Menos casos, pero más camas ocupadas y nuevas cepas: qué datos preocupan para analizar la situación sanitaria

Menos casos, pero más camas ocupadas y nuevas cepas: qué datos preocupan para analizar la situación sanitaria

Esperarán para evaluar el impacto de las nuevas medidas antes de tomar decisiones. Notan un amesetamiento de los contagios, pero no baja la ocupación de camas. El Gobierno expande la estrategia de vacunación, pero dudan que las dosis alcancen. Por qué las próximas semanas son clave.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La pandemia ha servido para aprender, descubrir y revelar problemas estructurales y realidades dramáticas que estaban tapadas. Un catalizador. Es noticia que los niños pasan penurias en las escuelas, pero mucho más en sus casas. También que Mendoza es mucho más frágil de lo que se creía a nivel económico y social. Y, sobre todo, que no hay bases para lograr acuerdos que permitan construir un camino. Prima, sobre todo, la verborragia destructiva ante la construcción colectiva.

Ocurre con la tensión sobre las clases presenciales, donde todos tendrán razón en algún momento. Puede que el gobierno provincial haya acertado en no suspender por completo las clases presenciales aún. Pero también es probable que deba hacerlo más adelante o tanga que adelantar las vacaciones como pasó en 2009 con la crisis por la gripe A. Puede que la Nación se haya apresurado en intentar cerrar todo; pero también puede que luego Mendoza tenga que adaptarse a un modelo similar al propuesto por Alberto Fernández. Entonces el escenario seguirá montado para el cruce de reproches, como ahora.

Mientras tanto, la segunda ola plantea nuevas dudas. La cantidad de casos registrados por día se mantiene con un número elevado, pero no siguió creciendo. Sin embargo, la tensión en el sistema de salud no cesa porque las camas críticas siguen con una alta ocupación, que en los hospitales privados es casi total. Hay menos casos, pero más internados en terapia intensiva y por más tiempo. También preocupa la cantidad de muertos, que superan los 20 por día desde hace más de 20 días.

En el medio, analizan si hay circulación comunitaria de la cepa P1, de Manaos, que presupone una mayor contagiosidad y más personas con enfermedad aguda y demanda hacia el sistema de salud. “Los manuales que se escribieron el año pasado no sirven”, grafican, extremando el concepto, en el Gobierno.

Que haya más o menos restricciones dependerá de lo que ocurra la próxima semana, luego de evaluar al menos 15 días de la "nueva normalidad". Pero hay otros imponderables, como el impacto de las nuevas cepas y algunos datos que preocupan, como la tensión en el sistema de salud.

Los datos

El mes de abril fue récord en cuanto a cantidad de personas diagnosticadas con covid desde que se inició la pandemia. En realidad es el inicio de la nueva etapa donde se combinan una mayor circulación de personas, más contagios y el comienzo del frío con pandemia (el año pasado desde marzo hubo confinamiento total). Históricamente los picos de enfermedades respiratorias comienzan alrededor de la semana 23. Nada indica que ocurra lo contrario, salvo que esta vez la enfermedad prevalente es el covid. Las camas de terapia en el Gran Mendoza están casi con ocupación total. 

Entre los datos que aparecen para mesurar el escenario está la contagiosidad. Según el informe de la Asociación de Clínicas y Sanatorios, el factor R es de 1,07. Pero al mismo tiempo la tasa de positividad no baja del 30,65 %. Es decir uno de cada tres testeados da positivo y eso implica el aislamiento de todos sus vínculos.

Tensiones cruzadas

En la última semana hubo idas y vueltas políticas. Con reuniones y cruces epistolares. El gobernador Rodolfo Suarez dejó entrever que no habrá medidas definitivas, sino ajustes permanentes. Y que evitará aislamientos prolongados. Para él, hay un amesetamiento de casos y esperarán a fines de la semana que viene para evaluar si hacen falta ajustes inmediatos. Todo puede cambiar si hay datos que generen alarma, como puede ocurrir con la circulación de la cepa P1 (de Manaos). Suarez entiende que en Mendoza el impacto de la pandemia será prolongado, pero apuntó a la Nación como responsable por la falta de vacunas.

“Este gobierno aplicará más o menos restricciones merituando efectividad y tiempo de decisión, ya que también entendemos y lo hemos manifestado, la duración de pandemia en nuestro país puede ser prolongada ante la falta de vacunas, y no se deberían repetir errores de confinamientos prolongados que afectan a la salud, la economía, la educación y la libertad de las personas”, le dijo Suarez al intendente de San Rafael Emir Félix, quien le había solicitado restricciones particulares para ese departamento.

El jefe comunal había recibido bravuconadas de distinto tenor luego de su solicitud, casi repitiendo el escenario político nacional, pero con roles invertidos. Anabel Fernández Sagasti eligió reunirse con Suarez. La propuesta que la senadora nacional presentó es similar a lo que Alberto Fernández intentará a nivel nacional: que a través de una ley se regule qué debe hacer el Gobierno para administrar la pandemia. Igual hay algunas diferencias, como la flexibilidad que la presidenta del PJ mendocino mostró respecto a la educación. Reconoció, por ejemplo, que hay familias que no tienen alternativa mejor que las clases presenciales.

Aunque no hay solución a corto plazo, muchos especulan con que luego de julio puede haber mejoras sensibles, siempre y cuando aumente la frecuencia en la llegada de vacunas que permitan aminorar el impacto sobre el sistema de salud. Allí Mendoza ajustó su estrategia de manera particular. Hace tiempo se abandonó la priorización de personas según la edad y se abrió la vacunación a otros grupos de riesgo, como las personas excedidas de peso o con comorbilidades. Es una estrategia menos concentrada, más dispersa para abarcar una población más amplia en diversidad pero cuyo efecto sanitario dependerá de la magnitud. Es decir, de que efectivamente lleguen más vacunas. 

 

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