El “fin de ciclo” larretista, movimientos en los legisladores de Milei y el entusiasmo de Moritán

El “fin de ciclo” larretista, movimientos en los legisladores de Milei y el entusiasmo de Moritán

Los viajes del jefe de Gobierno y las sensaciones en Uspallata. La empresa estatal que quedó afuera de los recortes presupuestarios y la sonrisa del marido de Pampita. Marra y el dilema de un diputado peronista de La Libertad Avanza.

Ezequiel Spillman

Ezequiel Spillman

Momento de acumulación de poder para Horacio Rodríguez Larreta. Es que está pasando entre dos y tres días por semana en recorridas ya sea por el Interior, con el diputado mendocino Omar de Marchi como armador político, como por el conurbano bonaerense.  

Acaso por ello, si bien no termina de delegar la gestión - aunque su jefe de gabinete, Felipe Miguel y el secretario Facundo Carrillo se dedican full time a los planes y programas – hoy la construcción de su figura nacional ocupa gran parte de su mente.

Ahora sumó una nueva estrategia en redes sociales basada en videos de Instagram – donde viene creciendo sostenidamente en seguidores – a los hilos en Twitter con temáticas nacionales determinadas. Esto último es toda una novedad: es sabido que otros actores del PRO vienen sosteniendo distintos influencers. Un caso es el de Javier Iguacel, intendente de Capitán Sarmiento, quien tiene un buen hándicap en Twitter con seguidores que lo defienden.

En este marco, el plan “H2023” se hace sentir en Uspallata: muchas reuniones se mudaron de Parque Patricios a Belgrano, donde está el búnker larretista que alquiló el subsecretario Juan Pablo Limodio, mano derecha del secretario de Asuntos Estratégicos, Eduardo Macchiavelli, quien además es secretario del PRO nacional.

Felipe Miguel
Los movimientos también afectan a aquellos que están preparando planes nacionales con las fundaciones de los cuatro espacios que tiene Juntos por el Cambio mientras también gestionan sus ministerios.

Por ello en el gabinete porteño hay un clima de fin de ciclo. La inmensa mayoría - por no decir todos – los ministros de la Ciudad saben que en diciembre de 2023 no seguirán en sus cargos. En el mejor de los casos estarán en Nación, mientras que otros buscarán otros caminos en el sector privado.

De llegar Larreta al poder una de las máximas será el loteo de su gabinete a aliados para tener una mayor base de sustentación política. Por eso hasta allí será realmente difícil que lleguen la mayoría de los integrantes de su actual gabinete.  
Paralelamente se viene dando una curiosa parábola al interior del Gobierno porteño. Mientras el funcionario Juan Pablo Graña, secretario general del PRO porteño, sigue soltando gasto corriente a cuentagotas, en algunas empresas del Estado se viene viendo un crecimiento. Un caso es el de la empresa estatal AUSA, que se dedica a las autopistas porteñas.

Allí el psicólogo social José Luis Acevedo logró en 2020 subir la estructura a 11 directores, el máximo definido por el estatuto de AUSA que se fija en la asamblea empresarial. Según la ley la empresa puede tener de tres a once. Hoy está en el máximo. Y, al igual que se subió, puede volver a reducirse. ¿El ministro de Hacienda porteño, Martín Mura, lo avaló mientras pelea con los gremios las paritarias o fue una jugada política de contención que intentó pasar debajo del radar?

Por su parte, los liberales siguen generando ruido en la Legislatura porteña. La foto de la semana pasada de Roberto García Moritán con Mauricio Macri en las oficinas del expresidente en Olivos movieron el avispero. El ex jefe de Estado estuvo media hora a solas con el diputado de Republicanos Unidos, quien continúa con su precandidatura a jefe de Gobierno porteño.  

Moritán es entusiasta: piensa que puede pelear una PASO con el PRO y los radicales con sus fórmulas. “Es ultra macrista”, lo definen cerca del ex jefe de Estado. Él continúa con sus movimientos políticos que oscilan entre la independencia total a la fidelidad al larretismo. Aunque en el bloque Vamos Juntos sigue el recuerdo de una de sus peleas con el Frente de Todos que casi hace caer una sesión parlamentaria entre gritos y amenazas cruzadas.  

Por su lado, los liberales que pertenecen al bloque de Javier Milei prometen seguir generando proyectos para sacudir la Ciudad. El último fue una idea de Ramiro Marra, el referente más conocido del espacio, quien presentó una iniciativa para congelar durante un año las contrataciones y/o designaciones de personal en la Administración Pública de la Ciudad.

Además, según el proyecto, “se congelarían los sueldos del Jefe y Vicejefe de Gobierno, de los Ministros, Secretarios, Subsecretarios, Directores Generales y titulares de los entes descentralizados, y de los diputados de la Legislatura”.

Aunque, en principio, no tendría consenso, se trató de un proyecto pensando en que hay iniciativas similares en el Congreso y en el Parlamento bonaerense presentadas por diputados de Juntos por el Cambio. Marra sigue siendo, detrás de su jefe político, la cara más reconocida de la Libertad Avanza. Es probable, a esta altura, que se encamine a jugar como jefe de Gobierno porteño del espacio si no hay otros acuerdos.

Por su parte, el legislador mileísta Eugenio Casielles, un peronista discípulo de Miguel Ángel Toma con todas las características de la casta pero con atributos menemistas que pasan el filtro libertario, sigue siendo uno de los “dialoguistas” para el larretismo. Aunque ingresó por Consenso Federal, el sello de Roberto Lavagna – con quien también había sido candidato Marra -, se lo vio rezongando contra Milei a pesar de su rol de armador político. En particular, Casielles sufre lo mismo que denunció Carlos Maslatón: choca con el periodista Carlos Kikuchi, otro de los hombres de confianza del economista. Histriónico, se sigue moviendo como joven armador con el aval de Marra.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?