Qué hará Rodolfo Suarez para intentar que la tormenta pase rápido

Qué hará Rodolfo Suarez para intentar que la tormenta pase rápido

La divulgación de la forma en que se actualizaron los muertos por covid en Mendoza impactó al Gobierno. La apuesta es que la ministra Nadal explique las dudas ya que la estrategia de campaña oficialista estará basada en el buen manejo que, entienden, Suarez hizo de la pandemia.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Nadie dentro del Gobierno esperaba que sucediera lo que sucedió en el arranque de la campaña y la conmoción fue fuerte. Tanto es así, que a varios días ya de que se conociera la forma en que Mendoza viene actualizando en julio de este año la cantidad de muertos por coronavirus ocurrida en 2020, el impacto de esa revelación todavía continúa.

En su último libro, el politólogo Mario Riorda analizó la comunicación oficial en tiempos de la crisis sanitaria y le puso a su publicación un título que puede ajustarse a la realidad de Rodolfo Suarez por estos días: “Cualquiera tiene un plan hasta que te pegan en la cara”, reza la tapa. Y mucho de esto sucedió. Esos 304 muertos por covid que no fueron registrados en su momento y que aparecieron en este último mes que pasó, golpean a la principal estrategia electoral de Cambia Mendoza que era mostrar la forma en que desde acá se manejó la pandemia.

El Gobierno apuesta a convertir esta elección de medio término en algo más que eso. Quiere hacer en noviembre “la mejor elección del país” y poder exportar así el modelo de administración de Mendoza para que, entre otros fines, tome fuerza la figura de Alfredo Cornejo a nivel nacional. Tras el armado electoral del oficialismo quedó bastante claro cuál es el horizonte político del exgobernador. Será electo senador nacional, sin dudas, pero dentro de dos años es muy probable que vuelva a las urnas. Ser candidato a gobernador nuevamente es una de las alternativas. Aunque no está en el ánimo hoy esa vía: Cornejo entiende que cualquiera de las políticas para el desarrollo que se apliquen en Mendoza están sujetas a lo que se defina a nivel nacional en materia económica. Y cree estar seguro de que, para cambiar la realidad de la provincia, hay que cambiar antes la del país. Tendrá que hacer un largo, muy largo recorrido para ello y saltar antes varios obstáculos para llegar a esa candidatura. Que el PRO no le gane al radicalismo en la interna de Juntos en la provincia de Buenos Aires que se hará en septiembre, es el primero.

A este mismo plan de acción responde la candidatura suplente de Suarez que desencadenó un debate constitucional. Que no queden dudas: el gobernador figura allí para, eventualmente, reemplazarlo a Cornejo como parte del proyecto de poder trazado por los radicales. Si esa candidatura logrará cristalizarse o no, será cuestión de lo que defina la Justicia. Anabel Fernández Sagasti anticipó que el Frente de Todos no impugnará la postulación del gobernador  (“Quiero ganar en la cancha, no en el escritorio”, dijo), pero el frente Vamos Mendocinos sí lo hará y está previsto que lo hagan este lunes ante el juzgado de Walter Bento.

¿Afectará la imagen del Gobierno el retraso en la información de los muertos por covid? Se descuenta que sí, aunque el tema es saber en qué medida. Será difícil que se modifique el escenario de fuerte polarización en donde Cambia Mendoza podría llegar a sumar 44 puntos y el Frente de Todos dar la pelea para superar los 30, tal cual marcan las proyecciones actuales. Una fuerza está asomando otra vez en las encuestas: la Izquierda, sobre todo la figura de Noelia Barbeito, está redondeando los 7 puntos y aparece como la primera opción de quienes están buscando salir de la grieta. Pero además existe otro factor clave que puede contribuir para que la tormenta pase rápido para el Gobierno: el 90% de la gente tiene al tope de sus preocupaciones la inflación, el desempleo y la crisis económica. La pandemia, aparece recién detrás de todos estos ítems.

Un primer intento de reducción de daños de la crisis ya se notó este fin de semana cuando, desde calle Peltier, dejaron trascender que la ministra de Salud, Ana María Nadal, irá a la Legislatura a informar acerca de lo sucedido con las cifras de las muertes. Si va, no dirá mucho más de lo que ya se intentó explicar. Salud argumenta que, en definitiva, lo que ocurrió fue que el Gobierno terminó "barriendo" la información sobre todos los fallecimientos durante el 2020 y cruzando esos datos con los certificados de defunción para establecer efectivamente quienes habían perdido la vida como consecuencia del covid. Ese relevamiento era algo que se había acordado en el marco del Cofesa (Consejo Federal de Salud) entre la provincias y la Nación y, se defiende el Ejecutivo, Mendoza ejecutó de manera más eficiente que el resto.

El peronismo tratará de hacerla tropezar a la ministra con la intención de que admita que se buscaron ocultar las cifras reales del coronavirus, como vienen denunciando desde hace meses. Aquí se anticipa un tironeo por los tiempos. El FdT pretende que Nadal concurra a dar explicaciones antes del miércoles, pero el oficialismo no muestra tanto apuro.

Hablando del tiempo. Si es que hay una estrategia de Suarez para salir de este problema, precisamente es que pasen los días y la cuestión se vaya diluyendo de la agenda. Corre con la ventaja de que el tema explotó en el arranque y no en el final de la campaña. Y hubiera existido otra vía, aunque de imposible cumplimiento a esta altura. Hay quienes sostienen que el gobernador no estaba al tanto de que el ministerio estaba “peinando” los datos de los fallecimientos y cuentan que, de haberse enterado, Suarez hubiera instruido para que esa información no se actualice de la manera en que se hizo.

Cerrando con Riorda. Para el especialista la comunicación de riesgo es “pura probabilidad y apunta a generar un alerta, una concientización frente a amenazas y vulnerabilidades con un único intento que es modificar hábitos y conductas para que las personas no estén tan expuestas a ese nivel de vulnerabilidad”. Pero en la Argentina “esta confusión trajo algunos problemas de gestión porque los personalismos se mostraron en un difícil límite entre el éxito y el exitismo”. Hubo en los dirigentes del país – entiende - un liderazgo en un tono triunfante peligroso “como un domador exitoso de una bestia incontrolable que, en vez de generar concientización del riesgo y construir socialmente esa percepción, se autocelebraba y se muestra como liderazgo modelo para gestionar la crisis. Les gustó mucho militar la crisis cuando la fragilidad sanitaria era evidente”, sintetizó.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?