Estatización de IMPSA: la nostalgia y un "mazazo" a la historia de Mendoza

Estatización de IMPSA: la nostalgia y un "mazazo" a la historia de Mendoza

El acto de estatización de IMPSA fue uno de los hechos políticos del año y marcó una bisagra. Para muchos, es un golpe al orgullo de la provincia porque implica la decadencia de una empresa que fue líder mundial.

MDZ Política

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Una charla de amigos entre dos setentones. Uno jubilado, pero lúcido e interesado por los debates públicos. El otro la pelea entre el retiro y “mantenerse activo” para sentir el interés diario y vital de estar presente. Cafés varios acompañaban la tarde fría y destemplada. El prólogo habían sido las redes sociales y mensajes que para dos veteranos inquietos llamaban a una reflexión crítica: “La mayoría de lo escrito en ellas son noticias falsas, injurias, agravios, ataques, amenazas veladas y demás delicias”, señaló el jubilado. El silencio, con asentimiento gestual del acompañante, fue el signo de aprobación y concordancia. Pero el motivo de la reunión y lo que los apuraba e interesaba era el acto de estatización de IMPSA, uno de los hechos políticos más trascendentes de los últimos años.

Melancólico, desencantado; casi enojado uno de ellos sentenció: el evento político, económico, institucional y social del otro día fue un mazazo a la historia, a lo que fue una empresa importante con proyección internacional. También un golpe a la misma Mendoza. Sobre el cadáver de la vieja gran e innovadora empresa tecnológica de energía se entremezclaban funcionarios nacionales y provinciales, representantes de quienes aportaron la insignificancia de 20.000.000 de dólares para quedarse con el control de la empresa. Alrededor había intendentes y dirigentes políticos de diferentes partidos, también empresarios interesados en que resucite a toda costa, más los invitados de siempre a este tipo de eventos.

Enrique Pescarmona, el hombre que llevó a IMPSA al mundo. 

Enrique Pescarmona llevó a IMPSA a un nivel de excelencia indiscutible desde su personalidad única. Apasionado, innovador, arriesgado, de personalidad avasallante y de carácter contradictorio. Afable inesperado, pero también impulsivo y tajante en sus apreciaciones. Amigo hasta los tuétanos o indiferente extremo. Pero siempre creando, soñando sin cansancio, arriesgando en exceso y también con vocación e inteligencia, capacitando a miles de ingenieros y técnicos mendocinos. Aportando trabajo a cientos de empresas pymes. Fue el primero en tener profesionales en China. “Ahí está gran parte del futuro del mundo”, decía con asiduidad.

De mente libre y sin límites, también tomando decisiones erradas y de mal resultado casi cantado (como el caso de su relación con Venezuela), siempre puso a IMPSA en situaciones de competencia extrema, que por su propia actividad necesitaba de crédito externo. Realidades complejas para una empresa dependiente del riesgo creciente de una Argentina en continua caída.

Al fallar lo externo y no tener obras en el propio país, por exclusión injustificada en algunos casos y por errores y faltas propias en otros, la empresa se fue encaminando a un destino de insolvencia insalvable. En el medio, los problemas derivados de la corrupción descritos en los “cuadernos de Centeno”, aceleraron la caída. Con acreencias incobrables, con deudas impagas, con escaso capital de trabajo, sin obras en el futuro inmediato y con la dureza de los acreedores, especialmente el BID, la otrora gran empresa señera entró en la recta final. Pero al decir de propios y extraños, no merecía este final.

En el acto hubo de todo, pero muchos referentes de IMPSA ya no están en la empresa.

El día formal de la estatización muchas de las personas clave de la empresa ya no estaban. La mayoría de ingenieros y personal técnico calificado hacía tiempo habían partido en busca de mejor futuro. “¿De qué se reían algunos de los participantes al acto?”, señaló uno de los contertulios. “Era día de tristeza y recogimiento”, respondió el otro. “Muchos buitres sobrevolando”, agregó.

 

Políticos y empresarios rodearon el acto de "capitalización" de IMPSA

Aún en los velorios se hacen chistes. Pueda que el futuro ilumine a los burócratas de siempre que, prestos, asumieron la conducción de la nueva incursión estatal, en este caso de la Nación y de la Provincia. Acompañan algunos históricos de la institución, como Jaime Aguiló, ya con edad de retiro y los anhelos de miles de mendocinos en que el experimento no fracase. Solo queda la remembranza de la orgullosa e intrépida empresa mendocina, que recorría el mundo con ímpetu, esperanza y muchas veces con los ojos vendados y la mano férrea de Enrique. “Final indeseado y nostalgia por una parte de Mendoza, que ya no está y es muy difícil que vuelva”, expresó como cierre uno de los interlocutores. Ensimismados, enfrentaron el frío de la tarde que caía, con la tristeza y la añoranza como pesada mochila sobre sus hombros.

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