El intendente más "albertista" de todos que no cree en la "tercera vía"

El intendente más "albertista" de todos que no cree en la "tercera vía"

Juan Zabaleta es el más albertista de todos los dirigentes del país, inclusive más que Alberto Fernández. Ratifica lo vital que es el Frente de Todos, porque "con Macri esto sería un desastre de muertos", pero entiende que hay muchas discusiones y respuestas que se deben encontrar dentro del espacio.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Juan Zabaleta es, desde hace seis años, intendente de Hurlingham, al Oeste del conurbano bonaerense, a unos 20 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, lugar desde donde se digita todo.

Su ascenso al municipio llegó luego de años de batalla contra su antecesor, Juan Acuña, y su rol es el de máximo referente kirchnerista, aunque su aliado en ese entonces, Amado Boudou, había caído en desgracia mucho tiempo antes.

Producto de la vieja y aún no extinta escuela peronista del conurbano, es una rara avis entre los suyos. Es de los que aprendieron que se debía discutir con todos, inclusive si el jefe, Eduardo Duhalde, Carlos Menem, Cristina Fernández o quien fuera el que estuviera arriba en ese momento, estaba errado. Con el que tuvo muchas más coincidencias fue con Néstor Kirchner

“Callado la boca lo único que conseguís es un sueldo… Y yo para eso no estoy acá”, dice siempre.

Twitter: Juan Zabaleta. 

La política de Morón, la localidad madre desde la que luego nacieron Hurlingham e Ituzaingó, fue una maestría al respecto. Donde todo valía y la supervivencia se conseguía por consenso, y no sólo por plata.

Si no se hace esta mínima semblanza no se puede entender el por qué de muchas decisiones y posturas que asume Zabaleta, uno de los artífices del no nato “albertismo”, que le pelea a Máximo Kirchner la homogeneidad que La Cámpora pretende para el territorio y que debe lidiar, en su propio distrito, con la vigilancia de sus aliados en el Frente de Todos.

Él es uno de los que sostiene que no se pueden bajar las persianas ni pedirle a la gente que no abra sus locales. Pero eso también debe estar de la mano con el manejo sanitario, del cual se siente muy satisfecho. Su distrito es, porcentualmente, el que más vacunas aplicó comparado con las del resto del Gran Buenos Aires.

¿Nos vuelven a encerrar?

Se tomaron medidas razonables y estamos viendo, lamentablemente, cómo viene esta segunda ola, que es muy complicada, mucho más que la primera. Hoy tenemos el doble de contagiados que en el momento más crítico del año pasado.

¿Por qué lograron vacunar más que en otros municipios?

Por el compromiso de todos los que estamos acá, que consideramos que teníamos que dar más que lo que habitualmente damos para enfrentar esta pandemia y estar a la altura del plan de vacunación más ambicioso y complicado de mucho tiempo.

Es increíble el trabajo y la dedicación puesta de manifiesto por nuestros profesionales de la salud, los auxiliares, los enfermeros y enfermeras. Todo nuestro personal sanitario ya está vacunado también.

¿Hay margen para que vuelva un cierre de actividades y la presencialidad escolar?

Este es el gran desafío que tenemos por delante. El del equilibrio. Después del año pasado, el cierre de todo destruyó todo. Ahora el equilibrio es mantener la actividad comercial y productiva, con mucho control y protocolo, y trabajando muchísimo en el compromiso social.

Lamentablemente, y sin querer ser alarmista, hay que decir las cosas como son. Si sigue esta curva ascendente de contagio, para fin de abril entramos en colapso sanitario.

¿No era más fácil conseguir mejores resultados si se hubiera mantenido la foto del presidente con Horacio Rodríguez Larreta, Axel Kicillof, y el resto de los gobernadores? Eso parece imposible ahora luego de septiembre del año pasado, cuando sin ningún tipo de pre aviso le sacaron la coparticipación a la Ciudad, más el año electoral...

Yo estoy a favor de reconstruir ese vínculo. La vida de la gente hace imprescindible que lo que dice el presidente Alberto Fernández, que gobernar es cuidar, va en el camino de este nuevo llamado que hizo al jefe de gobierno porteño. No podemos tener dos políticas diferentes en un lado y en el otro de la General Paz. El bicho es el mismo de los dos lados.

