Inseguridad en la "ciudad feliz": no era algo tan sencillo

Inseguridad en la "ciudad feliz": no era algo tan sencillo

Tanto en su discurso de asunción a la intendencia de Mar del Plata como en su campaña electoral, Guillermo Montenegro puso su antecedente como ex jefe y creador de la Policía Metropolitana en juego. Tras tres años de gestión, el resultado es magro, por no decir malo.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

La oposición encarnada en General Pueyrredón por el Frente de Todos juega la baza de la inseguridad a diario, poniendo en cabeza del intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, la responsabilidad de los hechos que a diario golpean al ciudadano de a pie.

Una crítica central que se apoya principalmente en los dichos y compromisos de campaña del propio Montenegro, que esta semana tuvo una baja en su equipo: renunció —aduciendo cuestiones de salud— Horacio «Toto» García, el secretario de Seguridad, un cuasi alter ego del lord mayor marplatense.

Esta dimisión tuvo un fuerte impacto hacia adentro de la gestión, pero casi no tuvo significación para la ciudadanía. Lo que sucede es que el debate político al respecto de la inseguridad no impacta. ¿Por qué? Porque los vecinos ya no esperan nada de nadie: las justificaciones se repiten año tras año, y la violencia no cede.

Un caso que permite comprender esta indiferencia se dio ante la detención y desbaratamiento de una banda que se dedicaba a las entraderas y que tenía por objetivo a personas mayores, blanco fácil de quienes cobardemente emplean la violencia extrema para obtener —la más de las veces— magros botines. La aprehensión de estos individuos fue la consecuencia del trabajo de la DDI local y de la dirección, en estas tareas de investigación, del fiscal Mariano Moyano, un rara vis en cuanto a un funcionario judicial con buenos resultados en su accionar público. De la banda que cayó, integrada por tres varones y una mujer, dos de ellos ya estaban con pedido de captura, tras habar sido premiados con salidas transitorias y haber optado por no volver al penal de Batán para seguir delinquiendo.

Ante la crítica sistemática de los concejales opositores del Frente de Todos, es dable preguntarse por qué no actúan en reclamos por una mayor eficacia policial y judicial, siendo que ambas instituciones son de competencia provincial. La respuesta es que Sergio Berni tiene «buena sintonía» con Montenegro y que, por lo tanto, es responsabilidad del intendente resolver los problemas que provoca la ineficiente gestión del ministro de Seguridad de Kicillof.

Este juego que sólo se lee en el palacio, no resuelve nada. Atrapado en sus propias palabras, Montenegro busca ocupar la escena con el tema de la seguridad. El reemplazante de Toto García en el área es Martín Ferlauto, quien aseveró que continuará con las mismas políticas que llevó adelante su predecesor. Este continuismo, asegurado en el discurso, asegura también la continuidad de la indefensión ciudadana.

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