Hugo Moyano dejó en offside a su hijo Pablo y evitó que renuncie a la CGT

Hugo Moyano dejó en offside a su hijo Pablo y evitó que renuncie a la CGT

Pablo Moyano tenía decidido partir la CGT porque los Gordos no lo invitaron a un encuentro con Alberto Fernández. Consideró que la excusa era ideal para generar la fractura pero sus aliados no estuvieron de acuerdo y recurrieron a Hugo, quien logró frenarlo. Un duro revés para el hijo rebelde.

Beto Valdez

Beto Valdez

Una vez más quedó en evidencia el deterioro de la relación de Hugo Moyano con su hijo Pablo. El histórico dirigente sindical, quien venía alejado de la rosca, intervino activamente en la jornada de ayer para aislar políticamente a Pablo de tal forma que tuvo que retirar su salida de la central obrera. Un golpe muy duro para el más rebelde la familia.

Pablo ha sufrido una derrota que debilita su objetivo de liderar al sindicalismo más combativo, evidentemente cometió varios errores de estrategia y timming”, revela a MDZ un dirigente que integra el Consejo Directivo de la CGT. El hijo del presidente de Independiente utilizó como excusa que sus colegas cegetistas lo hayan dejado afuera de la reunión que mantuvieron con el presidente Alberto Fernández y pateó el tablero dando por sentado que sus aliados lo iban a acompañar en esa ruptura.

“Se piensa que es el heredero de Hugo y que va a ejercer el mismo liderazgo, está equivocado, su viejo construyó desde la nada el poder real que ejerció durante décadas", compara una fuente sindical. Consideran que sin consultar y debatir no puede arrastrar a gremios de peso como la UOM o Bancarios.

Sergio Palazzo, de La Bancaria.

Si bien es cierto que la mayoría de esas organizaciones sindicales son aliados de Camioneros y tienen serias diferencias con los Gordos y los independientes, no significa que hayan elegido a Moyano Junior como jefe. “Se olvida que integra el triunvirato de la CGT por ser el representante de Camioneros”, dice con enojo un vocero de ese grupo. 

Los jefes de esos gremios con Sergio Palazzo (Bancarios) Ariel Furlan (UOM) y Omar Plaini (Canillitas) aclararon desde el vamos que la renuncia de Pablo era inconsulta y que no pensaban acompañarlo. Mucho menos sin haber discutido la movida. La mayoría de estos dirigentes sindicales están alineados con el kirchnerismo pero consideran que no es el momento para romper la CGT. Por eso algunos recurrieron a Moyano padre para que “persuadiera” a su hijo de pegar el portazo.

El jefe del clan familiar tampoco estaba de acuerdo con la movida de Pablo y enseguida se encargó de transmitirle que, más allá de lo que haga, Camioneros no iba a dejar de formar parte de la central obrera, en todo caso era una renuncia personal. Evidentemente el rebelde comprendió que estaba aislado y que no le quedaba otra que suspender su estrategia.

Eso no significa que las diferencias internas se hayan superado. Seguramente Pablo solo postergó su idea de liderar una corriente de gremios más combativos y seguir coqueteando con sectores más radicalizados, como el líder del paro salvaje de neumáticos, Alejandro Crespo, del Partido Obrero, y su correlato piquetero, incluyendo a las otras organizaciones sociales y a Juan Grabois. Pero ayer su imagen quedó deteriorada. 

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