A 25 años del crimen: los detalles de la investigación y la deuda con José Luis Cabezas

A 25 años del crimen: los detalles de la investigación y la deuda con José Luis Cabezas

Pasaron muchos años pero la pasión por la verdad y por Justicia es la misma. El abogado Alejandro Vecchi representa a la familia Cabezas desde el crimen de José Luis. Revive en esta entrevista los momentos más álgidos de la investigación y reflexiona sobre este aniversario.

Lourdes Marchese

Lourdes Marchese

Veinticinco años en el calendario pueden parecer mucho o poco, es un cuarto de siglo. Mañana se cumplirán veinticinco del atentado a la libertad de expresión, del atentado al periodismo: se conmemora un nuevo aniversario del brutal asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas

Alejandro Vecchi actuó en la causa como abogado querellante por la familia Cabezas. Se enfrentó a las mafias y trabajó sin descanso día y noche para lograr la condena de los asesinos. Además de abogado, fue un espacio de contención para Norma y José, los padres de José Luis.

A veces es difícil entrevistar a la persona con quien trabajaste, la que te introdujo en el mundo del derecho, con la que compartiste esas vivencias buenas y malas en en marco de la investigación. Pero consideré que valía la pena hablar con él, a horas de un nuevo nuevo aniversario del asesinato, aquel 25 de enero de 1997, porque en definitiva fue una pieza importante para llegar a la verdad.

Alejandro Vecchi, abogado de la familia Cabezas.

¿Cómo llegaste a la causa Cabezas?

Por mi gran amigo Mauro Viale, él me invito a un programa de televisión para hablar de otro tema que había ocurrido en esos días, de un cuádruple homicidio culposo, y ahí los familiares de Cabezas me conocieron, luego me llevaron a hablar con José, Norma y Gladys, y ellos me presentaron a la esposa de José Luis y mamá de sus dos hijos. Desde allí fui abogado de todos. Desde ese día y hasta hoy los represento.

¿Cambió tu vida ser el abogado de la familia Cabezas?

Mi vida cambio totalmente de acuerdo a como venía ejerciendo la profesión, porque la causa criminal que sucedió con el crimen de Cabezas fue única, irrepetible, internacional, con actos típicos de terrorismo (desde el punto de vista de causar terror en la población y sobre todo en el periodismo), y porque el desafío de intervenir en una causa donde podía perder mi libertad y mi patrimonio, existían. Involucrados todos los servicios de inteligencia del país, ejercito, marina, aeronáutica, SIDE, Policía de la Provincia de Buenos Aires, Policía Federal, las fiscalías criminales departamentales, se anunciaba un fracaso casi seguro. Era una causa para fracasar, para no encontrar a nadie, para asistir expectante ante la derrota del poder contra la razón y la verdad. Ese era el panorama. Terrible, desesperante, tétrico. 

La familia tuvo un coraje sin igual, inédito. No existen antecedentes de una investigación y condena en el crimen de un reportero gráfico en la República Argentina como el Caso Cabezas. Cruzó todos los poderes, político, empresario, sindical, eclesiástico, militar y corporativo en general. Todos. Lo más probable, como abogado querellante contra todos estos gigantes, era terminar muerto o con mucha suerte preso con prisión perpetua por alguna causa armada por los mismos asesinos o sus cínicos colaboradores. Causa falsa en general, por ejemplo, narcotráfico, trata de personas, abuso sexual, robo de bebés, etc. Elementos humanos y logísticos les sobraban. Intentaron por todos los medios neutralizarme y neutralizar y amedrentar a la familia, la familia siempre me apoyo y yo obvio a ellos.

Soy testigo de amenazas sufridas en el curso de la investigación. ¿Alguna vez temiste por tu vida?

Durante la investigación del crimen, varias veces debimos mudar nuestras oficinas. Era casi imposible saber dónde recopilábamos el material ya que a veces hasta lo teníamos en camionetas o autos, a veces en la casa de Gladys o de Norma y José. Nombres y domicilios de testigos, fotos, declaraciones, cuestiones de otras causas a las que ayudaba la familia Cabezas con Gladys. Una vez entraron a nuestras oficinas que estaban totalmente ocultas al público, durante un fin de semana, nos llevaron los discos rígidos, se llevaron carpetas, y nos dejaron una inscripción en una pared bastante intimidatoria. 

Fue una mezcla de temor, inseguridad, sensación de vulnerabilidad y de estar muy expuesto. Muchas veces se siente temor por uno y sobre todo por los que dependen de uno. Siempre trabaje en equipo, y justamente vos como parte de mi equipo, eras parte de esas personas por las que yo me sentía responsable de responder. Todo mi equipo sufrió intimidaciones, amenazas, extorsiones, calumnias e injurias y todo tipo de agravio desde medios de comunicación afines al yabranismo. Yabrán me persiguió personal y penalmente en varias causas armadas y nos hicieron varios tipos de operaciones de inteligencia para desacreditarnos y apartarnos de la causa. No lo lograron, y eso quedo a la vista. Pero, en ese momento, vivíamos esperando cuál iba a ser el nuevo ataque. Un gran investigador inglés dijo “no se limpia una cloaca sin salir manchado”.

