Hola, ¿qué está pasando en Argentina?

Hola, ¿qué está pasando en Argentina?

Solo hay una forma de hacer periodismo. Estando en el lugar. Sin embargo, como tengo el vicio incontenible de la escritura y fundamentalmente de la observación, desde Europa tomo nota de lo que está pasando por lo que me cuentan pero, fundamentalmente, por lo que no cuentan los protagonistas.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Esta es la nota más autorreferencial que jamás he escrito. Todo el equipo de MDZ sabe que por cuestiones personales, muy lindas, estoy en Europa desde hace una semana y me había autoimpuesto no escribir por una cuestión fundamental. Sin fuentes no se puede saber qué es verdad y qué no. 

Sin embargo, luego de cinco días por el Viejo Continente, me di cuenta que algunas cosas quedan por demás que claras. La primera: que no existimos en el mundo salvo por nuestros ídolos futbolísticos. Hoy, primero Messi y luego Maradona. Un retrato en la puerta de uno de los más lindos y exquisitos (no caro) restaurante de Florencia recuerda a Gabriel Batistiuta como un ídolo en la ciudad. 

Pero luego es todo desasosiego. No podemos ni pensar en hacer una cuenta por lo que cuesta cada café, helado o cerveza. Uno, dos o tres euros representan trescientos, seiscientos o mil pesos en el paralelo o doscientos cincuenta, quinientos y setecientos cincuenta en el oficial más impuestos. 

Tan poco valemos, que en las casas de cambio no existimos. Literal. Textual. No existimos. Me dicen que esto pasa hace tiempo, pero yo lo noté hoy, aunque acá también la sufren. En quince años el café que valía un euro ahora vale 30% más en promedio. Un desastre.

También me entero de los estados de ánimo de un país y de sus principales figuras por las gacetillas oficiales que mandan al WhatsApp o casilla de correo. Ahí te das cuenta cuán eufóricos o preocupados pueden estar los que tienen que estar cotidianamente generando información positiva para brindar. 

Lo de la reestructuración parcial de la deuda difundida el viernes por el ministerio de Economía fue lo último que recibí. Nada de aumento de tarifas, implementación de la quita de subsidios o designación de Gabriel Rubinstein como el segundo de Sergio Massa. No me animo a decir qué pasará desde la distancia que me separa de Argentina y esta desconexión autoimpuesta. Pero percibo que mucho no se avanzó en nada en materia económica y que la procrastinización tan característica de Alberto Fernández volvió a funcionar, como siempre, para no avanzar en nada. 

Recibo mucho ruido en documentos enviados por conocidos de la vicepresidenta que estaría más que furiosa por lo que le dice el fiscal Diego Luciani, que la calificó como jefa de una asociación ilícita. Están muy enojados mis amigos del Patria. Me imagino que no pueden creer como el mundo presume que esto está lejos de ser un law fare.

¿Y Juntos por el Cambio con Elisa Carrió? Guauu... ¿Qué le pasó de nuevo a la líder moral de la oposición? Al igual que Cristina, parece que no sirve para armar sino para desarmar. Aunque su bronca con Cristian Ritondo, Rogelio Frigerio y otros no es nueva, me parece que no es sabio en una política de sus quilates torpedear su propio barco en estas circunstancias, salvo que piense que si no acomoda ahora después será demasiado tarde. Hasta Gerardo Morales, con quien se había empezado a llevar bien, la cruzó, según me informaron, oficialmente, desde la oficina de prensa jujeña.

Mamadera, por favor, como les pedía a todos antes de irme. Por favor, cuando vuelva, que siga habiendo algo de lo que conocía antes de venir de paseo por el "Primer Mundo", donde los trenes tienen baños y funcionan, los colectivos pasan a horario y hasta los ilegales tienen que cumplir con la ley, al menos por donde se ve. 

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