei de cara a las elecciones del 22 de octubre, la apuesta en el oficialismo y en Juntos por el Cambio es por quién se mete en un eventual ballotaje. Se asemeja a la promoción en el fútbol para evitar el descenso. El que queda tercero se va a la B. Se destruye la carrera política de ese candidato.

La falta de instrumental e insumos confiables - léase encuestas - genera mayores incógnitas respecto a cómo puede comportarse el electorado dentro de dos domingos. Incluso, la pobreza de los resultados del Censo Nacional impide a analistas de opinión pública bucear en el universo de aquellos que se ausentaron en las PASO del 13 de agosto. No se sabe si pegaron el faltazo más jóvenes o, en su defecto, mayores de 50. Tampoco se conoce el perfil socioeconómico. Al mismo tiempo, resulta bastante azaroso pronosticar hasta donde puede crecer el nivel de participación en esta primera vuelta.

Hoy el consenso del círculo rojo es que la pelea entre Bullrich y Massa luce pareja. En el oficialismo ven a la candidata presidencial desperfilada y perdiendo votos que retiene Milei. Algunos encuestadores hablan de un voto útil anti K que emigra de Bullrich y fortalece al libertario para evitar que triunfe UP. Otros consideran que en el AMBA y la Zona Centro puede recuperarse la exministra de Seguridad. La única coincidencia en ambos equipos de campaña apunta a descartar una recuperación del candidato de LLA en la provincia de Buenos Aires. Si mejorara su performance electoral en el principal distrito del país estaría en las puertas de un triunfo directo.

Al mismo tiempo, conviene tener en cuenta las reflexiones de varios encuestadores respecto a que las mediciones no logran detectar con precisión el volumen electoral libertario. El IVR ya no sirve porque ya casi nadie tiene línea de teléfono fijo. Y si el sondeo es por celular, se corre el riesgo de sesgar la geolocalización. Además de eso, siempre se termina subrepresentando el segmento de jóvenes y el de nivel bajo. Esto podría llegar a explicar el error de la mayoría de los sondeos previos a las primarias de agosto, al no detectar el 30% del voto a LLA.

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