El vacío al presidente, algo que ya vivió otro y se fue

El vacío al presidente, algo que ya vivió otro y se fue

Una nueva reunión de gabinete con más de la mitad de los ministros ausentes y el presidente visitando a Milagro Sala refleja la misma tendencia que hace tiempo. Dicen que está enojado con todos los que hablan con la vice, todo lo vive como una traición pero su aislamiento es total.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

La imagen del gobierno describe la rapidez de la crisis y un posible desenlace terminal. La mitad de los ministros, por enfermedad, agenda previa o urgencias, tal el caso del de Economía, Martín Guzmán, no estaban en una reunión en la que el presidente Alberto Fernández también prefirió evitar para ir a visitar a Milagro Sala a Jujuy por su delicado estado de salud. 

Ayer, las autoridades de la CGT que lo fueron a ver, le avisaron que que no iban a participar del acto que pretendía armar en conmemoración del nacimiento de Juan Domingo Perón. Tampoco estarán en el que prepara, en Ensenada, la vice, que ya le dio su opinión sobre el presidente, cara a cara, a Héctor Daer, el viernes pasado, cuando lo recibió en su despacho del Senado. 

"Le pega al Movimiento Evita y lo vuelve a recibir a Daer. Lo va a aislar. A Fernández ya no le queda nadie", reveló un ex funcionario que se fue antes de la derrota de las PASO de 2021. "Los gobernadores ya armaron de nuevo su liga, mucho más funcional a Cristina que a Alberto y los intendentes están viendo como pueden mantener sus territorios el año que viene. Es todo un desmadre", profundizó.

Ya no hay mucha gente alrededor del presidente. Los más curtidos y casi de vuelta, en busca de alguna gracia del destino quedan en un gabinete sin perspectiva. Los memoriosos recuerdan las tensas jornadas de 2001, cuando Adolfo Rodríguez Sáa, en ese momento a cargo de la presidencia tras las consecutivas renuncias de Fernando De la Rúa y Ramón Puerta. Tras aprobar el default de la deuda y ser aclamado por el Congreso de la Nación, el gobernador puntano dispuso un retiro espiritual al que faltó la mayoría de sus pares y, además, le cortaron la energía del predio. Entendió todo. Renunció ese día. Todo lo demás es también, como esta, historia. 

"¿Por qué ahora el peronismo no le pide la renuncia?... Simple. Porque está Cristina Fernández como vice. Es que el fracaso de Alberto es también su fracaso, y si lo hacen renunciar, todos la van a mirar a ella", dice un legislador oficialista que aún espera una reacción presidencial, esa misma que nunca llegó hasta ahora. 

A diferencia de lo que sucedía hace un par de meses, e inclusive ante la llegada de Daniel Scioli al gabinete, el jefe de Estado estaba en condiciones de buscar varias excusas para un relanzamiento oficial. Muy pocos ven la conveniencia de una foto de unidad por un simple acto. Si no es por plata, ya nadie se mueve. Y, como el dinero cada ves es un bien más excaso, las razones para viajar todas las semanas son muy pocas. 

Hasta a los ministros que pretenden articular convenios o cerrar proyectos pueden tener la presencia de los gobernadores, que se cansaron de pedirle al presidente una emancipación de su vice que, observaron, no llegó. Ellos, a diferencia de pocos optimistas que creen que ante el abismo sobrevendrá la reacción, ya dejaron de esperar.

Sin gobernadores, intendentes y sindicatos, y con la calle en plena ebullición por la continuidad de los planes en manos o no de las organizaciones sociales, Alberto Fernández no puede seguir haciendo que nada pasa. Pero, lo peor, que hace un mes le dijo a todo el mundo que su alianza era con el FMI, Martín Guzmán y los sectores del empresariado encabezado por Techint. 

Como la foto con Horacio Rodríguez Larreta y los gobernadores, oficialistas y opositores al principio de la pandemia, eso también voló por el aire por acción directa de la vicepresidencia en un par de discursos. Guzmán está a plazo fijo o durará lo que diga el mercado con el aumento del dólar. ¿Vendrá la hora de Sergio Massa y su mega ministerio? o ahora también el presidente elegirá por una nueva salida intermedia. 

Las comparaciones, odiosas, no hacen más que preguntar si los antecedentes argentos no lo hacen reflexionar. Para peor, una de las percepciones que tiene Cristina Fernández de Kirchner, sobre la falta de apego presiencial a la verdad, fue ratificado por un vocero oficioso que participó del G7. "La reunión con Boris Johnson fue por demás cordial y lo que cuenta Santiago Cafiero, como un planteo directo sobre Malvinas Argentinas, nunca existió", comentó el diplomático.

"Lo que sí hubo fue un pedido de seguir trabajando sobre el tema de las Islas, que los argentinos no vamos a dejar de lado", agregó. 

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