¿Cómo haces para convencer a los gurkas de que debe haber ese diálogo?

Los gurkas son los menos… Son lo que se gastan los dedos mandando mensajes pero no vieron la pandemia más que por zoom. Los gurkas son aquellos que nunca se acercaron ni siquiera a acompañar a un intendente opositor a ver un vacunatorio o visitar un hospital. Los intendentes tenemos los mismos problemas, seamos del Frente de Todos o de Juntos por el Cambio.

Los intendentes opositores tienen que ayudarnos a parar a todos esos que hacen salir a la gente a la calle cuando no corresponde o diciendo que la vacuna rusa es un veneno pero ahora la andan buscando hasta debajo de una burbuja.

Debo inferir que te referís a Patricia Bullrich. Pero del lado del oficialismo, ¿no crees que las autoridades de la Provincia no caen en ese mismo sistema al tirarle siempre la culpa a la Ciudad?

Ni punto de comparación, más allá de los estilos. Tanto el ministro, como su viceministro y el gobernador saben de lo que hablan. Bullrich no tiene ni idea. Y su terrible desconocimiento provoca que la gente se contagie. En definitiva, eso sucedería si Mauricio Macri era presidente de la Argentina.

Si Macri era presidente hoy tendríamos un desastre sanitario y una cantidad de muertos impresionantes.

¿Por qué existió el vacunatorio vip?

Fue algo que jamás tuvo que haber pasado y yo no voy a perder un segundo para explicar o defender a ninguno de los que se vacunaron cuando no les correspondía.

Dicen que vos sos el responsable de la supuesta reaparición de Florencio Randazzo en el armado político de un peronismo no kirchnerista.

No. No soy ni responsable ni armo nada que no tenga que ver con consolidar el Frente de Todos. Este frente lo hicimos con mucho esfuerzo, pudimos amalgamar a todos los sectores, sabiendo que cada uno tenía un pensamiento distinto sobre un montón de cosas pero que necesitamos de la unidad para transformar el país.

Tenemos el desafío de gobernar el país, la provincia y muchísimos municipios y yo todos los días trabajo para consolidar este frente, dando las batallas y las discusiones que deba dar dentro del espacio, no fuera. No creo en eso de la tercera vía.

¿Por qué crees que se meten temas insignificantes como la elección partidaria provincial o la suspensión del cronograma electoral cuando hay dos temas imprescindibles por tratar y resolver, como lo son el manejo de la pandemia y la crisis económica?

Son diferentes cuestiones. Lo del partido surge como un equilibrio para contener a todos dentro del Partido Justicialista, que debe ser el eje central del Frente de Todos. Alberto Fernández es presidente en el país, y Máximo Kirchner en la Provincia.

Y la PASO es una ley, y las leyes se hacen para cumplirse. No se puede suspender ni saltear, a lo sumo aplazar un par de semanas.

¿Cómo repercute la pelea entre los ministros nacional y provincial de Seguridad? No es una cuestión puntual, sino que es permanente, nacida desde el primer día de la gestión...

Las discusiones hay que darlas hacia adentro, pero no para afuera, discutiendo por los medios. Ojalá podamos corregir esto y para eso los intendentes debemos fortalecernos mucho más.

Lo que vivimos en el momento de la pandemia reflejó que muchas obligaciones que no eran de nuestra incumbencia, como la Salud, la Educación y la Seguridad terminábamos resolviéndola nosotros con nuestro presupuesto.

Nosotros estamos en el cuerpo a cuerpo y el día que nosotros entendamos la fortaleza que nosotros tenemos podremos corregir mucho de los que nos pasa como país y podremos avanzar en la reconstrucción del país y de la Argentina.

Desde afuera da la impresión que ese frente se parece mucho a una pareja de divorciados que se vuelve a juntar y que luego, a los pocos meses, se acuerda de por qué se había separado.

No siento que nadie se quiera ir. Todo lo contrario. No queremos que nuevamente a los argentinos los gobiernen los que quieren el ajuste y les vaya mal a los argentinos. No queremos que cierren universidades, que no haya un sistema público educativo, un sistema de salud fortalecido. 

Hay que entender que primero está la Patria, y luego discutir entre nosotros si queremos seguir representando a la clase media, al asalariado, a los jubilados y jubiladas, al pequeño y mediano empresario y comerciante o si no. Yo estoy seguro que sí.

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