El incómodo rol que tendrán algunos funcionarios con la estatización de IMPSA

El incómodo rol que tendrán algunos funcionarios con la estatización de IMPSA

Con la estatización de IMPSA hay funcionarios del Gobierno que tendrán un doble rol en la licitación de Portezuelo del Viento por ser parte del poder concedente y de la empresa interesada. El problema del elevado precio de la obra que aún no se define.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La estatización de IMPSA (que incluye a la empresa y sus problemas) genera algunas dudas que van más allá de la épica y la nostalgia que tuvo el acto de ayer. Uno de ellas es la confusión de roles que ahora tienen los funcionarios políticos que estarán de los dos lados del mostrador y cuyos roles cruzados pueden afectar otros procesos. Es lo que ocurre, por ejemplo, con Portezuelo del Viento, la licitación más grande de la historia de Mendoza y que está trabada en un dilema por el precio elevado que presentó el único oferente. 

IMPSA integra el consorcio que busca construir la obra. Ayer el Gobierno confirmó que el representante de Mendoza en IMPSA será Pablo Magistocchi, el presidente de EMESA, la empresa provincial de energía. El problema es que Magistocchi es una pieza fundamental en Portezuelo del Viento, pero del lado del poder concedente. Tanto, que diseñó parte de los pliegos e integra la comisión que analiza la adjudicación de la obra. Es decir que debe evaluar si la propuesta del consorcio Malal Hue es conveniente, si tiene precios elevados, si responde a las exigencias técnicas o no. Ahora como director de IMPSA Magistocchi también es parte de la empresa al que debe controlar. La empresa metalúrgica es el "líder espiritual" del consorcio Malal Hue y participa en un 22% en ese grupo. El resto lo forman CEOSA (con el 16%), Obras Andinas (con otro 16%) y la china Sinohydro, que es el líder en los papeles del consorcio. Ayer en el acto de estatización estuvieron presentes los responsables de los socios de IMPSA en ese proyecto. 

El choque de intereses tiene su primer hito. Hace unos días fue Magistocchi quien firmó una nota en la que se solicita a Malal Hue una mejora de la oferta presentada porque el precio es muy elevado. El titular de EMESA es parte de la comisión de Seguimiento y Evaluación de Ofertas de Portezuelo y por eso elevó el pedido al Ministerio de Infraestructura para que lo envía a la UTE de la que ahora es parte. Magistocchi pide que se "arbitren los medios necesarios para requerir a la UT oferente Malal - Hue a fin de requerir la mejora solicitada", dice el funcionario. Portezuelo tiene un presupuesto oficial de 860 millones de dólares. Sin embargo el único oferente presentó 6 alternativas y todas están por encima de ese plan y superan los 1000 millones de dólares. El pedido de Magistocchi fue enviado directamente a ejecutivos de IMPSA, sus nuevos colegas. 

Por eso el pedido de mejora. El proceso iniciado es extraño, según explican, para una licitación donde hay un solo oferente. Es que la mejora de oferta es un método previsto en la ley que se usa cuando hay más oferentes y se busca bajar precios por competencia. Es lo que pasó con la represa El Tambolar, de San Juan, donde el precio por el que se adjudicó es mucho menor al originalmente ofertado.

El consorcio tiene tiempo hasta el 16 de junio para dar respuesta. Allí, según el modelo presentado, debe informar el porcentaje de descuento que hace en base a las otras ofertas. Pero hay varios problemas en el medio. Uno de ellos es que el descuento deseado es tan elevado que puede generar alertas. O por la diferencia con la oferta inicial, o porque la empresa no lo realice. La Nación enviará 1.023 millones de dólares para la construcción. Pero aún no hay certezas de si esa plata alcanza

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