¿Creés que hubo errores en la investigación?

Hay que precisar qué es un error. Si por un error se considera que investigaron pistas que no llevaron a nada, estamos en un mal camino. Al juez le tiraron más de 50 pistas falsas, más de 100 testigos falsos, mentirosos patológicos y de los otros, mitómanos, especuladores, cazadores de recompensas de los asesinos, policías corruptos, personas que pertenecían a la más alta esfera de la Justicia y a las altas esferas de la política. Si no hubiera perdido todo ese tiempo en esas operaciones, Yabrán hubiera sido detenido a pocos meses del crimen, cuando se lo pedimos con la familia Cabezas, el 20.6.97. Tuvo que esperar hasta el 16.5.98, perdió casi un año. O lo ganó según como se lo vea, porque recién en el mes de mayo de 1998, Silvia Belawski declaró y reconoció que su esposo había sido contratado por Yabrán. Si por error se considera que el perito médico legista de oficio hizo una autopsia trucha, entonces estamos en lo cierto. Esa pericia fue armada para involucrar a perejiles, a inocentes del crimen y desarticular y obstaculizar cualquier otra pista, pero principalmente la de Yabrán.

En aquel tiempo tuviste la posibilidad de cruzarte a Alfredo Yabrán en Tribunales. ¿Recordás la sensación que tuviste al verlo?

Yabrán fue a declarar a Dolores en calidad de testigo, y arribo a Dolores como si fuera un Rock Star. Habló y se dirigió a todos, y conversó con todos los presentes en la audiencia. Saludaba y pretendía agradar y ser simpático con gestos de aparente empatía con quien estuviera conversando. Fue muy distinta la percepción, por ejemplo para mí, cuando ya estaba convencido de lo que había hecho. Tuve la sensación de que no iba a pasar mucho tiempo hasta que consiguiéramos las pruebas y pudiéramos hacerlo detener como responsable del crimen. Eso paso casi un año después.

Hoy todos los asesinos gozan de libertad. ¿Hubo justicia?

Claro que hubo Justicia. Hubo investigación, sentencia y condenados, todos a perpetua. Hasta ahí llego nuestra pretensión y se hizo justicia. Toda la familia lo vivió así, sabiendo que faltaban sujetos y que no estaban todos, pero los que estaban, eran. El mamarracho sucedió después. Casación bajando penas, los tribunales superiores tardando muchísimos años para revocar y dejar firme la sentencia definitiva, eso fue impresentable, inexplicable. Injusto, muy injusto. No obstante, estuvimos sin pausa trabajando y luchando con Gladys y por ella la representación de toda la familia, tanto en sede penal como civil para lograr justicia criminal y reparativa.

¿Cómo fue desentrañar las mafias enquistadas, la connivencia policial y el poder de turno?

No desentrañamos nada más que lo que tenía que ver con el crimen. Ha quedado una deuda permanente con José Luis Cabezas, porque él fue a pagar con su vida, querer mostrarle el rostro y permitir contarle a los ciudadanos, a la opinión pública quien era Yabrán y su entorno. Esas organizaciones siguen vigentes, con otros nombres, con otros testaferros, con otros negociados, con otros representantes del poder. Lo que está pasando en el país hoy, con las mafias del narcotráfico que controlan organizaciones con jueces y fiscales que incluso están investigados y algunos hasta condenados, es la maquinaria que encontró José Luis, con la que choco sin saberlo claro, en lo que hace a la matriz, ayer y hoy, igual. 

Siempre está la política que conoce, la Justicia que sabe y no actúa, los organismos de control que son cooptados por la mafia y permiten mediante coimas la producción del delito, el lavado de activos, y el vuelco de las utilidades de los negocios sucios al circuito legal. Es la matriz, es el mecanismo como dice el protagonista en la serie “El mecanismo”. Es la maquinaria y al que se opone se lo castiga. En México están más avanzados en estos siniestros asesinatos como el de José Luis. La frase es “plata o bala”, o se acepta la coima o se mata al sujeto.

¿Qué reflexión te merecen estos 25 años?

Cada año es igual, cada año hay una nueva lucha, la hermana Gladys siempre tiene algún motivo para agarrar de vuelta la bandera y salir a patrullar en busca de responder a agresiones nuevas, ingeniosas, como las que tienen los asesinos. Todos los 25 son un momento de reflexión para la familia, de recordar cosas lindas y feas, y de renovar la lucha por una verdadera justicia para José Luis. Escribí dos libros para él y, en el fondo, sigo repitiendo lo mismo: justicia para José Luis Cabezas, pero justicia plena, no solo para quienes lo mataron, sino “para lo que lo mató”, el mecanismo, un monstruo mucho más grande y que goza impunidad.

¿Habrá un nuevo homenaje mañana?

Desde los primeros días del mes de enero estoy fuera del país ignorando si podre participar este año, pero Gladys, la hermana, ya me hizo saber que organizara dos eventos como todos los años. De todos modos, siempre estoy con mi corazón, donde se nombre a José Luis y será una tranquilidad espiritual saber que muchas almas este 25 de enero de 2022, recordando lo que ocurrió aquel enero de 1997 reclamaran todas juntas: “No se olviden de José Luis Cabezas”.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?