La paradoja del Gobierno con la vacuna Sputnik V o cómo tirarse un tiro en el pie

La paradoja del Gobierno con la vacuna Sputnik V o cómo tirarse un tiro en el pie

El Gobierno apostó a la vacuna rusa Sputnik V y se ató de manos: primero millones de personas quedaron sin la segunda dosis y hubo que improvisar. Ahora, tendrán vedado el ingreso a muchos países del mundo.

MDZ Política

MDZ Política

La OMS (Organización Mundial de la Salud) no aprobó aún, y parece faltar tiempo para ello, la vacuna rusa Sputnik V. Lo mismo acontece con la Agencia Europea de Medicamentos EMA) y con el Centro para Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC). En el análisis de los protocolos de seguridad para la aprobación, se hallaron problemas para mitigar los riesgos de contaminación cruzada de las vacunas.

Esto acarrea un problema de casi imposible solución para los argentinos. El Gobierno tomó a la Sputnik V como el eje de la vacunación. Parecía la salvación, pero, como paradoja, terminó siendo un problema. Primero vinieron las dificultades para el cumplimiento para aplicar las segundas dosis. Ahora las restricciones que tendrán los 10.000.000 de argentinos que fueron inoculados por la vacuna rusa y que a partir de noviembre no podrían viajar a los EEUU o a la mayoría de los países europeos. 

Por la misma razón, surge un interrogante mayúsculo en cuanto a los funcionarios públicos, pues no se sabe cómo harán desde el presidente,  hasta cualquier funcionario de menor envergadura para trasladarse a los más importantes países del mundo si no poseen las vacunas que aquellos  validan. No se trata de traslados turísticos o de interés personal, sino de viajes vinculados a sus labores públicas y donde representan el interés o las necesidades del país. Claro, surge la posibilidad de que tengan alguna venia particular de los países anfitriones de los viajes por tratarse de funcionarios públicos.

La Sputnik fue la "salvación", pero terminó generando problemas. 

El dato es un ejemplo, uno más, de por qué la improvisación y la ceguera en la gestión pública se pagan a un precio elevado.

En la cruzada ideológica política  apostando a las vacunas rusas y chinas fundamentalmente, por encima del interés sanitario racional y general, hoy queda a la luz otro error en la forma en que se enfrentó la pandemia. Ciudadanos argentinos se ven imposibilitados de viajar por la ceguera y el fanatismo incomprensible de la gestión para enfrentar al covid. Y los mismos torpes funcionarios obstinados, limitan su propia gestión de los intereses públicos y son rehenes de su propia torpeza.

Esto no pueden arreglarlo con más clientelismo, dádivas o denostando a los países dominantes o a las fuerzas internacionales del mal. Simplemente se llama “tirarse un tiro en el pie”. El problema es que miles de argentinos inocentes son las víctimas y los intereses de la Nación también.  

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?