Un censo que puede cambiar la lógica política de las elecciones 2023

Un censo que puede cambiar la lógica política de las elecciones 2023

Cuando aún no hay avances al respecto de la denuncia de los diputados de JxC al respecto del fraude del censo en La Matanza en 2010, voceros del kirchnerismo ya hablan de 25 diputados más para la provincia de Buenos Aires y 6 menos para CABA como resultado del censo.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

El 16 de abril, Alejandro Peradones publicaba en MDZ "Cuando el tamaño importa: el censo y la manipulación de datos en la Matanza", un esclarecedor artículo en el que se anticipaba lo que ya es un tema instalado en la oposición: la posibilidad de que el censo 2022 implique un fuerte cambio para la elección de los diputados del próximo año.

El día de hoy, el universo mediático y político está cruzado por fuertes interrogantes y por acusaciones al respecto del censo, de su organización, y de la transparencia de los datos. Tan fuerte es la polémica, que el titular del Indec, Marco Lavagna, anunció ayer la reapertura del censo digital, señalando que los datos serán brindados en su totalidad y extendiendo el operativo durante una semana.

Para aproximarnos a lo que ha ocurrido, hay una expresión en Twitter muy interesante, por lo datada: el politólogo Jorge Keihayan, coautor de "Herramientas para la organización de la sociedad civil", señala: "Estoy desde febrero trabajando en el censo. Hay una mala organización desde el principio de parte de Indec. Nunca funcionó el campus de capacitación, ni para jefes de departamento, ni para jefes de fracción, ni para jefes de radio, ni para censistas".

En un largo hilo, expone la desorganización flagrante del Indec precisando: "Nunca pudimos capacitarnos como debíamos. A los censistas los tuvimos que capacitar con PDF caseros y con reuniones por zoom hechas íntegramente a pulmón intentando dar info que ni nosotros habíamos podido recibir por el mal funcionamiento del campus".

La desorganización era obvia desde entonces. Jorge Keihayan va al hueso y expresa: "Ni hablar del sistema de registro para el personal. Mails que no llegaban, CBU no aceptados y gente corriendo a crearse cuentas bancarias para cobrar 6 mil pesos. En el día de hoy se terminaron ausentando muchos censistas que se habían comprometido", refiriéndose a ayer, el día del censo.

Si bien le dedica un párrafo, en su largo hilo, al desquicio que implica que los servicios de grúa en CABA se lleven los vehículos de los propios censistas, el grueso de lo publicado expone las razones que llevaron a que se de esta situación caótica: "Eso dejó sin censar muchas viviendas. Muchos/as vecinos/as acercándose a las escuelas preguntando por qué no había pasado nadie. La falta de personal a último momento jugo una muy mala pasada. Aún no terminamos nuestra tarea pero había cosas que por impotencia no podía dejar pasar".

Sí, es obvio que estas desprolijidades no se pueden dejar pasar. Buscan dar vuelta el esquema del Congreso con un censo mal dirigido, mal implementado, y del cual hay motivos más que válidos que permiten plantear una profunda revisión del mismo por parte de organismos internacionales que hagan una "curatela" del procedimiento realizado.

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