La peligrosa provocación Nacional y Popular

La peligrosa provocación Nacional y Popular

El autor del artículo carga duramente contra el presidente Alberto Fernández por sus reflexiones sobre el alto nivel inflacionario que se registró en el 2021 y el viaje de Luana Volnovich a las playas paradisíacas de Holbox. "Dejen de decir nacional y popular", dispara.

Alejandro Cazabán

Si hay algo que dejó de existir como categoría o espacio social en el mundo occidental, son los partidos políticos. Hoy, por suerte, los ciudadanos elegimos candidatos o candidatas que mejor representan nuestro momento y valores al instante de votar y son variados los elementos que llevan a esa elección. Pero el que menos peso tiene es el partido político. Un ejemplo de ello es que cualquiera usa las consignas del otro de antaño -o un poco más modernas- y no pasa nada. Ni debe pasar. Las ideologías han sido arrasadas por la realidad.

Al escribir estas líneas, existen dos hechos nuevos (todos los días desde que comenzó el nuevo gobierno aparecen otros) que realmente son provocaciones directas a los argentinos, a su inteligencia, a su esfuerzo cotidiano heroico para sobrevivir, a su paz personal y familiar. Me refiero a las palabras de Alberto Fernández en relación a la inflación del año 2021 (50,9%) y al viaje al exterior de una funcionaria directora nacional del PAMI.

En referencia a Alberto Fernández, genera duda si sus dichos “esperemos que esta senda descendente se sostenga” son producto de la estupidez o de la soberbia ya ciega e inhumana que despliega a diario. O quizás una mezcla de ambos productos. Es inadmisible que haga ese análisis quien debería dirigir los destinos de nuestro país. A pocos metros del lugar donde habló comienza la realidad real  que los fríos números señalan como 50% de pobreza e indigencia y en aumento, extendida en todo el país, que creo no conoce. ¿De que senda habla? ¿A que esfuerzo se refiere?.

A este mismo presidente, mientras nos provoca con esa frase idiota, se “le escapa” de las narices unos de los responsables del atentado a la AMIA. Esa senda, ya no tan oculta, sí es la que ha decido seguir, apoyar, es decir, aliarse con gobiernos llenos de asesinos y violadores sistemáticos de cuanto derecho humano exista.

Eso sí, si una persona de esa otra argentina (la que no ve ni le interesa) roba una bicicleta, allí cae todo el show mediático y judicial para condenarlo y la sociedad “entienda” que no se puede violar la ley, salvo que sea alguien con poder (y aquí no hay distinción de color político) donde aparecerán fórmulas jurídicas para evitar el castigo.

El otro hecho, el viaje al caribe de Volnovich. En lo personal, que es irrelevante, creo que quien pueda, puede viajar a donde le plazca. Ahora bien, si estoy "militando" un supuesto plan de gobierno que me dice que diga "no hay que comer queso" y cuando tengo un recreo me paseo con sandwich de queso delante de todos -incluso los que ni siquiera tienen un pedazo de pan para comer- lo menos que debo pensar que es otra provocación, llena de soberbia e impunidad. Todo esto ocurre mientras la Argentina se cae a pedazos y lo peor y más indignante es que no va a pasar nada.

La consigna es, esto es un “gobierno nacional y popular”. Las tulipas. Lo que es ya un doloroso fenómeno nacional y popular es la pobreza, la niñez en estado de desnutrición con daños irreversibles, el narco menudeo como medio de vida en los sectores más castigados, la presión ( o mejor dicho extorsión) impositiva a las empresas de cualquier tamaño para que dejen de crear empleo y riqueza, mayor inflación para 2022 y mucho ejemplos reales de decadencia.

Dentro de lo que llaman Partido Justicialista, silencio cómplice o por miedo. Cualquier versión es repudiable. ¿Qué están esperando a los que piensan distinto romper con todo esto y unirse con dirigentes de otros sectores y ofrecer un verdadero proyecto de país, aún cuando suponga un período de sacrificio pero hacia un horizonte mejor?

Hasta ahora, lo que podemos ver, es lo que el periodista Ernesto Tenembaum señalaba en una nota periodística que "el gran consenso argentino es que la culpa la tiene el otro. Han vivido de esa idea. Les ha ido bien, aunque al país no tanto. Es un gran negocio esa idea para muchas personas". Es hora de rechazar estas provocaciones diarias y ponerse a trabajar de verdad en un proyecto de país.

Y al menos por unos años, hasta que la pobreza y la inflación sean una anécdota en nuestro querido país, dejen de decir nacional y popular.

Por Alejandro Cazabán, Abogado.

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