Francisco y Alberto: ¿Re-iniciar es posible?

Francisco y Alberto: ¿Re-iniciar es posible?

El Presbítero Doctor Claudio Caruso, presidente Crónica Blanca Latina, opinó sobre el encuentro de este jueves en el Vaticano entre el presidente de la Nación y el Papa.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

Por Presbítero Doctor Claudio Caruso | Presidente Crónica Blanca Latina

Desde que fue electo aquel 13 de marzo del 2013, hace más de ocho años, Francisco aceptó siempre los pedidos de audiencia de los mandatarios argentinos. Algo se suele hacer con todo jefe de Estado que solicita un encuentro con él: el protocolo del Vaticano, en efecto, indica que no se le niega audiencias a nadie de este nivel.

La visita comenzó a las 9:55 hora de Roma y concluyó a las 10:40 con un intercambio de regalos entre el Papa y el presidente de la Nación.

Este era el momento oportuno para el encuentro que fue solicitado por el gobierno argentino. El presidente Alberto Fernández se encuentra en una maratónica gira que incluyó hasta ahora los líderes de Portugal, España, Francia e Italia y claramente ahora un indudable líder mundial en un momento histórico asumiendo sobre sus espaldas uno de los roles más importantes que pueda haber tenido un argentino en la historia.

La importante visita parece (a la hora que escribo esta nota) va a tener una prolongación con una entrevista con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva que participará de un evento denominado: “Soñando un mejor reinicio” organizado por la Pontificia Academia de Ciencias y en el que también participarán la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen; el premio nobel de Economía Joseph Stiglitz, y el exsecretario de Estado de los Estados Unidos John Kerry, y nuestro ministro de Economía, Martín Guzmán entre otros.

Como católico, sacerdote, nacido y crecido en esta tierra a la que tanto amo también con sus defectos y crisis, no puedo menos que estar contento. El diálogo, el encuentro, el intercambio de ideas (aún en la diversidad legítima) siempre enriquece. A los cristianos desde la época de San Pablo se nos pide “orar en especial por los gobernantes y por todos los que tienen autoridad, para que en paz y sosiego podamos llevar una vida piadosa y digna”

Creo que el presidente ha gastado bien estos pocos días en encontrarse con líderes mundiales que sufren semejantes problemas y que pueden unirse en una coalición para ayudarnos en tres temas básicos:  Trabajar por solucionar los mayores o menos problemas económicos que la pandemia ha traído a todos; trabajar por una suspensión temporal de las patentes que perciben los diversos laboratorios que trabajan para que haya vacunas para todos: para los países desarrollados que están llegando al 60% de su población vacunada y para los países africanos y asiáticos que se encuentran entre el dos y el seis por ciento y que estas vacunas no representen endeudarse más para los países más pobres.

Y finalmente todo el mundo conoce la función del FMI, todo el mundo sabe su reglamento, todos sabemos: los líderes mundiales, el Papa y el presidente de la Nación que cuando se contrae una deuda esta debe ser razonablemente pagable y fundamentalmente soberana y ya todo el mundo sabe que en años anteriores son los mismos integrantes del organismo económico internacional en admitir que estas reglas se violaron.

¿Que menos podía encontrar Alberto Fernández que a un líder mundial paternal y comprensivo con quien le toca “ponerse al hombro la Patria” por ser el presidente e intenta hacerlo en el mejor modo que puede?

El presidente de la Nación ha encontrado a un Padre y Pastor misericordioso y compasivo en el que no existe la palabra traición y el que compromete su palabra y su vida por ayudar en el mejor modo posible a su Patria porque aunque ahora ocupa un puesto de responsabilidad planetaria global jamás se olvida del barrio, de su terruño, de sus hijos más humildes sencillos y descartados que el presidente le ha reiterado una vez más lo esperan ansiosamente.

Esto es lo poco que se ha podido reconstruir de la entrevista pero haciendo “Francisco-ficción” cuanto le hubiese gustado al Papa que el presidente de la Nación le hubiese pedido perdón por no haber podido o querido ponerse al frente de una “coherente” defensa de la vida.

Pero Francisco seguro fue más allá, respondió con una mirada más amorosa, sin prejuicios: es tiempo de querer y comprender. No podemos emitir juicios dividiendo personas y vínculos porque así se ha hecho hasta ahora y así nos va.

Y avanzando y permitiéndome una “Alberto-ficción” en ejercicio de la libertad de imaginación y de expresión: el presidente habrá pedido cerremos de a poco las cicatrices del tema del aborto y ayúdanos en obtener mejores condiciones de una economía financiera mundial de la cual vos sabes su voracidad, y por favor conteneme un poco la propia tropa de los sectores más conservadores y radicalizados de la Iglesia que vos también conoces y sufrís para que no vivan queriéndome marcar la cancha y marcándome tanto los errores que en buena parte son estructurales y sobrevinientes a una pandemia que todos sufrimos.

Y te esperamos en Argentina para agradecerte tu ayuda y tu amor y comprensión de Padre y compaisano.

 

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