Otra visita de un enviado de Biden para testear si los Fernández quieren salir del aislamiento

Otra visita de un enviado de Biden para testear si los Fernández quieren salir del aislamiento

La derrota del candidato de Correa en Ecuador, la postura del FMI que los Derechos Especiales de Giro sean utilizados sólo para gastos COVID demuestran el aislamiento argentino. Una nueva visita de un funcionario de Biden aparece como una oportunidad que no se sabe si va a ser aprovechada.

Beto Valdez

Beto Valdez

La derrota del candidato de Rafael Correa en Ecuador y la mala performance electoral del MAS de Evo Morales en las gobernaciones bolivianas dejan más aislados a los Fernández dentro de la región. El sueño del regreso de la “patria bolivariana” se hizo añicos y la política exterior del Frente de Todos quedó en offside. Por más que voceros periodísticos del albertismo quieran presentar un escenario diferente por la reciente visita del jefe del Comando Sur, almirante Craig Fuller, y la inminente llegada a Buenos Aires de Juan González, asesor para el hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU. , lo concreto es estos funcionarios vienen con la política del palo y la zanahoria.

Fuentes diplomáticas sostienen que al ministro de Defensa, Agustin Rossi, no le fue también en sus contactos con el almirante Fuller, quien donó materiales para la lucha contra el COVID y a la vez fue muy contundente con la pesca ilegal china en el sur y no oculto el fastidio de su país por el plan de Beijing de instalar una plataforma en Ushuaia.  Y como si esto fuera poco el secretario de Asuntos Internacionales de la cartera de Defensa, Francisco Cafiero, anticipó en el Consejo de Relaciones Internacionales (CARI) que se están planificando operaciones militares conjuntas con China en el Atlántico Sur. El comentario del primo del jefe de gabinete de Alberto dejó boquiabiertos a los presentes en el seminario del CARI. Claro, se trata de una movida que no caería nada bien en Washington en momentos de evidente vulnerabilidad del país por la negociación con el FMI y el intento de recomponer el vínculo con los Estados Unidos por la vacuna Pfizer.

Más allá de que se apruebe la reasignación de fondos frescos del Fondo para la Argentina, entre otros países, eso no reemplazará la necesidad de que el país encare reformas estructurales en el marco de programas acordados con ese organismo multilateral. Así lo señaló, el domingo Geoffrey Okamoto, vicedirector ejecutivo y segundo de Kristalina Georgieva. Okamoto explicó que los u$s650.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) que prevé inyectar el organismo a sus países miembro tendrán el objetivo de ser utilizados en "temas de salud y vacunación contra el Covid".

 Si esa será la condición, la Argentina no podría utilizar esos fondos para saldar vencimientos previstos para septiembre y diciembre de este año con el FMI. El número dos del Fondo Monetario aclaró que los DEG son para "adecuación de reservas, no para suplantar tramos de programas o préstamos del FMI que apoyan programas de reforma estructurales en los países". Este escenario ratifica el aislamiento de la Argentina y la disyuntiva que deben enfrentar las autoridades gubernamentales es si siguen en plan de seducción con Beijing y Moscú o se alinean con los Estados Unidos. Parece que acá tampoco hay tercera vía. Algo de eso va a transmitir González, el hombre del Consejo de Seguridad estadounidense. 

Sería algo así como: queres un acuerdo con el FMI y vacunas, entonces juega en nuestro equipo y no para nuestros enemigos. Quizás, por eso el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, está cada vez más interesado en dejar su cargo y desembarcar en la Corporación Andina de Fomento, donde hubo renuncias por supuestas presiones argentinas. En este escenario crece el peso estratégico del Uruguay de Luis Lacalle, un aliado incondicional de Washington y de Jaír Bolsonaro. Esas administraciones le dan al Mercosur otro perfil y dejan en evidencia al gobierno de los Fernández con su política exterior oscilante pero defensora del régimen de Nicolas Maduro.

Aceptará Cristina romper su compromiso geopolítico con China, Rusia y Venezuela? O seguirá jugando al fleje especulando con que la administración de Joe Biden no le suelte la mano?                

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