La verdadera razón por la que el Papa recibió a Alberto a pesar de su distanciamiento

La verdadera razón por la que el Papa recibió a Alberto a pesar de su distanciamiento

Jorge Bergoglio ratificó con gestos y silencios el mal momento de su relación con el presidente Alberto Fernández. Amable, pero serio y distante. Al Papa sólo le interesa respaldar al ministro de Economía, Martín Guzmán. No quería que el jefe de Estado participara de la reunión con la jefa del FMI.

Beto Valdez

Beto Valdez

24 minutos, dos fotos oficiales sacadas por Francesco, el fotógrafo oficial del Osservatore Romano, sin periodistas en la Sala Paulo VI. No dejaron entrar al fotógrafo de la Casa Rosada. Un calco de la última reunión que mantuvo el Papa Francisco con el ex presidente Mauricio Macri en el peor momento de las relaciones entre ambos, pese al esfuerzo del ex jefe de Gabinete, Marcos Peña, por evitar que trascendiera la frialdad. Ocurrió de vuelta. Tal como lo adelantamos en MDZ, Jorge Bergoglio está molesto con Alberto Fernández y con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, sólo respalda al ministro de Economía, Martín Guzmán, y al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. No quiso disimular la tensión.

Voceros del ex arzobispo de Buenos Aires revelaron que los gestos y el contenido del encuentro en el Vaticano no tuvieron nada que ver con lo informado por las fuentes de la delegación que acompaña a Fernández en la gira por Europa. “Se vio un Papa amable, pero serio y distante”, comentan desde la Santa Sede. “El saludo de Francisco con Fernández fue frío, ratificando a su manera que la relación está rota”, agregan esos portavoces. En términos de la diplomacia vaticana, Bergoglio exhibió una distancia prudente con el jefe de Estado.

En el entorno de Santa Marta consideran que fue “un encuentro forzado” por presión de la Casa Rosada y que el Sumo Pontífice aceptó esencialmente para respaldar a Guzmán, la figura del oficialismo que le genera confianza por “su sentido común”, sobre todo porque fue “injustamente cuestionado” por el ala dura del kirchnerismo. “Jorge considera que si el presidente cede a las presiones y acepta la salida de Guzmán sería un gran error porque es el único que puede garantizar previsibilidad para llegar a un acuerdo con el FMI”, dice un allegado papal desde Buenos Aires.

Tal es así que el Papa no quería que Alberto participara del encuentro con su amiga, la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. El objetivo del jesuita era que charlaron a solas el ministro con la funcionaria del FMI, temiendo que el estilo verborrágico del presidente complicara la negociación. No cabe duda que el jefe de Estado Vaticano está muy decepcionado con Alberto no tanto por haber impulsado el aborto, sino por su militancia de “pañuelo verde”. Tampoco le perdona a la vicepresidenta su cambio de postura respecto a un tema tan sensible para la Iglesia.

Además, Bergoglio viene comentando entre sus interlocutores mucha preocupación por el mal manejo de las vacunas. En el entorno del jefe de la Santa Sede cayó mal la falta de austeridad de la comitiva presidencial en medio del duro contexto social y sanitario que enfrenta el país. “Molestó el chárter con periodistas, un gasto innecesario”, agregan los voceros. Por eso no dieron lugar a ninguna conferencia de prensa, ni siquiera con el vocero.

El diagnóstico que maneja Bergoglio sobre la marcha de la administración del Frente de Todos es complementado por los informes que recibe periódicamente de los obispos, sobre todo de las diócesis del Gran Buenos Aires. Arrecian las críticas no sólo contra la gestión presidencial, sino que además crecen los cuestionamientos en torno al estilo polémico y confrontativo del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. Se quejan de su falta de diálogo y del maltrato del jefe de Gabinete, Carlos Bianco. El punto de inflexión para los obispos y párrocos se generó con las restricciones a las misas. “Ni siquiera se dan cuenta que no nos permiten hacer las colectas, cuyos fondos van a comedores que financian los curas y los laicos”, sostienen. Y encima Kicillof, para mayor malestar papal, es el principal cuestionador de Guzmán.

 

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