Daño colateral: los efectos en cadena que puede tener el default y la falta de acuerdo con el FMI

Daño colateral: los efectos en cadena que puede tener el default y la falta de acuerdo con el FMI

La situación financiera inquieta a todos. Restricción de acceso al crédito, problemas para pagar deudas en dólares y hasta freno de obras podrían ser algunas de las consecuencias de la cesación de pagos si no se cumplen con las obligaciones.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La situación financiera de Argentina inquieta. Las dudas sobre el pago y la renegociación con el FMI mantiene en vilo no solo al Gobierno nacional, sino a todos los gobernadores y a los empresarios. Es que los efectos colaterales de la caída de la renegociación o el default pueden llegar a todos los niveles. Falta de divisas, complicaciones con organismos bilaterales e inestabilidad financiera general son algunas de las consecuencias que puede tener una eventual cesación de pagos, aún cuando internamente hay un nivel de liquidez suficiente como para buscar "refinanciar" deudas locales. 

El Gobierno nacional hizo tímidos intentos para conseguir el apoyo de la oposición en la renegociación de la deuda. Luego de idas y vueltas, que rozaron el absurdo, se frustró el encuentro entre los líderes de Juntos por el Cambio y el ministro Martín Guzmán. Los gobernadores, entre ellos Suarez, tienen una visión menos belicosa de la relación porque saben que el contexto solo puede empeorar con la falta de acuerdo. 

Si no se cumple con el pago al FMI, Argentina entraría en cesación de pagos, pero no necesariamente ocurriría lo mismo con las deudas de las provincias. De hecho ya pasó: en 2002 Argentina dejó de pagar la deuda, pero hubo provincias, como Mendoza, que no entraron en default. Sin embargo, hay consecuencias que no se pueden evitar en una situación así. Una de ellas es el cierre total del mercado de capitales en el exterior, algo que en realidad ya ocurre de hecho desde 2018. Si fuera necesario refinanciar deuda en el exterior o salir a buscar recursos, sería casi imposible. En el caso del mercado de capitales local, la situación es distinta y corre por otra vía. 

El problema puede extenderse a los organismos de crédito que sí tienen mucho vínculo con las provincias y que son la única vía de financiamiento para obras de gran magnitud. Es lo que ocurre con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo. Ese organismo tiene una composición similar al FMI y una ruptura con uno puede afectar al otro y, así, el acceso a nuevas líneas de crédito para obras. Para Mendoza sería un golpe duro. Aunque las obras son provinciales, la Nación siempre debe mediar para autorizar y vincular los créditos del BID y otros organismos. 

Sin embargo lo que más preocupa en las provincias es el agotamiento de las reservas. Es que todos los pagos de deudas en monda extranjera depende del acceso al mercado oficial y, de esa manera, a los dólares del Banco Central. Si el Central no tiene dólares para vender, puede afectar al Estado nacional, a las provincias y a las empresas que tienen obligaciones en el exterior. 

Mendoza reestructuró la deuda en dólares que tenía y que ponía como plazo de vencimiento el año 2025. Esas obligaciones se postergaron hasta 2029, por un total de 590 millones de dólares. 

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