La falta de salida judicial para Cristina Fernández de Kirchner, en el fondo de toda la crisis

La falta de salida judicial para Cristina Fernández de Kirchner, en el fondo de toda la crisis

MDZ viene alertando desde la misma noche de la derrota electoral en las PASO de 2021 que el Frente de Todos no existe más tal cual lo concibieron para ganar en 2019. Además de la salida de Guzmán, el tema judicial, el más afligente para la familia Kirchner, vuelve a estar en el centro de escena.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

El pasado miércoles a la mañana, un diputado nacional oficialista que no suele coincidir con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ni tampoco acepta las maneras que tiene de decir las cosas su hijo Máximo Kirchner, ponía en el debate algo que en plena crisis de renuncias y falta de conducción presidencial pasó desapercibido. Se trata de la falta de solución sobre las causas judiciales, la razón fundamental para la designación de Alberto Fernández como candidato presidencial en representación del Frente de Todos.

"La verdad es que es un desastre, es una situación inédita. Ninguna de las crisis contemporáneas es similar a esta situación y mientras que todos hablan de una disputa del poder, me parece que aquí lo que impera es un sálvese quien pueda", le dijo a MDZ una dirigente de las más experimentadas y que más conoce la psiquis de la dupla presidencial. 

Para nuestra fuente, "algunos compañeros, que se creen barones del conurbano, se agarran de la pollera de ella, una persona que está fuera de sí, aunque ella tiene muchas más razones para estar más loca que todos los demás porque sabe que si pierde va en cana. Esta vez va en cana", reitera, y completa: "Es una clara pelea por la impotencia que provoca estar en manos de un psicópata como Alberto Fernández".

Según la Real Academia Española, psicópata es una persona que manifiesta desequilibrios mentales, en especial anomalías psíquicas, sin que comporte ninguna anormalidad intelectual. Traducido, parece normal, pero no lo es. 

"Cristina se dio cuenta de lo que muchos le decíamos desde el principio. No hay un motivo por el cual Alberto Fernández, un presidente débil, mueva un dedo para liberarla de la carga judicial que tanto le pesa a ella. Yo, Alberto, te tengo ahí hasta el final de los días, no sea cosa que, liberada, me marques todos los días la cancha", reveló en una verdadera clase de realpolitik.

Este argumento, que puede ser considerado crucial para la conformación de todo el Frente de Todos en la previa de junio de 2019, también pone en crisis a Máximo Kirchner, porque mientras que la vice no irá a prisión y simplemente podría tener una reclusión domiciliaria, él no tendrá ese privilegio. "Y, si somos criteriosos, Florencia Kirchner todos sabemos que no tiene ninguna responsabilidad en las actuaciones que complican a la familia. A ella la usaron", concluyó el legislador con el que este periodista habló el miércoles a la mañana.

Es muy probable que la renuncia de Martín Guzmán tenga que ver directamente con algo que subyace entre todos los miembros del oficialismo, inclusive Sergio Massa, quien no sólo no quiere aparecer por ningún lugar de toma de decisiones y mucho menos por Olivos. Sabe que no hay margen para manejar una economía en las condiciones que pretende imponer el Instituto Patria con regulaciones, cepos y prosaica política energética. 

Cristina Fernández de Kirchner no puede resolver nada pero sabe lo que se debe hacer. Pero eso que hay que ejecutar espanta a su electorado y ya demostró que tampoco lo consiguió hacer en el período 2014-2015. Alberto Fernández no tiene capacidad de hacer nada, Daniel Scioli se junta con todos, Sergio Massa nunca previó que todo saldría tan mal, Andrés El Cuervo Larroque dice que Cristina es Dios, Máximo Kirchner condena al poder económico...

Mientras que el nonato albertismo perdió definitivamente la fórmula por la indecisión presidencial. El calmo Gabriel Katopodis apagó todos los teléfonos hace una semana; Juan Zabaleta no entiende por qué, siendo poder, nadie se atreve a hacer política, y los ministros albertistas siguen renunciando. En tanto, los intendentes van a un acto de CFK como lo hacían en 2014 y se ríen y aplauden lo que la señora dice.

Parece que el tiempo no pasa para el oficialismo, que volvió a encontrarse con una vieja nueva realidad. 

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