"No todos somos iguales ante la ley", la única verdad inobjetable

"No todos somos iguales ante la ley", la única verdad inobjetable

Alberto Fernández y su fiesta de Olivos. Sebastián Villa y la denuncia por abuso sexual. Dos casos muy distintos desde lo legal, pero, vistos con los ojos del sentido común, generan indignación y la sensación de que el poder zafa siempre.

Juan Andrés Tuzzi

Juan Andrés Tuzzi

jtuzzi@gmail.com

"A la cárcel van los perejiles y los pobres", suele comentarse entre amigos, en cualquier charla de café, en un asado, o en el grupo de WhatsApp. La frase suena simplista, con poco fundamento teórico, pero con mucho de sentido común y con el condimento de la indignación de toda una vida siendo testigos de injusticias, en cualquier ámbito.

Dos casos resonantes copan los titulares de los medios en los últimos días. Con muchas similitudes y con hartas diferencias, pero que generan la misma sensación de que "no todos somos iguales ante la ley". Y sí, es así. 

Alberto Fernández y Sebastián Villa, el presidente de la Nación y el delantero de Boca Juniors, no son vos, ni yo. Son importantísimas figuras públicas, con roles y responsabilidades absolutamente distintas, pero públicas al fin. Los casos también son muy diferentes, pero, repito, a la hora de mirarlos con los ojos del sentido común, la fotografía es similar, al menos. Ni vos ni yo zafaríamos. Porque no somos presidentes de la Nación y porque no jugamos en Boca.  

Alberto Fernández realizó una fiesta clandestina en la residencia de Olivos en plena cuarentena estricta para festejar el cumpleaños de su mujer, Fabiola Yañez. Cuarentena que él mismo decretó. Insólito. No hay forma de justificarlo. El propio presidente trató de encontrar excusas y no lo logró durante meses. Y tuvo que recurrir a lo que él tiene y la mayoría de los argentinos no: millones de pesos. Y ahí zafó. No somos iguales. 

Está claro que el presidente actuó bajo el marco de la ley. No hay dudas de eso. Ahora, no es ético, no es lógico, no es coherente y deja una sensación de impunidad absoluta. Y lo que es peor, de que estamos en manos de gente que borra con el codo lo que escribe con la mano y que aprovecha el poder que el pueblo le entregó para ser intocable. Y para hacer lo que "le pinte", total...

Desde lo legal, lo de Sebastián Villa es mucho peor. A vos o a mi, con una denuncia por abuso sexual o tentativa de homicidio, nos detienen a las pocas horas. Lógicamente, si el fiscal de turno entiende que la denuncia tiene coherencia, como en este caso, en donde ya hay testigos y mensajes que comprometen al jugador. Pero es Villa, delantero de Boca y tiene que jugar el domingo, ¿cómo lo van a detener?

Pasando en limpio, Villa, quien además ya tiene antecedentes, ya fue imputado por abuso sexual con acceso carnal, delito que tiene una pena mínima de 8 años, por lo que correspondería una detención efectiva. Pero es Villa... No hay manera de explicarlo. O sí: "No todos somos iguales ante la ley".

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