El jaque de la reina y un sistema que no se ocupa de lo importante

El jaque de la reina y un sistema que no se ocupa de lo importante

Todo el andamiaje institucional de Mendoza funcionó a la perfección para resolver si una "reina" puede ser "reina". Tres de los hombres más poderosos y que tienen en su órbita una pata fundamental de la seguridad, se ocupan del jaque que les hizo una reina.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

Omar Palermo, Mario Adaro y José Valerio son tres hombres que están en el selecto grupo de las personas de mayor poder de Mendoza. También, claro, de mayor responsabilidad. Son ministros de la Suprema Corte e integran la sala penal de ese tribunal. En una provincia que no tiene casación son, por ejemplo, la última garantía de que no haya personas privadas de la libertad de manera arbitraria o, por el contrario, advertir si hay libres personas que lo son. Nada más y nada menos: tienen en sus manos la libertad de las personas. 

Tienen una función de "supervisión" de la política criminal a través de sus decisiones; políticas que tienen además al Ministerio Público Fiscal y al Ministerio de Seguridad como ejecutores de primer orden. Palermo, Adaro y Valerio son, por eso, de las tres personas más importantes de la provincia y también están entre las mejores pagas del Estado, con salarios por encima del medio millón de pesos debido a la carga que tienen. Además, sobre sí pesan también todos los conflictos laborales en una provincia con muchos conflictos laborales. 

Trabajo no les falta y muchas veces hay mora. Sin embargo, los tres jueces más importantes de la provincia tienen un tema entre manos que, dado el contexto, trasluce la realidad institucional de la provincia. Adaro, Palermo y Valerio deben decidir de manera veloz si una reina "informal" de la Vendimia puede participar del concurso nacional. Para algún lector desprevenido: no se trata de una monarquía real, de una instancia institucional; sino de una elección de belleza con gran arraigo cultural en la historia de la provincia, pero sin ningún rol fundamental. Solo vincula a la reina con el Estado un contrato como empleada por un año y el compromiso de viajar y participar en la promoción turística de la provincia. 

No solo se insumen las "horas de trabajo" de los hombres que más ganan en la provincia, sino de todos su asesores (relatores, secretarios, etc.) y ya pasó lo mismo con Fiscalía de Estado, que tiene un estatus administrativo similar. Antes, el debate pasó por la propia Vendimia y el Concejo Deliberante de Guaymallén.

Los integrantes de la Sala 2 de la Corte fallarán este viernes sobre la medida cautelar presentada por la Corenave, una organización formada por ex reinas que representa, por decirlo de algún modo, la defensa corporativa del sector y el resguardo emotivo por las vendimias vividas. La Corte va a resolver esa medida precautoria con una celeridad particular. Es la misma Sala (con otros integrantes) que tardó una década en resolver, por ejemplo, si la ley 7722 era constitucional, o que debe decidir, también una década después, si hubo corrupción en la entrega de permisos de agua potable, que debe decidir si las condenas a perpetua surgidas de los juicios por jurado son justas. 

El enorme gasto de energía para resolver si una "reina" es "reina" tiene varios mensajes ocultos y no es culpa de la joven que defiende su interés, menos de quienes consideran trascendente mantener esa tradición algo fuera de moda. Uno de esos mensajes es que para temas menos importantes, los canales institucionales funcionan, pues llegó a la Corte en tiempo récord, luego de pasar el resto de los pasos. No ocurre lo mismo con temas más ásperos, como casos en los que se sospecha de corrupción, abusos o si hay personas relevantes vinculadas. El otro dato es que en Mendoza la política no puede resolver nada por sí sola, ni siquiera si a esta altura aún debe o no mantenerse un concurso en el que se resaltan como valores los estereotipos de belleza. No es culpa de la Corte que todo llegue a la Corte. La política ha perdido el músculo de resolver; de pelear y acordar; de argumentar y promover el bien común. Sea un hecho cultural y tradicional (acá tomamos a la cultura y la tradición como algo dinámico y no estático, pues las rigideces solo promueven la censura, la exclusión y la falta de apertura); como instancias profundas como fue la reelección de los intendentes. 

Palermo, Adaro y Valerio se ocupan de la elección de la reina de Guaymallén en una provincia que tiene problemas con la seguridad en varios frentes. Desde lo institucional hubo un cambio intempestivo en la jefatura de Policía, que debió asumir mientras estaba de vacaciones, y no está claro si el nuevo jefe tiene un plan distinto o no. En lo criminal, hay delitos relacionados con el crimen organizado de baja monta (al menos por ahora) y una sensación de impunidad, una ostentación sin pudor, del manejo de armas que sorprende: balaceras en los barrios, muertes y heridos. Señales de descontrol interno, que permitieron que haya un asesinato en una comisaría. Y delitos comunes que generan una sensación de inseguridad cotidiana. 

La reina hizo jaque.

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