En menos de quince días, Daniel Scioli se quedó sin fe ni esperanza

En menos de quince días, Daniel Scioli se quedó sin fe ni esperanza

En dos semanas Daniel Scioli pasó de la euforia con chances de volver a pelear en las elecciones presidenciales al pesimismo por la tarea inmanejable que le toca en la cartera de Producción, sin dólares y con el poco espacio que le da Alberto Fernández. Malos números en las encuestas.

Beto Valdez

Beto Valdez

En quince días lo que era todo entusiasmo y un trampolín para volver a pelar por la Casa Rosada el año próximo, se transformó en una verdadera pesadilla para Daniel Scioli, todo lo contrario a lo que se imaginaba. Sin margen para nada y con unos pocos tibios gestos para las Pymes.

Daniel siempre fue un optimista nato, sobre todo después del accidente en la lancha, por primera vez está deprimido y encima no puede cumplir con los grandes empresarios que lo han ayudado económicamente durante su carrera presidencial, como Rubén Chernajosky o Martín Cabrales”, comenta a MDZ un dirigente peronista que hizo todo lo posible para disuadirlo de asumir el Ministerio de Producción. Fueron varios los que le anticiparon que podía terminar peor que Juan Manzur. 

La dinámica es tal que conviene tener en cuenta que el exgobernador de Buenos Aires asumió el 15 de este mes. Fue ayer y ya está desgastado. En su entorno quieren bajar los decibeles respecto al humor del ministro. Dicen que “tiene plena conciencia de lo delicado de la situación. Deprimido no, preocupado si”. Un excolaborador durante su primer mandato describe con contundencia la situación del ministro “Cristina Fernández de Kirchner lo dijo clarito 'anda a controlar', y ese laburo no es para él”.

Tampoco le ha causado gracia el poco espacio que le da Alberto Fernández, tanto en la gestión, como en lo político. Rápidamente se evaporó el sueño de ser el superministro, una advertencia para Sergio Massa si fuera cierto que aspira o realmente esperaba desembarcar en el Poder Ejecutivo. “Ya se sabe que Alberto suele decir a todo que si, pero al final no cumple nada. Es más, cuando salís de una reunión con él no te queda claro qué arreglaste por las vueltas que da”, confiesa un ministro también decepcionado. 

La otra cuestión que golpeó fuerte a Scioli se la trajeron las últimas encuestas. No se entiende que un adicto de toda la vida a los sondeos no se haya enterado desde la tranquilidad de la Embajada en Brasil que su imagen esta tan deteriorada como para pensar seriamente en su revancha electora del 2015.

La mayoría de los recientes informes de la consultoras de opinión pública indican que el exgobernador tiene una imagen negativa superior al 70%. Según los especialistas, cuando un político tiene esos niveles de rechazo es prácticamente imposible revertirlos para ponerse competitivo.

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