El Gabinete al museo, la foto Vidal-Larreta y la línea de subte que no fue

El Gabinete al museo, la foto Vidal-Larreta y la línea de subte que no fue

Qué se habló en la cumbre de ministros, la cuestión Milei y el lanzamiento que no será de una obra para el transporte. La foto de la diputada y el jefe de Gobierno y los ecos políticos. Al final, un enigmático.

Ezequiel Spillman

Ezequiel Spillman

La cita tempranera ya es un clásico para los miércoles a la mañana en la Ciudad. En ese caso, en Belgrano, el escenario para el Gabinete fue el Museo Enrique Larreta a las 8 de la mañana. Nadie llegó tarde esta vez. Claro, el legislador Roberto García Moritán, quien acostumbró al elenco porteño a llegar hasta 30 minutos después que el resto, estuvo ausente.

En ese marco, el orador principal fue el secretario de Desarrollo Urbano, Álvaro García Resta, quien explicó los proyectos costeros que tiene la Ciudad en carpeta: la Reserva Ecológica, el Parque de la Amia, las costaneras norte y sur y el Distrito Joven, entre otros.

García Resta ya le había comentado esta presentación a Horacio Rodríguez Larreta la semana pasada cuando fueron, casi a la madrugada, a correr juntos. El funcionario sabe de running: entrena hace años y hasta corrió la carrera de iron man.

Esta vez, en el salón del museo Larreta, no tenía sus fibras donde escribe sobre los vidrios de su oficina sino que contó los detalles de cada iniciativa.

Luego llegó el tiempo de un breve análisis político de coyuntura: básicamente los ecos del comunicado de la semana pasada donde se incluyó la negativa de sumar a Javier Milei a Juntos por el Cambio en la mesa nacional.

Larreta le dijo a funcionarios y legisladores que él creía que no había sido necesario incluir la palabra “Milei” en el comunicado pero que la unidad estaba por encima de ese debate. De hecho reveló que cuando se escribía, en la computadora de Patricia Bullrich, él ya se había ido a otro encuentro. Habían pasado más de dos horas de reunión.

En ese marco, se planteó la idea de que la presidenta del PRO vuelva a la carga con el tema a lo que los radicales y la Coalición Cívica ya habían expresado su profundo rechazo.

La ausencia del ministro de Gobierno porteño Jorge Macri evitó avanzar en temas disruptivos y abrir las discusiones más allá de lo pactado previamente. El otro jugador del gabinete, Fernando Straface, secretario general y quien hoy está en conversaciones con Bullrich, estaba presente pero optó por escuchar. Straface también suele poner sobre la mesa temas picantes.

Quien sí habló, aunque sin aditamentos polémicos, fue Emmanuel Ferrario, vicejefe de Gobierno y titular de la Legislatura porteña, quien contó cómo avanzó en el Palacio el nuevo estatuto docente, uno de los temas centrales de la gestión para este año. El jefe del bloque Vamos Juntos, Diego García Vilas, asintió. Por lo bajo, insistió con que la agenda parlamentaria no será sencilla dadas las internas que sucumben en el Frente de Todos para leyes que requieran mayorías especiales.

Paralelamente en materia de gestión se habló esta semana de la supuesta construcción de la línea F de subtes. Un anuncio aspiracional del cual no formó parte Larreta. Es que no hay fondos ni fondeo en este momento para construirla. Solo se pusieron en marcha los estudios técnicos, una cuestión de forma – y de fondo – que requiere cada obra de complejidad como una nueva línea de subterráneos. “En los próximos años es imposible que se construya una nueva red”, confía a MDZ un funcionario clave de Uspallata.

La secretaria de Transporte, Manuela López Menéndez, quizás tenga que apaciguar las ganas de anunciar algo nuevo que tienen en SBASE, la empresa pública que se ocupa de los subtes. Es un lugar que López Menéndez conoce bien: fue presidenta del organismo hasta que Juan José Méndez, hoy asesor de Larreta, dejó Transporte a fin de año.

SBASE tiene en su debe las decenas de denuncias penales que pasaron en los años que la conducía Juan Pablo Piccardo, un ex funcionario macrista que comenzó en Espacio Público y fue relegado a la empresa estatal. Allí, entre otras cosas, compró vagones viejos a la comuna de Madrid lo que le valió una denuncia penal, entre otras cuestiones, como viajes al exterior con una asesora de ese entonces.

Lejos de esos problemas se los vio a Larreta con María Eugenia Vidal en un bar del microcentro. Sonrientes participaron de un encuentro con vecinos y gastronómicos bajo la idea que acercó Ferrario de mostrarlos juntos.

Aunque algunos vienen insistiendo, bajo letra de algún consultor interesado en que eso ocurra, en que ambos pasan un mal momento, el jefe comunal y la diputada se sentaron juntos y sonrieron, no solo para las cámaras.

Su amistad, y su acuerdo político, aunque tienen subas y bajas, se mantiene incólumne: ella seguirá planteando que le gustaría ser presidente, en acuerdo con él; y él espera una decisión de ella sobre su futuro en la Ciudad.

Para terminar, vuelven los enigmáticos. En este caso: ya en los pasillos de Uspallata se habla de una subsecretaría que limpió a los tres directores Generales que tenía debajo. Uno de ellos decidió irse pero los otros dos fueron obra de la maniobra de la funcionaria, quien, con buenos dotes de dirigente, decidió coparlas con nombres propios que le reporten a ella y no a otras terminales. Una muestra de poder al interior de una cartera donde se manejan cuestiones delicadas.  

 

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