La Cámpora gana terreno, nace la “mesa disruptiva” de Larreta y la cumbre Acuña-Macri

La Cámpora gana terreno, nace la “mesa disruptiva” de Larreta y la cumbre Acuña-Macri

El Frente de Todos porteño navega entre radicalizados y dialoguistas. El jefe de Gobierno inaugura un nuevo lugar de debate de ideas y la ministra de Educación porteña sube peldaños en la carrera por el 2023.

Ezequiel Spillman

Ezequiel Spillman

Semana de nacimiento de nuevas mesas, dirigentes que suben el perfil y una pelea que crece al interior de la Legislatura porteña mientras Horacio Rodríguez Larreta escucha ideas sobre cómo diagramar su futuro político.

En ese marco nació la “mesa disruptiva” que el arquitecto, urbanista y secretario de Desarrollo Urbano Álvaro García Resta armó junto al asesor General, Juan José Méndez, entre otros. Allí, de manera incipiente, se discuten temas que puedan ser, justamente, altisonantes y dar algo distinto al jefe de Gobierno pensando en la gestión y en su imagen. No está claro, al menos para muchos de los ministros, qué saldrá en concreto de allí pero para los fanáticos de las mesas, será otra más en la que escucharán ideas. Incluso pidió un “creativo” por ministerio para que aporte.

García Resta forma parte de los funcionarios jóvenes con escasa formación política pero de gran entusiasmo para la gestión: fue quien expuso hace tres semanas en la reunión del gabinete porteño todos los proyectos sobre la costa que tiene la Ciudad y que serán parte de lo que Larreta buscará mostrar en los próximos meses.

Otro que podría aportar ideas es el secretario de Innovación, Diego Fernández, quien viene de presentar una batería de medidas vinculadas a facilitar la gestión de trámites en la Ciudad, una de las obsesiones del larretismo. Fernández es obsesivo con los temas de su área: desde proyectos para el Boti hasta herramientas para mejorar el trabajo en la actividad privada vinculado a las nuevas tecnologías yacen en su oficina. Claro, casi sin papeles: todo en su computadora.

Paralelamente, esta semana siguieron las fotos de alto impacto para la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña. A la de Mario Vargas Llosa, sumó el martes una a solas con Mauricio Macri en sus oficinas de Avenida Libertador.

La ministra de Educación sigue subiendo su perfil y el lunes presentó su libro “El día que ir a la escuela fue noticia” con gran parte del gabinete, incluidos Felipe Miguel, Jorge Macri y Fernando Straface, el secretario General porteño que además la ayudó de manera personal con el libro.

La muestra de poder al interior del larretismo culminó con una foto, al otro día, con el expresidente. Ambos sonriendo. La ministra ya se anotó para el 2023. Y aprovechó la entrega de su libro de manera personal y la defensa de la reapertura de escuelas como eje de diferenciación con el kirchnerismo. Y con un aditivo: la “halconización” siempre le sintió bien a Acuña, acaso la funcionaria más cercana a las posiciones más duras del PRO.

Mauricio Macri y Soledad Acuña en la presentación de su libro.

De todas maneras, esta buena sintonía de Acuña con parte de gabinete se cruza con los problemas que sostiene el radical José Luis Giusti quien, a pesar de tener uno de los organigramas más grandes de la Ciudad, tiene solo 7 de 44 lugares relevantes con mujeres. Un reclamo que podría tener guardado la secretaria de Igualdad de Género, Marisa Bircher, a quien no se le conoce la voz pública aún pero podría crecer en los próximos meses. Es también quien anima un grupo de mujeres funcionarias jóvenes de la Ciudad que vienen articulando políticas e iniciativas. Cuando el organigrama de Giusti llegue a ese chat no será en buenos términos.

Por su lado, donde ya se siente la tensión es en la Legislatura porteña. Los intentos del vicejefe de Gobierno, Emmanuel Ferrario, porque las sesiones no terminen a los gritos vienen teniendo efecto pero, en términos de acuerdos parlamentarios, el Frente de Todos decidió cerrarse en los núcleos más duros de La Cámpora y está quedando menos lugar para los peronistas dialoguistas.

Esto vienen analizando en el bloque Vamos Juntos que preside Diego García Vilas, acostumbrado a acuerdos con peronistas en una Legislatura donde Larreta nunca alcanzó los 40 votos propios.

Una muestra de ello se dio la semana pasada con la aprobación de la modificación del Estatuto Docente donde Ferrario y García Vilas alcanzaron 32 votos positivos sumando a los aliados larretistas pero tuvieron 27 en contra. Un número suficiente pero lejos de los 40 que necesitan leyes especiales como las que tienen que ver con proyectos de urbanización con doble lectura.

Javier Andrade, un histórico militante de La Cámpora desde sus años como asesor del ahora ministro de Ambiente, Juan Cabandié, es quien lleva las riendas de la bancada a pesar de que Claudio Ferreño es quien lo preside en lo formal. Ferreño es amigo personal del presidente y ya había sido legislador cuando Néstor Kirchner era presidente. No mucho más.

Con todo, el Frente de Todos se viene endureciendo progresivamente y se niega, incluso, a habilitar una tabla, un proyecto que no pasó por comisión y para ser discutido requiere los dos tercios del Parlamento de la Ciudad. No implica adhesión sino la posibilidad de tratarlo en el recinto.

Esto ya se vio hace menos de un mes con un proyecto sobre disposición de vehículos retenidos (para que no haya tanto tiempo en la devolución antes de ser compactado) que proponía García Vilas no quiso ser tratado por el FdT. A pesar de ser una ley menor, el kirchnerismo no quiso habilitar su tratamiento y, como contraprestación, el bloque larretista no habilitó colocar una placa para las Madres de Plaza de Mayo.

No fue un hecho aislado: esa tensión comenzó a impactar en el día a día. Incluso hubo una sesión donde solo se pudo tratar el cambio de los nombres de calles.

La interna kirchnerista entre los más radicalizados y aquellos que están dispuestos a dialogar con el oficialismo porteño llevó a que siquiera acompañen un proyecto para declarar Huésped de honor a un escritor español a propuesta del socialista Roy Cortina.

Entre los más racionales del kirchnerismo están Claudia Neira y Manuel Socias, pero la radicalización de los sectores más duros viene complejizando el trabajo parlamentario. Y eso que no es un año electoral.

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