La mano firme que solo produce más conflicto

La mano firme que solo produce más conflicto

Las estadísticas muestran que las cárceles se llenan de los menores de edad que han sido expulsados de un sistema educativo quebrado por el ajuste presupuestario.

Mario Vadillo

Mario Vadillo

En todos estos años hemos visto la mano firme de Alfredo Cornejo para controlar a los docentes con el ítem aula, seguido por Rodolfo Suarez con la eliminación de la cláusula gatillo, criminalizando la protesta, e incluso ahora mandar a las fuerzas de seguridad a controlar los registros de ausentismo.

Se aplicó la mano firme de Cornejo y Suárez bajando salarios, hoy los docentes no llegan ni a la mitad de la canasta básica familiar, y los celadores pelean salir de los límites de la indigencia.

Se aplicó la mano firme de Cornejo y Suárez en restringir los gastos en infraestructura escolar, más del 50% de los establecimientos educativos no han recibido mantenimiento por años, menos aún inversiones en mobiliario y conectividad de internet.

Se aplicó la mano firme de Cornejo y Suárez en limitar la jornada extendida y las raciones por escuelas de la merienda saludable, incluso quitar las raciones de proteínas (queso, leche y yogurt), quedando solo yerbita y un bollo de pan.

Lo cierto es que está política de mano firme de Cornejo y Suárez ha bajado la calidad y el funcionamiento del sistema educativo, y obviamente ha producido mayor deserción escolar. Amén de tener una población menos educada, menos preparada para el ingreso laboral, menos productiva, tenemos una consecuencia directa y muy grave: mayor delincuencia e inseguridad.

La falta de inversión en educación incrementa exponencialmente el delito

Vamos a demostrar con la ayuda de la ciencia estadística que la criminalidad tiene su mayor crecimiento en los menores de edad varones que han sido expulsados del sistema educativo.

La Dirección Nacional de Política Criminal ha realizado estudios y estadísticas, mediante un censo penitenciario, sobre los factores psicosociales de riesgo que influyen en la delincuencia. El estudio identifica factores de riesgo asociados a la delincuencia –antes de la reclusión– arrojando que en la población carcelaria: el 95% son argentinos, el 80% son solteros, el 89% vive en zonas urbanas, el 96,1% son varones y los datos más importantes para la prevención son el bajo nivel educativo, de edad y la precaria o inexistente situación laboral.

Las causas de la conducta delictiva involucra aspectos relacionados con la educación, el medio socio-familiar y la economía.

Uno de los factores de mayor riesgo es el inexistente o bajo nivel educativo que está a su vez directamente relacionado con el futuro empleo y que determina el ingreso económico del sujeto y por tanto la relación directa entre la pobreza y tipos de delincuencia.

Este estudio reporta que la mayoría de los hombres privados de su libertad cuentan con un nivel educativo muy bajo ya que 88% de ellos cuentan sólo con estudios básicos (primaria 58% completa e incompleta y secundaria 33% completa e incompleta)  7% ninguna educación, bajando el porcentaje al 10% si se termina la secundaría y solo al 2% si tiene terciario o universitario.

En conjunción, el 57% de ellos fueron detenidos antes de cumplir 34 años de edad.

Las relaciones entre factores psicoeducativos, la falta de recursos económicos, la imposibilidad de conseguir trabajos estables,  incrementa los delitos tales como robo, y narcomenudeo. La baja escolaridad, unida a la falta de oficio y de empleo registrado, son causales previsibles con políticas públicas, que eviten la deserción y abandono escolar, tengan como parte integral la formación en oficios y se abra la primera puerta al ingreso a un trabajo registrado.

Nuestra propuesta

No podemos seguir gastando dinero en políticas demagógicas de mano firme de Cornejo y Suárez que le venden a la sociedad que la seguridad se resuelve con más policías, más patrulleros y más cárceles. La realidad muestra que donde se tiene que invertir el dinero de nuestros impuestos es en mejorar el sistema educativo. Necesitamos docentes y celadores que tengan un sueldo digno, que cubra la canasta básica familiar.

Necesitamos que las escuelas sean reparadas, sean dotadas de infraestructura para poder cumplir con la jornada extendida, que tengan conectividad y que se les brinde merienda saludable para que los estudiantes tengan las proteínas necesarias para aprender.

La educación no parece ser una prioridad para el Gobierno, escuelas destruidas, recortes en las meriendas saludables y los salarios más bajos del país. ¿Qué sigue?

*Mario Vadillo es abogado especialista en consumo y ex diputado provincial de Mendoza.

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