El kirchnerismo duro aumenta su preocupación por el futuro económico

El kirchnerismo duro aumenta su preocupación por el futuro económico

El economista consultado permanentemente por Cristina Fernández de Kirchner, Hernán Letcher, que varias veces fue mencionado para asumir algún cargo ejecutivo, alertó sobre los problemas que tendrá la economía argentina a pesar de cumplir con el FMI. Alertó que si no se cumple, "todo puede ser peor"

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

En un informe relacionado con el cumplimiento de las metas previstas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Hernán Letcher, uno de los economistas más alineados al Instituto Patria y de consulta permanente de la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, dijo que “no baja la inflación” y en caso de incumplirse desataría una “crisis financiera aún mayor”.

Tras criticar duramente la actitud del FMI por haber dado un crédito excepcional a la Argentina durante el Gobierno de Mauricio Macri, y que esas condiciones no se repitieron a la hora de renegociar esa deuda, en todo momento el economista deja en claro que los ministros que sucedieron a Martín Guzmán hicieron importantes esfuerzos para acomodar la relación de ingresos y egresos para cumplir con los requisitos de los acuerdos firmados con el organismo internacional de crédito.

En un extenso informe del Centro Economía Política Argentina, CEPA, Letcher reconoció que la gestión de Silvina Batakis frenó la inercia y el actual ministro Sergio Massa se encamina a cumplir con las metas pre fijadas en el acuerdo rechazado por el hijo de los dos presidentes, Máximo Kirchner.

Tras considerar que se logró cumplir “por escaso margen”, ya que se reasignó “la descomposición trimestral” pasando lo programado para el segundo trimestre al tercero, lo cual generará “más dificultades para los meses que siguen”.

“Se recalculó el PBI nominal con una inflación superior a la proyectada, lo cual modifica, por ende, el déficit objetivo medido en pesos corrientes. Se 'patearon' todos los pagos de caja, generando un salto importante en la deuda flotante, permitiendo cumplir la meta (que se mide en base caja)”, informó Letcher, para quien “estas herramientas permitieron salvar la meta del segundo trimestre, pero dejaron serios problemas para los trimestres siguientes”.

En varios pasajes de su extenso informe, el economista, que también tiene una mirada política más cercana a lo que piensa en privado Axel Kicillof a lo que ejecuta Massa y no tenía ningún punto de conexión con lo que hizo Guzmán, Letcher deja en claro que el postergar los pagos y realizar compensaciones de gastos e ingresos generarán problemas muy importantes a futuro.

“La medición del déficit por parte del FMI se realiza sobre el saldo de base caja. Esto implica que, si el Gobierno devenga un gasto, pero no lo paga efectivamente, dicho gasto no tiene impacto en la meta fiscal. A fin de evitar que el Gobierno abuse de esta herramienta para cumplir la meta de déficit (base caja), el acuerdo establece un límite a la deuda flotante del Estado, que no es otra cosa que el stock acumulado de todo el gasto que se devengó, pero aún no se pagó”, informó.

En el último párrafo de un estudio que desarrolló en siete páginas, que lee la vicepresidenta de la Nación casi antes que nadie, Letcher fue taxativo. “En lo operativo, y como fue desarrollado en el informe, la segunda revisión nos ubica en un escenario de descalce peligroso”, típico de las Facilidades Extendidas.

Argentina pagó los vencimientos del tercer trimestre con reservas propias y recién recuperará esos dólares el 7 de octubre, cuando el board del FMI apruebe el desembolso de la segunda revisión. Con la tercera revisión, sucederá algo parecido: el staff analizará los criterios a partir del 10 de diciembre de este año, por lo que el desembolso por más de US$5.700 millones se recuperaría recién en 2024 (nuevamente el país deberá pagarle al organismo US$5.600 millones con reservas propias).

En este sentido, el buffer otorgado por el FMI para este descalce debería ser siempre acompañado con reservas netas propias para evitar quedar en valores negativos durante los pagos. Si bien no es más que un descalce operativo, el mercado puede aprovechar esa ventana temporal para presionar al Gobierno por una devaluación, por lo que contar con reservas extras al colchón del FMI sería de vital importancia. En los meses que siguen, el cumplimiento de las metas del último trimestre del año reviste nuevamente un carácter desafiante: Argentina deberá continuar reduciendo la inercia fiscal (ya a un nivel más acelerado), moderando la emisión monetaria y acumulando reservas (otros US$1.700 millones)”, explicó.

"La evolución de las variables macro hace dos meses eran incumplibles pero ahora, con esfuerzo, quedan claramente probable y también se está dando un importante aumento de las personas que ingresaron al mercado laboral a pesar que en sus ingresos sí perdieron con respecto a la inflación", le dijo a MDZ Letcher, para quien, al igual que lo que decía Máximo Kirchner, fue el ministro Guzmán quien abusó de las postergaciones y reducción de pagos para cumplir con el FMI y que eso le acotó el margen al ministro Massa y eso no podrá usarse en el futuro, y el recorte de gastos será inexorable. 

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